

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, participó este martes de la movilización en Plaza de Mayo por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia y aprovechó el momento para lanzar una crítica contra el presidente Javier Milei.
Kicillof comparó fragmentos del discurso económico con los del ministro de Economía de la última dictadura militar, José Alfredo Martínez de Hoz.
“No hay que distraerse ni confundirse. Hay fragmentos en los discursos de Milei que son idénticos a los de Martínez de Hoz. Al Presidente, cuando se le pregunta qué cree acerca de la democracia, dice ‘bueno, hay que ver’. Y esos ya son demasiados indicios”, afirmó el gobernador bonaerense ante los medios presentes en la marcha.
Asimismo, reclamó por la condena que recibió Cristina Kirchner por corrupción en la causa Vialidad. “Basta de persecución, Cristina inocente, los compañeros y compañeras que luchan son perseguidos”, denunció el mandatario provincial.
La pelea por el relato del 24 de marzo
En los días previos, referentes de La Libertad Avanza —incluido el propio Milei y la secretaria de Derechos Humanos, Agustina Propato— impulsaron la idea de una “historia completa” sobre el período 1976-1983, que incluya, según esta visión, los crímenes cometidos por organizaciones guerrilleras antes del golpe.
La postura es parte de una “batalla cultural” que el oficialismo nacional viene librando desde que asumió, cuestionando la narrativa construida en torno a los 30.000 desaparecidos y al terrorismo de Estado como crimen sin equivalencia.

Kicillof rechazó de plano ese enfoque: “La supuesta ‘batalla cultural’ que pretenden llevar a cabo es una lucha contra una parte oscura de la historia argentina”, sostuvo, y advirtió que no hay que “distraerse ni confundirse” frente a lo que calificó como intentos de relativización.
La disputa sobre quién controla el sentido del 24 de marzo viene intensificándose desde 2024, primer año de la gestión Milei, cuando el Gobierno nacional redujo fondos para organismos de derechos humanos, cerró dependencias del área y modificó contenidos en sitios de memoria. Este año, la tensión se profundizó con declaraciones de figuras del oficialismo que cuestionaron abiertamente el número de víctimas y la caracterización del período.
La postura de Kicillof: democracia como eje
Antes de la marcha, el gobernador publicó en sus redes un mensaje que enmarcó la conmemoración no como un ejercicio del pasado, sino como una advertencia hacia el futuro: “Tenemos que defender el futuro y no naturalizar, nunca, la violencia contra la Constitución y contra la dignidad de nuestro pueblo”.
La movilización de este año tuvo como telón de fondo una disputa política más amplia. Los organismos de derechos humanos convocaron a la marcha con una consigna que incluyó referencias explícitas al gobierno de Milei, algo que divide aguas incluso dentro del propio campo de la memoria: hay sectores que prefieren mantener la fecha al margen de la coyuntura electoral y otros que consideran que la coyuntura es parte del problema que hay que señalar.





