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Científicos detectaron moléculas orgánicas en el cometa 3I/ATLAS que podrían ser ingredientes básicos de la vida. Observaciones recientes realizadas por una nave de la NASA identificaron compuestos asociados a procesos prebióticos, lo que disparó nuevas hipótesis.

El protagonista de la teoría más audaz es el astrofísico de Harvard Avi Loeb, quien planteó que este objeto podría actuar como un “jardinero interestelar”, esparciendo elementos que favorezcan la vida en otros sistemas solares.

“¿Es posible que haya microbios u otras formas de vida en 3I/ATLAS?”, afirmó en declaraciones recogidas por la prensa internacional, al sostener que, de existir, podrían haber sobrevivido al viaje cósmico.

Qué encontró la NASA en el cometa 3I/ATLAS

Los datos provienen del telescopio espacial SPHEREx, diseñado para analizar el cielo en luz infrarroja cercana. En observaciones realizadas en diciembre, los astrónomos identificaron metanol, cianuro y metano, compuestos considerados precursores químicos vinculados al surgimiento de vida en la Tierra.

Cambio inesperado en el cometa 3I/ATLAS: la imagen que enciende las alertas de la comunidad científica. Foto: Shutterstock
Cambio inesperado en el cometa 3I/ATLAS: la imagen que enciende las alertas de la comunidad científica. Foto: Shutterstock

El investigador principal Carey Lisse explicó que el brillo del cometa aumentó tras su aproximación al Sol debido a la liberación de materiales atrapados en el hielo profundo. “Estamos viendo la gama habitual de materiales del Sistema Solar primitivo, incluidas moléculas orgánicas, hollín y polvo rocoso que típicamente emite un cometa”, señaló, según recogió el New York Post.

Por su parte, el científico Phil Korngut indicó que la energía solar habría liberado un “cóctel de químicos” preservados durante miles de millones de años.

La hipótesis del “jardinero interestelar”

Loeb considera particularmente llamativa la presencia de metano, ya que este gas suele evaporarse antes que otros compuestos detectados. “Eso es un enigma porque, en primer lugar, el metano puede evaporarse más fácilmente que el dióxido de carbono que fue observado desde el comienzo”, explicó, sugiriendo que pudo estar enterrado a gran profundidad o incluso ser generado por procesos biológicos.

El científico llegó más lejos al plantear que no se puede descartar que el metano “esté siendo producido por algo que prospera”, especialmente al recibir luz solar. Bajo esa idea, propuso que una nave interceptora podría haber depositado cápsulas con vida terrestre en el cometa para dispersarlas luego como “semillas de diente de león” al llegar a otro sistema solar.

Aunque ese escenario ya no es viable por la velocidad del objeto, que supera los 220.000 kilómetros por hora, Loeb insiste en que se analicen los gases circundantes para buscar más indicios de vida extraterrestre.