Nadie discute que la interna libertaria está agitada. Pero se vuelve complejo evaluar hasta qué punto la exposición de esas disputas le inyecta fragilidad al oficialismo de cara a la elección de 2027. Javier Milei agita, cuando le conviene, la chance de que resurja lo que bautizó como “riesgo kuka”, aunque en simultáneo, funcionarios como Luis Caputo afirman que esa chance hoy es muy baja.

Por empezar, para los mercados riesgo kuka no es sinónimo de un retorno del kirchnerismo. No están mirando las chances de Axel Kicillof o las posturas públicas de Máximo Kirchner. Analizan, en todo caso, si un gobierno de un signo político diferente puede revertir las reformas que comenzó Milei.

Los mercados temen que otro gobierno revierta las reformas económicas de Milei.
Los mercados temen que otro gobierno revierta las reformas económicas de Milei.NA

A juzgar por las señales que emergen del mundo financiero, la preocupación por el regreso de una gestión populista son menores. El equipo económico está alargando los vencimientos de deuda más allá del 2027, y aunque debe pagar una tasa alta por ello, por ahora lo está logrando. Sabemos que en finanzas un cisne negro puede cambiar todo de la mañana a la noche. Pero ese temor (presente en el FMI, vale anotar) no está en el riesgo país, que va camino a perforar los 500 puntos.

Uno de los principales referentes de la industria petrolera cree que el RIGI es una garantía lo suficientemente sólida como para que las inversiones comprometidas y en marcha sigan su curso. Pero hay un dato más sobre la mesa: hay una decena de provincias (muchas de ellas gobernadas por el peronismo) que encontraron en la energía y la minería recursos genuinos, que les están dando independencia tanto del poder central como de los dictados del omnipresente peronismo bonaerense.

No es necesario que este nuevo polo se convierta en una tercera vía electoral. Alcanza con que defienda las reglas de sus nuevas fuente de riqueza para entender que tabicar el regreso del riesgo kuka no le interese solo a Milei.