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El anuncio realizado por Javier Milei sobre la reducción de los Derechos de Exportación (DEX) para trigo y cebada llega en un momento particularmente sensible para el agro: la definición de la campaña fina 2026/27.
A diferencia de otras rebajas temporales implementadas históricamente cerca de la cosecha, el cambio se produce antes de la siembra y, por lo tanto, impacta directamente sobre la decisión de inversión de los productores.
La reducción llevará las retenciones del trigo y la cebada del 7,5% al 5,5% a partir de junio de 2026, lo que implica una baja efectiva del 26,6% sobre el impuesto.
Cuánto mejora el ingreso del productor
Según cálculos difundidos por CONINAGRO, tomando un precio FOB (Free On Board, es decir, el precio de un producto incluye el costo de la mercancía, el embalaje, los trámites aduaneros de exportación y el transporte hasta dejarla cargada en el barco) estimado de u$s 250 por tonelada de trigo, la reducción representa una mejora inmediata de aproximadamente u$s 6,25 por tonelada en el poder de pago de la exportación.
La entidad sostiene además que ese beneficio se suma a una recuperación reciente de los precios internacionales, que mejoraron alrededor de USD 20 por tonelada respecto del mismo momento del año anterior.
La combinación de ambos factores genera un cambio importante en la ecuación económica de la campaña.
Cálculo por hectárea
Tomando un rendimiento promedio de 4 toneladas por hectárea:
- la mejora derivada de la baja de retenciones representa aproximadamente USD 25 por hectárea;
- mientras que la mejora internacional suma otros USD 80 por hectárea.
El productor obtiene una mejora potencial cercana a USD 105 por hectárea. Prácticamente neutraliza el aumento reciente de costos productivos.
El número cobra relevancia porque CONINAGRO venía estimando que el encarecimiento de la urea y el gasoil (los insumos básicos para la produccción) habían agregado unos u$s 110 por hectárea de costos adicionales para la campaña fina.
Desde ese punto de vista, la mejora de precios y la baja de retenciones prácticamente neutralizan el aumento reciente de costos productivos.
El verdadero efecto: cambiar la decisión de siembra
Desde el sector agropecuario remarcan que el principal impacto no está en la cosecha futura sino en la decisión actual de sembrar o no sembrar trigo.
“Muchas veces las rebajas llegaban a cosecha y no servían para decidir invertir. Ahora el productor puede tomar la decisión de siembra con esa señal incorporada”, explican desde el sector.
Ese punto aparece también en los cálculos. El campo venía alertando sobre una posible caída de entre 200.000 y 500.000 hectáreas sembradas de trigo para la próxima campaña.
Tomando rindes promedio de entre 3,5 y 4 toneladas por hectárea, esa superficie representa: entre 700.000 toneladas y 1,75 millones de toneladas potenciales de producción; equivalentes a entre u$s 175 millones y 437 millones de valor exportable adicional.
Las dudas sobre el maíz y las economías regionales
Aunque la medida fue tomada con entusiasmo por las entidades del campo como un buen gesto, admiten que aun falta mucho por hacer: sostienen que el problema radica en las dificultades que enfrentan los productores que alquilan sus campos, los que están lejos de los puertos y los que trabajan en las llamadas “economías regionales”.
El maíz, por ejemplo, quedó fuera de los anuncios y eso generó algunas controversias sobre el futuro de ese tipo de cultivos.
El escenario tiene el condimento del aumento en dólares el precio de los fertilizantes (urea) estimado en 40%, retenciones del 8% y el peso relativo de la cuestión cambiara.
“Se siembra entre septiembre y octubre. El 85% está en las provincias de Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe. El 65% a 70% de los de maíz son pequeños o medianos productores. El maíz es el cultivo que necesita más urea. Casi el 40% de los costos de implantación (siembra) se explica por la urea”, señalaron desde el Instituto Consenso Federal.
Además, se trata de un cultivo que impacta en la producción de distintos tipos de carne: “Se nos encarecerá el engorde, pero finalmente resulta beneficioso porque precio carne lo paga”, señaló un productor que se dedica a ambos rubros en diálogo con El Cronista.
Distinta es la situación de las economías regionales, históricamente asociadas a lo local: allí el reclamo está puesto en la “micro”: “Se necesitan obras de infraestructura, créditos y poder abrir mercados cuando el interno está tan deprimido”, graficó un referente de una de las asociaciones del agro.
Qué dice el modelo de la Bolsa de Rosario
Un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) permite dimensionar el impacto potencial de una eliminación gradual de retenciones sobre el agro argentino.
Aunque el estudio simula un escenario más amplio —eliminación total de DEX hacia 2028—, sus conclusiones sirven como referencia sobre la sensibilidad productiva del sector.
Según la simulación:
- el área sembrada crecería 2,2 millones de hectáreas adicionales hacia 2036;
- la producción aumentaría 16,7 millones de toneladas;
- y las exportaciones sumarían USD 6.400 millones adicionales por año.
La soja aparece como el principal motor del crecimiento, aunque el trigo también muestra mejoras importantes:
- +12% de exportaciones en el escenario sin retenciones.
El costo fiscal: cuánto resigna el Estado
El principal interrogante alrededor de cualquier baja de retenciones sigue siendo fiscal: para lo que resta de la campaña actual rondaría USD 30 millones, mientras que para la nueva campaña el impacto se ubicaría entre u$s 50 y 60 millones.
Sin embargo, el informe de la BCR plantea que el análisis fiscal no debe limitarse únicamente a la pérdida directa de DEX.
Según el estudio, la mayor rentabilidad del productor:
- amplía la base imponible de Ganancias;
- incrementa impuestos sobre débitos y créditos;
- y genera un efecto multiplicador sobre actividad económica y recaudación indirecta.
El trabajo concluye que:
- el Estado nacional recuperaría saldo fiscal positivo desde el ciclo 2029/30;
- mientras que las provincias serían beneficiarias netas desde el inicio, ya que las retenciones no son coparticipables pero sí lo son tributos vinculados a mayor actividad.
En el escenario modelado:
- las provincias recaudarían u$s 989 millones adicionales hacia 2036;
- y la recaudación consolidada Nación + provincias terminaría siendo u$s 1.286 millones superior al escenario con retenciones constantes.




