

La posibilidad de una Tercera Guerra Mundial volvió a instalarse en el debate internacional luego de que Rusia endureciera su discurso contra Estados Unidos. El canciller ruso Sergey Lavrov acusó a la administración estadounidense de sostener una guerra económica mientras, en paralelo, habla de cooperación bilateral.
El choque se produce meses después de la cumbre celebrada en Alaska entre Donald Trump y Vladimir Putin, encuentro que había sido presentado como un intento de distensión. Sin embargo, Moscú sostiene que las medidas adoptadas posteriormente contradicen ese espíritu.
En el centro de la disputa están las sanciones impuestas por Estados Unidos, muchas de ellas vinculadas al conflicto en Ucrania. Desde Washington han reiterado que el levantamiento de estas restricciones depende de que Moscú ponga fin a la guerra, algo que el Kremlin condiciona al control del Donbás.

Rusia denuncia presión económica y acciones en alta mar
Lavrov aseguró que, pese a las declaraciones públicas sobre una cooperación amplia, la realidad apunta en sentido contrario. “A pesar de las declaraciones sobre avanzar hacia una cooperación plena y amplia, todo parece lo contrario en la práctica”, afirmó el canciller.
También criticó que “se están introduciendo nuevas sanciones y se libra una guerra contra los petroleros de la flota en la sombra en alta mar”. Las tensiones aumentaron después de que Estados Unidos abordara un buque petrolero señalado de transportar crudo ruso y venezolano sancionado.
El Pentágono indicó que la embarcación operaba desafiando las restricciones impuestas en el Caribe y que fue seguida desde esa región hasta el océano Índico. Este sería el segundo barco interceptado en el año bajo sospecha de integrar la llamada flota paralela rusa.
Energía, sanciones y riesgo geopolítico
El conflicto también se traslada al mercado energético y a los acuerdos comerciales internacionales, donde la presión sobre las exportaciones rusas se ha intensificado. Estados Unidos sancionó a grandes petroleras rusas como parte de su estrategia financiera y el Kremlin los acusa de buscar dominio sobre rutas energéticas clave en Europa y Asia.

Lavrov sostuvo que la política estadounidense apunta a la “dominación económica” y criticó la continuidad de medidas adoptadas en años anteriores, que incluyen el bloqueo de activos rusos por lo que Washington calificó como “comportamiento hostil en política exterior”. En este contexto, la relación bilateral atraviesa uno de sus momentos más tensos en los últimos años.

