

El tránsito aéreo nacional enfrentará un nuevo escenario de complicaciones esta semana. La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) confirmó un paro de 48 horas que afectará la operatividad de 27 aeropuertos en todo el territorio argentino durante este jueves 3 y viernes 4 de septiembre.
La decisión promete generar importantes demoras y eventuales cancelaciones en los esquemas de las principales aerolíneas que operan en el país.
El origen del conflicto radica en la falta de acuerdo paritario y el deterioro del poder adquisitivo frente a la inflación.
Desde la conducción del sindicato, que nuclea a los empleados de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), denunciaron un estancamiento en las negociaciones salariales por parte del Gobierno nacional. A esto se suma el rechazo a posibles recortes de personal y la exigencia de mejores condiciones de infraestructura para quienes garantizan la seguridad operativa diaria.
Durante las dos jornadas de protesta, las asambleas y el cese de tareas impactarán directamente en áreas estratégicas para el funcionamiento de las terminales. Los trabajadores que adhieren a la medida son aquellos encargados de la coordinación en tierra, los servicios de sanidad, el control de emergencias y diversas tareas administrativas fundamentales para autorizar el despegue y aterrizaje de las aeronaves.
El gremio aclaró que los vuelos sanitarios, oficiales y de emergencia operativa serán los únicos garantizados.

Los referentes sindicales endurecieron su postura y apuntaron directamente contra las autoridades. A través de su cuenta de X, el titular de ATE, Rodolfo Aguiar, fue contundente: “Si se producen demoras o cancelaciones, no será por culpa de los trabajadores”, advirtió.
En su mensaje, el dirigente denunció que el Gobierno viene incumpliendo los acuerdos paritarios desde enero y remarcó que “los salarios se encuentran absolutamente deteriorados y no se corresponden con las altas responsabilidades que se ejercen”. Además, alertó que las condiciones laborales “empeoran todos los días” y exigió una instancia de diálogo responsable y real para evitar que el conflicto siga escalando.
Frente a este panorama, las compañías aéreas comenzaron a diagramar planes de contingencia para mitigar el impacto en sus itinerarios. Varias empresas ya evalúan la reprogramación anticipada de sus operaciones y analizan vías alternativas de comunicación con sus clientes. Mientras tanto, se mantiene la expectativa sobre una posible intervención de la Secretaría de Trabajo, que podría dictar la conciliación obligatoria a contra reloj para intentar desactivar el conflicto.
Las autoridades aeroportuarias y las aerolíneas recomiendan a los pasajeros que tengan pasajes emitidos para esos días que verifiquen constantemente el estado de sus vuelos a través de los canales oficiales antes de trasladarse a las terminales.


