Aunque parezca una paradoja, los inversores empiezan a seguir más de cerca las variables de la economía real, como la suba del desempleo, la pérdida del poder adquisitivo o la caída del consumo masivo. A simple vista no se ve una correlación entre esos números y la valuación de las acciones o los bonos.
Así lo aseguró Javier Timerman, fundador y socio de Adcap Grupo Financiero: aseguró que los inversores analizan estos factores para predecir si el ajuste económico provocará una reacción social que erosione el capital político del Presidente, Javier Milei, y ponga en riesgo la seguridad de los derechos de propiedad que el actual gobierno defiende.

Además, explicó que, en un país con la volatilidad política histórica que tiene Argentina, el éxito de la gestión económica es lo que garantiza la estabilidad política. Señaló que si la economía no repunta y la gente siente que está “peor ahora que estaba antes”, las expectativas electorales se ven afectadas, lo cual genera incertidumbre en los mercados.
En el programa Pulso Financiero por El Cronista Stream, afirmó: “Los inversores vuelven a mirar la actividad. La continuidad política en Argentina no está garantizada, no tenemos una oposición como Lula da Silva en Brasil o Gabriel Boric en Chile. Si la economía no repunta y a Milei le va mal, es una incertidumbre lo que hay del otro lado”.
Timerman explicó que en las encuestas políticas que se hacen para la reelección de los gobiernos la gente contesta que “está mejor” que cuando había arrancado una determinada presidencia. “Si la gente empieza a pensar que está peor que antes, pueden generarse dudas sobre qué va a pasar en las próximas elecciones y, por ende, volatilidad por una alternancia hacia lo desconocido”, agregó Timerman, quien tuvo amplia trayectoria en Wall Street.
Para el trader, el inversor observa la actividad económica con lupa porque no ve una opción opositora que genere confianza. Ante la ausencia de un “plan B” político de centro o con políticas claras, el inversor está “comprometido casi 100% en que Milei continúe”.
En las últimas semanas se dieron a conocer datos negativos para la “micro” de los hogares. El desempleo subió al 7,5% y en el conurbano ya alcanza el 9,5%. En tanto, los salarios comenzaron el 2026 perdiendo contra la inflación. El índice salarial subió 2,5%, contra un índice de precios al consumidor (IPC) que no bajó del 2,9% en el primer trimestre, y posiblemente sea aún más elevado en marzo producto de la estacionalidad y el shock externo.
Si es cierto que, en cuanto a actividad, se ve una dualidad. La economía en su conjunto creció 1,9% interanual en enero, y 0,4% contra el mes anterior. Pero a nivel sectorial, se observan fuertes heterogeneidades. Según Equilibra, el PBI crece “gracias al dinamismo de las actividades primarias”. La pesca, el agro y la minería tuvieron un crecimiento de dos dígitos, mientras que el comercio y la industria manufacturera registraron caídas de 3% interanual. Se define a la economía en forma de “K”, con sectores que crecen y otros que caen.
En una encuesta de opinión pública de la Universidad San Andrés se observó que la inflación dejó de ser la principal preocupación y fue reemplazada por salarios y empleo. Sobre los bajos salarios, la mayor preocupación está en la clase media, mientras que sobre la falta de trabajo los más preocupados son la generación X, personas entre 44 y 59 años. La encuesta de confianza en el gobierno que elabora la Universidad Di Tella también registró una baja del 5,3% mensual.
Sobre estos datos, el ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó: “El dato de la suba de desempleo de 1 punto es normal que pase en este proceso de transformación económica. La inflación se fue al 3%, no vamos a negar los datos que no nos juegan a favor”. En el streaming Carajo, resaltó que datos como el consumo privado, la actividad o las exportaciones se encuentran en “niveles récord”.
Por ende, el riesgo país no baja de los 600 puntos pese al superávit fiscal y acumulación de reservas. Entre los factores se encuentran el “riesgo kuka” del que habla el Gobierno, el shock internacional de la guerra en Medio Oriente que impacta negativamente en todos los mercados del mundo, y la actividad económica.
En la misma línea, Eduardo Ganapolsky, presidente de Proficio Investment, advirtió que existe un “trade off” entre la velocidad para bajar la inflación y el impacto en la actividad económica. En El Cronista Stream, señaló que si el gobierno se obsesiona con alcanzar cifras específicas de inflación, como “empezar con cero en agosto”, forzando tasas altas y contrayendo el crédito, puede terminar resintiendo la actividad de forma innecesaria.
Señales monetarias como la baja de encajes muestran que el Gobierno tiene interés en bajar las tasas de interés para poder impulsar el crédito y traccionar más la actividad.
Habrá que ver el impacto del fallo a favor de Argentina en la causa YPF, que la exime de pagar u$s 18 mil millones. Si bien es una buena noticia de corto plazo sacarse la mochila de pagar ese monto, equivalente a lo que el FMI le prestó al país hace un año, algunos en el mercado ya se empiezan a preguntar qué pasaría si crece la figura del gobernador Axel Kicillof, quien salió a reinvindicar la expropiación.








