La pobreza alcanzó su menor nivel desde 2018. Hacia adelante, las dudas se centran en la recuperación del ingreso.
La menor inflación en los alimentos ayudó a pronunciar la baja de la tasa de pobreza, mientras que los aumentos en los gastos fijos pronunciaron el recorte del ingreso disponible y, con él, la capacidad de compra.
En paralelo, la persistencia de la inflación horadó la cobertura de la asistencia social.
Pobreza, en mínimos en siete años
La pobreza alcanzó al 28,2% de la población en el segundo semestre de 2025. Esto implica una caída respecto del semestre anterior, cuando afectaba al 31,6% de la población, como también respecto del segundo semestre de 2024, cuando era del 38,1%.
Se trata del menor nivel para la tasa de pobreza desde el primer semestre de 2018, cuando había alcanzado al 27,3% de la población.
La tasa registrada implica que al menos 8 millones de personas se ubicaron por debajo de la línea de pobreza en la segunda mitad del año pasado.
“Extrapolando la población, estas mejoras equivalen a 4,5 millones de pobres y 0,9 millones de indigentes menos que en el último semestre de 2024. No obstante, la pobreza afecta todavía a más de 13,4 millones de personas y la indigencia a casi 3 millones”, observaron desde LCG.
Además, el 6,3% de la población se ubicó por debajo de la línea de indigencia, alcanzando a 1,9 millones de personas sobre el total de aglomerados relevados.
También se trata del menor nivel desde el primer semestre de 2018, cuando fue del 4,9%.
LA POBREZA ES LA MÁS BAJA EN MÁS DE 7 AÑOS.
— totocaputo (@LuisCaputoAR) March 31, 2026
✅En el segundo semestre de 2025 la pobreza se ubicó en 28,2%, en tanto la indigencia fue de 6,3%
✅Con respecto al segundo semestre de 2024, la incidencia de la pobreza y de la indigencia se redujo 9,9 p.p. y 1,9 p.p.
✅En relación…
“En relación al primer semestre de 2024, cuando la pobreza y la indigencia ascendieron a 52,9% y 18,1%, la reducción fue de 24,7 puntos y 11,8 puntos, respectivamente”, sumó Caputo.
Según informó Indec, los ingresos familiares en el semestre aumentaron un 18,3% respecto del semestre anterior, mientras que la canasta básica alimentaria (que fija la línea de indigencia) creció un 11,9% y la canasta básica total (que mide la línea de pobreza) lo hizo en un 11,3%.
Los ingresos de los hogares bajo la línea de pobreza fueron un 35% menores a los ingresos necesarios para cubrir la canasta básica total: el ingreso promedio fue de $ 783.493, mientras que la canasta la canasta fue de $ 1.219.130.
La pobreza entre los menores de 14 años fue del 41,3%, manteniendo así a los niños como el segmento más afectado por la pobreza. Respecto del semestre anterior, se observó una reducción de 4 puntos en la medición.
Qué explicó la baja
Agustín Lodola, director del Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Universidad de La Plata, planteó que la baja en la pobreza no se condice con otras variables, como la caída en las ventas de supermercados o de alimentos.
“La clave es lo que pasó con el ingreso bruto, que aumentó el poder adquisitivo medido en alimentos, en parte porque los alimentos subieron menos que los salarios y la inflación. Si los alimentos suben por abajo de la inflación, baja la pobreza”, explicó Lodola a El Cronista.
La no actualización de la canasta de consumo en base a las encuestas de gasto de los hogares más contemporáneas genera una subestimación de la línea de pobreza.
En este sentido, resaltó que el aumento de precios estuvo marcado por los servicios más que por los alimentos. En los relevamientos que hacen en La Plata, detectaron que los servicios en conjunto marcan una suba del 1000% en los últimos dos años, mientras que los alimentos registran un alza del 400%. Esto implica un menor ingreso disponible para el consumo masivo.
A este escenario, suma un cambio metodológico en el Indec en el relevamiento de salarios. La encuesta sobre la que se relevan los ingresos informales incluyó la pregunta sobre ingresos no salariales, factor que mejora la medición, pero que no se aplicaba previamente, lo que se refleja en las marcadas diferencias al alza de este segmento. Esto se refleja en que los ingresos no formales subieron un 80% interanual en enero, mientras que los registrados lo hicieron en un 29%.
La baja de la tasa de pobreza se ve afectada por el deterioro de la cobertura de la Asignación Universal por Hijo (AUH) por la aceleración de la inflación.
Con la resistencia que mostró la inflación, que suma nueve meses sin desacelerar, se redujo lo que se podía comprar con la AUH. Cabe aclarar que la asignación sumó un aumento de más de 500% desde el cambio de gestión, consolidándose como la asignación de mayor suba y que concentró casi la totalidad de la asistencia, junto con la Tarjeta Alimentar.

Sin embargo, en febrero, la AUH y la Tarjeta Alimentar alcanzó a cubrir el 45% de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) de un hogar de dos adultos y dos menores de edad. Al considerar la Canasta Básica Total (CBT), la cobertura se contrajo al 21%, según relevó el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica (ODSA-UCA).
Estos niveles marcan una diferencia respecto de los consumos que garantizaba hacia fines de 2024. En un hogar de dos adultos y dos menores de edad, la cobertura alcanzaba al 52% de la canasta alimentaria en noviembre de 2024. Lo mismo ocurría respecto de la canasta total, cuando cubría el 23%.
Febrero fue el quinto mes en el que la canasta básica aumentó por encima de la inflación. Respecto del tercer trimestre de 2025, la cobertura en febrero está entre 4,9 y 7,5 puntos porcentuales por debajo para la CBA y entre 1,7 y 2,6 puntos por debajo para la CBT oficial.
“En 2024, los aumentos extraordinarios en los montos otorgados por la AUH y la Tarjeta Alimentar, junto con la nueva fórmula de actualización de la primera aplicada a partir de abril y la extensión de la cobertura de la segunda a partir de octubre, permitieron que los porcentajes bajo análisis se estabilizaran hacia el tercer y cuarto trimestre en valores históricamente altos”, destacaron desde el ODSA.
Desde el organismo que conduce Agustín Salvia analizaron la cobertura de las asignaciones sobre la canasta de consumo actualizada en base a la Encuesta de Gastos de los Hogares de 2017/2018. Esta encuesta tiene cambios significativos respecto de la actual (de 2004) e iba a comenzar a implementarse en, por ejemplo, la inflación desde enero. Sin embargo, el Gobierno decidió posponer la actualización del indicador.
Según el ODSA, de actualizarse la canasta, la cobertura de la AUH y la tarjeta alimentar en febrero de 2026 fue de 13% para un hogar con dos adultos y dos hijos.
Cómo sigue
El economista de la Universidad Di Tella, Martín González Rozada, estimó que para el semestre septiembre-febrero la tasa de pobreza fue del 30,6%, marcando una leve aceleración respecto de las mediciones previas. Sus mediciones eran las predilectas del presidente Milei, que las amplificaba, pero ahora el mandatario ya no las replica como antes.
La recuperación del ingreso es un factor clave para profundizar la baja. Sin embargo, desde LCG observaron que el ingreso familiar promedio de los hogares pobres sigue cubriendo apenas el 64,3% de la canasta básica total, reflejando una leve mejora, pero todavía muy lejos de la línea de pobreza.








