El operativo que realizó Estados Unidos en Venezuela generó en las últimas 48 horas dos expresiones del fundador de Mercado Libre, Marcos Galperin, que lo vuelven a poner más en el universo de las opiniones extremas en la discusión política que en el campo de la economía y los negocios.
Por un lado, escribió el mismo sábado a la mañana en la red social X: “Muchos de los casi ocho millones de venezolanos que se tuvieron que escapar del régimen socialista, empobrecedor, autoritario y asesino de [Hugo] Chávez y Maduro van a poder volver a vivir a su país y empezar a reconstruir, desde las cenizas, un país democrático”. Luego, completó: “Gracias Donald Trump y a todos los que apoyaron la vuelta de la democracia a Venezuela”.
Más tarde este lunes, subió el tono más acorde con la chicana y el agite de la ex Twitter y añadió: “Hay que comerse el sapo del relato de lo nacional y popular, la soberanía socialista, etcétera, y que la guardia pretoriana de tu dictador favorito sean 32 cubanos importados. Mamita”. De esta manera se refirió en forma irónica a las versiones que indican que entre las bajas del gobierno chavista habría efectivos del gobierno cubano que colaboraban con la protección de Maduro.
Las expresiones de Galperin sobre Venezuela, sus primeros mensajes desde que ya dejó formalmente de ser el CEO de la mayor empresa del país por capitalización bursátil para pasar a ser sólo "chairman“, completan un giro ya confirmado que el hombre más rico de Argentina dio en su exposición pública, y al mismo tiempo constituyen la versión local de una tendencia global: la radicalización política de los empresarios en general y de los del sector tecnológico en particular.

De acuerdo con el relevamiento que hizo la firma de análisis en redes sociales Ad Hoc, más de la mitad de los posteos que hizo Galperin en redes desde 2022 hasta el primer semestre del año pasado tuvieron que ver con política argentina, política internacional -en especial Medio Oriente- y discusiones sobre el progresismo además de críticas al periodismo, fundamentalmente, en tanto que el resto se ciñó a desarrollos de tecnología y temas de su compañía.
En noviembre, por ejemplo, retuiteó una noticia escrita por el medio paraoficialista de extrema derecha llamado La Derecha Diario sobre la apertura de un templo islámico en Olavarría con el mensaje “¡Estamos jodidos!”, en línea con el argumento de que la presencia de esa religión es una amenaza.
El caso de Galperin es la versión más visible en la Argentina de un fenómeno que se vive con más notoriedad en Estados Unidos desde que el magnate de Tesla, Elon Musk, compró Twitter para incidir en la discusión mundial con una mirada anti progresista y ni qué hablar cuando acompañó la campaña de Trump al punto de ser fugazmente funcionario, pero que está lejos de haberse agotado ahí.
De hecho, en las últimas semanas causó un impacto muy fuerte la aparición en un foro de "The New York Times" del empresario Alexander Karp, uno de los fundadores justamente de PayPal que en la actualidad es el CEO de Palantir, la compañía tecnológica que presta servicios de Inteligencia Artificial y se hizo conocida además por sus servicios para estrategias de seguridad para gobiernos.
En especial, la empresa que lleva el nombre de un cristal con el que se veía todo en El Señor de los Anillos trabaja con administraciones como las de Israel -en sus operaciones en la franja de Gaza- y Estados Unidos -en colaboración con los operativos antiinmigración- según lo ha resaltado el propio Karp en sus mensajes públicos.
A propósito, con ese disparador lo entrevistó el editor de Times Andrew Ross Sorkin el pasado diciembre en un intercambio que quedó para la historia por el nivel de respuestas que emitió el empresario.
En última instancia explica que está involucrado en lo que considera “la defensa de los valores de Occidente” que se encuentran amenazados -dijo- tanto por las ideas progresistas, el narcotráfico o la inmigración como por los enemigos de Estados Unidos, sean China o Rusia o Irán. De hecho la web de su compañía remarca: “Nuestro software potencia la toma de decisiones en tiempo real, impulsadas por IA, en empresas gubernamentales y comerciales clave de Occidente, desde las plantas de producción hasta las líneas del frente”.
Karp es coautor junto a Nicholas Zamiska del libro "The Technological Republic“, un bestseller de 2025 en el que critica lo que llaman la falta de ambición de los empresarios de Silicon Valley en la última década como mínimo. Según los autores, para que Estados Unidos y sus aliados conserven su “ventaja global”, “la industria del software debe renovar su compromiso de abordar desafíos urgentes, incluida la nueva carrera armamentística de la inteligencia artificial”.
El texto de Karp y Zamiska dialoga con otro trabajo que se ha leído con fruición en las cumbres de magnates en especial de tecnología en los últimos años, que es “La guerra contra occidente”, del comentarista conservador británico Douglas Murray.
Murray fue expositor de hecho en 2022 en la cumbre de Sun Valley, en Idaho, uno de los años en que participó el propio Galperin. Su mensaje central otra vez es que las últimas décadas de pensamiento progresista carcomieron las bases de la sociedad americana e incluye una denuncia llamativa que asoma en las opiniones de este sector del establishment: dice que hay un “racismo contra los blancos” que, según él, sería la nueva minoría perseguida de este tiempo. Y que hay que defender.








