La llegada del primer ministro de Defensa de origen militar al Edificio Libertador desde el regreso de la democracia pone a la gestión puertas adentro bajo grandes presiones. Una de las primeras decisiones de Carlos Presti al frente de la cartera fue la disolución y liquidación del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA) y la creación de dos nuevas entidades diferenciadas de cobertura médica: la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) y la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad (OSFFESEG).

Ahora se conoció quién será el funcionario que comande esa transición. El elegido es el coronel mayor retirado Ariel Guzmán quien deberá cumplir con su misión en un plazo máximo de doce meses, el previsto por la normativa vigente.

Durante el período de transición, aclaran en el Ministerio- el IOSFA continuará brindando con normalidad la totalidad de sus prestaciones, garantizando la cobertura y la atención de sus afiliados “hasta tanto las nuevas obras sociales se encuentren plenamente constituidas y en condiciones de asumir sus funciones”.

La designación de Guzmán constituye un paso formal en la reorganización del sistema de salud de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas Federales de Seguridad, orientado a garantizar su funcionamiento, sustentabilidad y adecuada prestación de servicios.

Quién es el nuevo titular del IOSFA en su etapa final

El nuevo administrador estaba hasta ahora como gerente de prestaciones, en IOSFA y ya mantenía un vínculo con los prestadores. Además estuvo en el Hospital Militar Central en la época del Covid, lugar en el que se hicieron pruebas para vacunas. “Viene con un récord de buen desempeño. Se espera y se confía que puede ser un buen administrador”, señalaron fuentes castrenses.

La tarea de Guzmán incluye solucionar y normalizar las prestaciones. Si bien hay servicios que están garantizados y se mantienen, también hubo cortes por deudas. Se espera que adicionalmente pueda recopilar la información para transferir la obra social a la nueva estructura y luego hacer la liquidación.

La Obra Social tiene una deuda de $200.000 millones que, según la resolución oficial, se sanearán con partidas que define el gobierno nacional. “La deuda es a diferentes niveles, no hay una sola categoría, hay clínicas, farmacias”, describieron las fuentes.

Este rojo fue el principal problema de la obra social, que pasó de adeudar $18.000 millones cuando comenzó la gestión libertaria a más de $160.000 millones. En consecuencia, se recortaron prestaciones y la entrega de medicamentos para los afiliados.

Hay que recordar que IOSFA tenía a su cargo la atención de no sólo personal civil y militar de las Fuerzas Armadas sino también del Ministerio de Seguridad. Fuentes allegadas a la cartera de Defensa señalaron que la deuda contraída por la obra social proviene, sobre todo, del ámbito de Seguridad.

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El decreto que marcó el inicio de la transformación de la obra social reconoció de manera explícita el desequilibrio financiero persistente de IOSFA, atribuido al aumento sostenido de los costos médicos, a la heterogeneidad del padrón de afiliados y a la dispersión territorial del sistema.

Uno de los puntos centrales del DNU es, de hecho, la cancelación de los pasivos de IOSFA, que queda a cargo del Poder Ejecutivo Nacional. Un punto clave de este cambio afecta al bolsillo de los uniformados, se subirán los aportes a la obra social por parte del personal. Es decir, aumenta el descuento a final de mes por recibo de haberes.

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Fuentes calificadas informaron que este salto iría del 6,1% actual hasta el 7,1% que hoy aportaban los integrantes de las Fuerzas de Seguridad. Al eliminar la contribución de los gendarmes, para la gestidón es necesario subir los aportes.

El otro gran problema que tiene en sus manos Presti es el de los salarios: al igual que el resto del sector público nacional están atrasados y se detuvo la equiparación salarial con las fuerzas de seguridad que había iniciado el Gobierno anterior.

El problema se hizo visible durante la asunción de Carlos Presti con el suicidio de tres efectivos del Ejército que dejó bajo fuego el comienzo de la gestión de quien, hasta hace poco, era el jefe de esa fuerza

En la misma semana se conoció la muerte del soldado Rodrigo Gómez, el granadero de 21 años que se habría suicidado cumpliendo guardia en la Quinta de Olivos. Dos días más tarde, trascendió la pérdida del suboficial principal Juan Pereira, de 48 años, en la Guarnición de Ejército Monte Caseros, Corrientes; y la del gendarme Diego Matías Kalilec, de 21, al que encontraron ahorcado con una sábana en la casa que alquilaba en Santiago del Estero.

El caso que más resonó fue el de Gómez, quien habría dejado una carta de despedida donde listó una deuda de dos millones de pesos con distintas entidades financieras como parte de las razones que lo habían llevado a tomar esa resolución.

Fuentes internas en el Estado Mayor Conjunto (EMCO) indicaron en diálogo con El Cronista que luego de los tres suicidios el ministro de Defensa puso en alerta a las tres fuerzas. “Hay una bajada de línea, de ponerse en alerta y hacer campaña dentro de las fuerzas”.

El tema lo estaría llevando la Sanidad conjunta, que depende del EMCO, aunque esa dependencia todavía se encuentra en un limbo técnico por el recambio de manos. Lo único concreto es la orden de la cúpula del Ministerio para que las fuerzas estén atentas con sus equipos psiquiátricos y psicológicos listos.

Según confirmaron fuentes calificadas a El Cronista, el tema salarial es el siguiente en la lista de Presti luego de terminar con IOSFA. Aun así, la recomposición salarial involucra a casi 90 mil personas y sus respectivos escalafones. La cancha está abierta para el ministro que tiene menos lugar para show de camino al Congreso cómo su predecesor.