En esta noticia
En el primer semestre de 2026 apareció una paradoja tan técnica como reveladora. Mientras las gestoras de fondos apostaron por el peso y ganaron, el ahorrista promedio siguió refugiándose en el dólar y perdió.
En una economía marcada por la desaceleración inflacionaria y una tenaz estabilidad cambiaria, el gran dilema entre dolarizarse o buscar tasa en pesos se resolvió con una victoria contundente para quienes optaron por la sofisticación financiera.
El comportamiento corporativo e institucional se desmarcó por completo del minorista, quien “mantuvo su histórico sesgo a favor del dólar”, según detalló el informe semestral de YONT y remata: “La élite financiera y las gestoras de fondos apostaron por el peso”.
Las cifras de la primera mitad del año exponen retornos extraordinarios medidos en moneda dura (CCL) que barrieron al billete verde bajo el colchón.
El ranking del retorno real: El triunfo de la indexación
Durante los primeros seis meses del año, los instrumentos en pesos se convirtieron en una máquina de generar retornos en dólares, liderados de manera absoluta por la deuda indexada.
Los Bonos CER, con ajuste por inflación, encabezaron el ranking de retornos con un “25,1% de retorno en dólares (CCL)”.
Los Plazo Fijo UVA, con la misma condición de estar atados a la fluctuación de los precios, registró un avance del 20,2% en dólares.
Los Bonos Duales anotaron un rendimiento del 19,7% y las LECAPs cosecharon un 19,6% medido en moneda extranjera.
Este escenario implicó que, “por primera vez en muchos años, ganó sistemáticamente en términos de poder adquisitivo en dólares” el inversor que confió en los pesos destaca el informe.
Inicialmente, las LECAPscaptaron enorme interés por su predictibilidad y tasas efectivas anuales que superaban el 31%.
Sin embargo, a medida que el proceso de desinflación continuó su marcha, “los instrumentos CER y UVA, ajustados por inflación, ganaron terreno para quienes desconfiaban de que la desinflación fuera tan rápida como prometía el gobierno”, puntualizó el reporte de Balance.
La foto actual: Récords de reservas, caída del riesgo país y el debut del Bonar 2029
La coyuntura diaria de mediados de julio confirma el clima de marcado optimismo financiero. El riesgo país hilvanó otra jornada de retroceso, cayendo un 1,5% para ubicarse en los 404 puntos básicos, acumulando un desplome del 29,3% en lo que va de 2026.
Esta tendencia se vio plenamente reflejada en la última licitación del Tesoro, donde el Palacio de Hacienda no solo superó los vencimientos de deuda con un nivel de refinanciación del 183% (colocando $5,44 billones), sino que marcó un hito con el debut del Bonar 2029 (moneda extranjera), capturando ofertas por USD 1.046 millones y adjudicando USD 470 millones a una tasa de retorno del 8,29%.
A la par, el Banco Central consolidó su racha compradora al absorber otros USD 73 millones en el mercado oficial, elevando las reservas brutas a USD 48.593 millones.
Este sendero de acumulación se vio fuertemente impulsado por la jornada del pasado martes, cuando la entidad adquirió más de USD 500 millones en una única rueda operativa, el ingreso diario más alto del año apuntalado por la liquidación de colocaciones de deuda en el exterior.
Por su parte, el dólar mayorista interrumpió su racha bajista de tres jornadas y subió tres pesos para cerrar en $1.474,50 (MEP en $1.512,10 y CCL en $1.556,70).
Rotación de carteras: Del refugio en pesos a la renta variable
El retroceso de las tasas de interés reales en pesos obligó a las tesorerías y a los inversores institucionales a mover sus fichas. Según explicó Federico Palmisano, CFO de la plataforma de inversiones YONT:
“La composición de cartera de los usuarios de YONT reflejó un giro estructural: la participación de renta variable pasó del 13% al 80%, desplazando a instrumentos de renta fija como LECAPS y bonos CER. La baja de tasas del mercado y la búsqueda de cobertura ante la inflación aceleraron esta migración hacia acciones locales, CEDEARs y otros instrumentos de renta variable”.
En la renta variable, aunque el S&P Merval en dólares avanzó de forma moderada en la primera mitad del año, el verdadero negocio se dio puertas adentro con una fuerte rotación sectorial:
El sector de Oil & Gas fue el indiscutido ganador: Impulsado por Vaca Muerta, “Vista Energy acumuló una suba cercana al 50% en 2026, convirtiéndose en el papel de mejor desempeño del panel líder”, precisó el reporte de Balance del primer semestre de 2026.
Adicionalmente, YPF se consolidó como “el caso de inversión más convincente del año, con márgenes récord en el primer trimestre impulsados por una reducción histórica del lifting cost en Vaca Muerta”, detalló el mismo documento corporativo.
Los bancos: ¿Baratos y por crecer?
Los bancos pueden pasar de rezagados a oportunidad.
Si bien las entidades financieras “fueron el sector de peor performance relativa” del primer semestre, el informe de Balance de mitad de año remarcó que hoy el mercado los señala como una oportunidad clave por la “estabilidad de tasas y crédito privado en expansión”.

Papeles como Macro y Galicia exhiben valuaciones sumamente atractivas. En la rueda de ayer, el sector bancario encabezó las subas locales y los ADRs en Nueva York, con Supervielle trepando 6%, Macro 4,3% y Galicia 3,6%.
Desaceleración inflacionaria: ¿Dónde está el valor ahora?
La inflación de junio registró una suba mensual de 1,9% (acumulado de 16,8% en el año), y de acuerdo con el análisis del bróker IOL, “la núcleo profundiza su sendero descendente, aunque los servicios siguen marcando el ritmo del IPC”.
A pesar de que la inflación núcleo continúa profundizando su sendero a la baja, los servicios públicos y los gastos de vivienda siguen marcando una presión estructural.
Para los próximos meses, los analistas y el propio mercado de capitales vislumbran dinámicas de convergencia.
Ante estos niveles de desaceleración y con tasas nominales de las nuevas Lecaps rindiendo en el orden del 1,92% mensual, ¿hacia dónde debe apuntar el inversor sofisticado?
El equipo de Estrategias de Inversión de IOL invertironline, liderado por Maximiliano Donzelli, sugiere que: “Desde Estrategias de Inversión, nos sentimos cómodos dentro del tramo medio de la deuda CER por su cobertura. Acorde a lo implícito en precios, nuestro escenario base nos arroja retornos levemente superiores dentro de los instrumentos ajustables por inflación para el segundo semestre. Dicho esto, nuestro ‘top pick’ es TX26, con cobertura de inflación hasta septiembre”.
Para las tesorerías corporativas que buscan diversificación ante escenarios híbridos, los bonos duales de corto y mediano plazo (como el TML27 y TMF28, que ayer lideraron el segmento de pesos con un avance de 0,7%) continúan siendo la herramienta predilecta para cubrirse tanto de variaciones cambiarias como de picos de inflación.
Como concluye el análisis semestral de mercado, el carry trade ya no es una apuesta lineal a tasa fija de corto plazo; en la segunda mitad de 2026, la clave pasa por la indexación inteligente y la migración selectiva hacia acciones de alto potencial de crédito privado.



