Aunque abrió un frente de mayor competencia interna en productos sensibles, la puesta en marcha del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea también mejoró las condiciones de acceso de los productos argentinos a uno de los mercados más importantes del mundo.
En los primeros tres meses, el país copó varios de los nuevos cupos agroindustriales y las exportaciones al bloque alcanzaron su mayor nivel desde 2022.
Entre enero y julio, la Argentina exportó a la Unión Europea por u$s 5191 millones, un crecimiento del 19% frente a los u$s 4365 millones registrados durante el mismo período de 2025, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
El monto también se ubicó 12,5% por encima del promedio de la última década y representó el tercer mayor registro de los últimos 14 años. Sólo quedó por debajo de los máximos de 2021 y 2022, cuando los precios internacionales se encontraban en niveles elevados.

Sin embargo, no todo el crecimiento puede atribuirse directamente al tratado, que comenzó a regir el 1° de mayo de 2026. Al considerar exclusivamente el período mayo-julio, las exportaciones argentinas a la UE sumaron u$s 2476 millones, un avance interanual del 13,1% y el mejor trimestre desde 2022.
Los cupos que copó la Argentina
Uno de los primeros efectos del acuerdo aparece en el aprovechamiento de los contingentes abiertos para productos agroindustriales. Al 29 de julio, los exportadores argentinos se habían quedado con la totalidad del cupo de huevos y casi todo el correspondiente a albúmina de huevo.

La presencia también fue significativa en otros sectores: la Argentina abasteció más del 70% del cupo de miel, más de la mitad del etanol y más de un tercio del arroz.
En las carnes, el país concentró casi un tercio del contingente de carne bovina fresca y alrededor del 7% del cupo de carne congelada.
El desempeño cobra relevancia porque el acuerdo libera el ingreso a la UE del 100% de los bienes industriales y el 82% de los productos agrícolas, aunque los beneficios varían según los cupos, los cronogramas de desgravación y los aranceles aplicados a cada sector.
La miel agotó su primer contingente
La miel aparece como uno de los casos más destacados. Sus exportaciones superaron en 88,4% el promedio de los últimos cinco años, impulsadas por una mejora inmediata en las condiciones de acceso.

La Unión Europea otorgó al Mercosur un contingente que llegará progresivamente a 45.000 toneladas con arancel cero. Para el período mayo-diciembre de 2026 se habilitaron 5000 toneladas y el sector ya agotó el cupo correspondiente a esta primera etapa.
También hubo un cambio relevante para la carne bovina. Los embarques realizados dentro de la Cuota Hilton, que anteriormente pagaban un arancel del 20%, comenzaron a ingresar libres de derechos.
A ese beneficio se sumaron nuevos contingentes para carne fresca y congelada con un arancel intracuota del 7,5%. Para los primeros ocho meses de vigencia se habilitaron 6050 toneladas de carne fresca y 4950 toneladas de carne congelada para el Mercosur.
La disputa por la cuota de carne
El aprovechamiento de los nuevos beneficios para la carne enfrenta, sin embargo, una discusión dentro del bloque sudamericano por su distribución.
Luis Milano, presidente de Rosgan, explicó a El Cronista que los cuatro socios todavía no acordaron cómo distribuir las cerca de 100.000 toneladas contempladas cuando el contingente alcance su volumen pleno.

“Todavía no se ha llegado a un acuerdo sobre cómo se hace la distribución. En esta etapa no es una decisión de los países, sino de los sectores privados, que lo tienen que resolver en negociaciones, y no es fácil”, señaló.
Argentina propone aplicar el criterio de past performance, que distribuye el cupo proporcionalmente según los embarques realizados por cada país durante el año anterior.
Para el titular de Rosgan, ese mecanismo reconocería la capacidad exportadora y sería más equitativo que dividir el contingente en partes iguales entre Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.
“¿Lo dividimos 25% para cada uno? No sería lógico, porque Brasil es un gran exportador y Argentina también lo ha sido siempre. El principio de equidad es que sea proporcional a los volúmenes enviados el año anterior”, sostuvo.
Otra posibilidad es adoptar el mecanismo de “primero llegado, primero servido”, por el cual los exportadores utilizan el cupo hasta agotar el volumen disponible. Aunque consideró que la Argentina cuenta con estructura productiva suficiente para competir bajo ese sistema, insistió en que el historial de embarques ofrecería un criterio más justo.
El dirigente también diferenció los nuevos contingentes de la tradicional Cuota Hilton, asignada individualmente a cada país. En este caso, la Argentina completó durante el último ciclo, cerrado en junio, las 29.500 toneladas disponibles.
Pesca, biodiésel y harina de soja
El complejo pesquero también recibió mejoras. En el caso de la merluza, el acuerdo eliminó desde el inicio aranceles que se ubicaban entre el 8% y el 15%, lo que otorgó una ventaja inmediata a los productos argentinos.
Para los langostinos, cuyos aranceles iniciales oscilaban entre el 12% y el 18%, el beneficio será gradual. Durante 2026 se aplicó una reducción del 20% sobre el arancel base y la eliminación completa se concretará, según cada posición, en un plazo de hasta cinco años.

A esta dinámica se sumó el regreso de los embarques de biodiésel hacia Europa. Durante junio y julio se concretaron operaciones por más de u$s 110 millones, luego de que se descartara la propuesta de clasificar a la soja como cultivo de alto riesgo de cambio indirecto en el uso del suelo.
Esa decisión también mejora las perspectivas para la harina de soja, principal producto argentino exportado a la Unión Europea. El petróleo crudo y el complejo maní completan el grupo de sectores con mayor peso en el intercambio.
Otros productos, como limones y tabaco, iniciaron cronogramas de reducción gradual de aranceles, mientras que algunas posiciones de lana peinada obtuvieron una desgravación inmediata, aunque partían de derechos relativamente bajos.
El desafío de recuperar terreno en Europa
La Unión Europea fue en 2025 el segundo destino de las exportaciones argentinas, con una participación del 9,3% sobre los despachos totales. No obstante, el bloque perdió peso dentro del comercio exterior nacional durante la última década.
Mientras las ventas argentinas a Europa crecieron 12% en dólares durante ese período, las exportaciones totales del país avanzaron más del 53%. Como consecuencia, la participación europea cayó 6,9 puntos porcentuales.
El acuerdo aparece así como una oportunidad para revertir esa tendencia. Los primeros resultados muestran que la Argentina logró aprovechar varios de los cupos más relevantes, aunque la consolidación del salto exportador dependerá de la producción, los precios internacionales, la demanda europea y la resolución de las disputas internas del Mercosur por el reparto de los contingentes.







