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El futuro político del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, no sólo está atado al designio del presidente Javier Milei y a su propia voluntad de mantenerse en el cargo, sino que el Congreso cuenta con una carta nunca utilizada en la historia argentina y que podría aparecer sobre la mesa en las próximas sesiones.

El mecanismo de “censura” del ministro coordinador está entre las atribuciones que el Poder Legislativo ganó con la reforma constitucional de 1994.

Aunque desde ese año se realizaron, por ejemplo, varios juicios políticos contra magistrados de la Corte Suprema, el Congreso nunca avanzó contra los funcionarios que fungen como “mano derecha” de los titulares de la Casa Rosada.

El caso que podría llevar al exvocero al banquillo está asociado a la polémica que se desató sobre él desde comienzos de año: primero por una serie de viajes y luego por la aparición de inmuebles comprados mediante complejas estructuras contables.

Finalmente, la revelación —por parte del propio Adorni— de la existencia de fondos propios evadidos al fisco que fueron guardados en criptomonedas y que ahora podrían ser blanqueados gracias a las leyes para “sacar los dólares del colchón” impulsadas por Milei completó el escenario.

La posibilidad concreta de que Manuel Adorni deba dejar su cargo depende, en buena medida, de la capacidad de la oposición para reunir los votos necesarios en un mecanismo de doble vuelta legislativo, donde la construcción de mayorías será determinante.

Qué es la “censura parlamentaria” y cómo funciona

Para entender el mecanismo que la oposición intentará poner en marcha el jueves, primero conviene rastrear su historia.

Del Pacto de Olivos celebrado por Carlos Menem y Raúl Alfonsín surgió un “núcleo de coincidencias” en el que ambos líderes plasmaron los puntos esenciales de la reforma constitucional que proponían a la sociedad.

Mientras el peronista pretendía la reelección, el expresidente radical pidió una serie de cambios que incluían el “tercer senador por provincia” y la creación de una figura en el Ejecutivo que acercara el modelo argentino a los sistemas parlamentarios europeos, donde existen primeros ministros que pueden ser removidos por el Parlamento.

Así se creó la figura del jefe de Gabinete, un ministro coordinador que, además de controlar la ejecución de las partidas presupuestarias, debe prestar informes periódicos ante las cámaras y que puede ser removido por ellas.

A diferencia del modelo europeo, donde alcanza con que el Parlamento retire su respaldo al Ejecutivo para forzar la salida del primer ministro, en Argentina el procedimiento es mucho más difícil y requiere mayorías elevadas en ambas cámaras, según lo establecido en los artículos 100 y 101 de la Constitución Nacional.

Eso hizo que el Congreso desechara esa posibilidad incluso en momentos de extrema debilidad institucional. De hecho, se han iniciado procesos de juicio político contra presidentes de la Nación y contra miembros de la Corte Suprema, pero nunca censuras contra jefes de Gabinete.

Cuáles serían los pasos que podría hacer el Congreso para censurar y despedir a Adorni

El primer paso se llama “Moción de Censura”, mediante la cual el Congreso expresa formalmente su descontento con la gestión o la conducta del jefe de Gabinete. A diferencia de un juicio político, que tiene una cámara de origen determinada, en este caso puede plantearse tanto en Diputados como en el Senado.

Para ser tratada y aprobada requiere “el voto de la mayoría absoluta de los miembros de una de las Cámaras”, es decir, la mitad más uno de la totalidad de las bancas: 129 diputados o 37 senadores.

En segundo lugar se pasa al “voto de Remoción”. Para echar efectivamente al jefe de Gabinete, la Constitución exige una sesión conjunta o el voto concordante de ambas cámaras. Aquí se requiere nuevamente el voto de la mayoría absoluta de los miembros de cada una de ellas.

No se trata de “los miembros presentes” en el recinto, sino del total del cuerpo. Si la oposición no logra reunir 129 diputados y 37 senadores que voten afirmativamente en sus respectivas cámaras, el jefe de Gabinete sobrevive.

Moción de Censura contra Adorni: qué posibilidades tiene

Macri, el titular del Pro, con una llave para avanzar contra Adorni
Macri, el titular del Pro, con una llave para avanzar contra Adorni

Las elecciones de 2025 fueron un espaldarazo importante para el gobierno de Javier Milei, que consiguió un bloque propio de peso en Diputados —capaz de bloquear la insistencia de leyes— y otro tanto en el Senado. Con sus aliados, logró además importantes mayorías para aprobar leyes clave, como la reforma laboral. Esos números podrían ponerse a prueba en este proceso.

Si bien la oposición más dura —el peronismo, la izquierda y algunos bloques provinciales— busca aprovechar la erosión de la credibilidad pública de Adorni para acorralarlo políticamente, hoy está lejos de los números necesarios, según confían fuentes parlamentarias a El Cronista.

El principal problema es un tercer paso adicional a los dos establecidos por la Constitución.

El pleno de las cámaras sólo trata expedientes con dictamen de comisión y, al no haberse completado ese trámite legislativo, los legisladores podrían intentar llevar el tema “sobre tablas”. Pero para hacerlo necesitan dos tercios de los votos, un número muy difícil de alcanzar para bloques que, con esfuerzo, podrían reunir apenas la mitad más uno de los integrantes de cada cámara.

En Diputados “es casi imposible que suceda”, confiesan fuentes parlamentarias. En el Senado, en cambio, tal vez podrían conseguir esos dos tercios y aprobar la moción de censura.

Desde allí el expediente pasaría a la Cámara Baja, donde debería atravesar su propio recorrido parlamentario. Recién después, si se consiguiera la aprobación de la censura, podría avanzarse hacia la remoción mediante el voto simultáneo de ambas cámaras.

La llave podría estar en manos del PRO, el partido de Mauricio Macri, que si bien ha pedido que el presidente Milei remueva a Adorni, parece no estar dispuesto a avanzar en una destitución parlamentaria.

“Pasa que los que están bancando a Adorni son los que quieren acuerdos con LLA en sus distritos: Mendoza, Chaco, PRO-CABA, Salta, Jujuy y Tucumán. Estos acuerdos implican ir en la misma boleta o que les pongan candidatos débiles a la gobernación”, analizan en los pasillos del Congreso.