La escena financiera muestra, en el primer mes del año, un sendero por el que el Gobierno pretende transitar durante un largo período, apoyado en una ecuación que incluye a cuatro actores clave: las empresas, el campo, el Banco Central y el mercado.
La cuenta oficial es simple. Si las empresas emiten Obligaciones Negociables y el campo liquida exportaciones, aumenta el volumen de divisas en la plaza; el Banco Central compra, el riesgo país cae y la cotización del dólar oficial se despega del techo de la banda cambiaria, que hoy se mueve al ritmo de la inflación pasada.

Y eso es lo que ocurrió. Desde noviembre, las empresas obtuvieron financiamiento externo por casi u$s 7000 millones, mientras que la actividad agropecuaria alcanzó un récord el mes pasado, con una nueva marca de exportaciones de trigo en el período diciembre-enero, primer bimestre de la campaña 2025-2026.
Así, el BCRA aprovechó para adquirir en el mercado cambiario casi u$s 1100 millones en lo que va del mes, y el riesgo país cayó hasta perforar ayer el piso de los 500 puntos, un mínimo desde 2018.
Si esta dinámica continúa durante el año, en un par de meses podría concretarse una emisión internacional para afrontar futuros vencimientos de deuda. Eso ocurriría una vez que el riesgo país, según la visión oficial, termine de alinearse con los fundamentals de la economía, como planteó Javier Milei. O, quizás, cuando se hayan agotado los agrodólares de la cosecha fina y la política, a través del tratamiento del proyecto de modernización laboral en el Congreso, logre generar mayor confianza entre los inversores y hacerlo descender un escalón adicional.
La pregunta que hoy se hacen algunos actores del mercado es si, justamente, el debate sobre la reforma que comenzará la semana próxima cumplirá con esa premisa o si, con paro de estatales incluido, podría terminar complicando los planes oficiales.
La exitosa colocación de bonos en el exterior que realizó recientemente Ecuador, con un riesgo país solo un 10% inferior al argentino, abrió además el interrogante sobre si sería conveniente para Economía aprovechar este “verano” financiero y seguir el mismo camino, como lo hizo ayer Córdoba, al conseguir u$s 800 millones a nueve años y una tasa menor al 9%.
El dólar se muestra calmo en la Argentina mientras se debilita a nivel global, por la decisión de algunos bancos centrales de reducir su exposición a esa moneda y refugiarse en el oro. Una dinámica que explica que el metal precioso rompa récords diariamente y, en consecuencia, mejore las cuentas de quienes lo incluyen en sus reservas, como el BCRA.
De hecho, entre la suba del dólar y las compras de divisas, las reservas del Central aumentaron más de u$s 4600 millones en lo que va del año. Un escenario que, por ahora, los mercados acompañan, aunque saben que buena parte de ese equilibrio descansa en factores, locales e internacionales, particularmente inestables y transitorios. Manejar los tiempos será clave.






