

Colombia mantiene altos niveles de afiliación al sistema de salud, pero enfrenta un deterioro creciente en su capacidad para garantizar atención oportuna y de calidad. Así lo advierte el más reciente informe de Así Vamos en Salud, que identificó el cierre de 4.104 IPS entre 2021 y 2025 como uno de los datos más críticos del panorama sanitario actual.
El reporte señala que la brecha entre la cobertura formal y la garantía real del derecho a la salud se consolidó como el problema estructural central del sistema colombiano.
Dónde se concentran los cierres y qué impacto generan
El cierre de instituciones prestadoras de servicios no se distribuyó de manera uniforme en el territorio: se concentró precisamente en las regiones con mayor demanda y densidad poblacional. Bogotá encabeza el listado con 580 IPS cerradas, seguida por Antioquia, Atlántico y otras zonas estratégicas del país, según el informe retomado por Portafolio.
Esa concentración agrava el problema porque reduce la oferta donde más se necesita, aumenta la presión sobre la red restante y deteriora los tiempos de atención.

A eso se suma el cierre progresivo de camas hospitalarias en servicios clave, especialmente en atención materno-infantil, lo que compromete la capacidad del sistema para atender a gestantes y recién nacidos, obligando en muchos casos a las familias a desplazarse distancias mayores para acceder a servicios básicos.
Una demanda que crece mientras la oferta se achica
El informe advierte que la oferta de servicios está quedando rezagada frente a una demanda que no para de crecer. El envejecimiento poblacional y el aumento de enfermedades crónicas intensifican esa presión estructural, en un momento en que el sistema cuenta con menos capacidad instalada que hace cuatro años.
En paralelo, la reducción del régimen contributivo -vinculada a las dinámicas del empleo informal- limita el financiamiento del sistema y aumenta la presión sobre sus recursos. Así Vamos en Salud advierte que miles de personas están quedando por fuera de la cobertura en medio de cambios laborales, lo que debilita la sostenibilidad del modelo de aseguramiento.
Las PQRS y las tutelas, termómetro del deterioro
Los indicadores de experiencia del usuario también reflejan el deterioro. El crecimiento sostenido de quejas, reclamos y solicitudes (PQRS) evidencia fallas persistentes en la prestación que no han sido corregidas. Si bien ese aumento también puede interpretarse como una mayor apropiación ciudadana de sus derechos, Así Vamos en Salud subraya que responde principalmente a barreras de acceso.
Cuando esas barreras no se resuelven en la vía administrativa, los usuarios recurren a tutelas para garantizar su atención. El incremento de ese mecanismo judicial confirma, según el reporte, la incapacidad del sistema para responder de manera oportuna y obliga a los ciudadanos a acudir a herramientas legales para acceder a servicios que deberían estar garantizados.

Qué plantea el informe para revertir la crisis
Así Vamos en Salud insiste en la necesidad de una intervención estructural del sistema que vaya más allá del aseguramiento. El reto central es cerrar la brecha entre estar afiliado y acceder efectivamente a los servicios, ya que, como señala el reporte, “estar afiliado no garantiza acceder a los servicios de salud de manera oportuna, continua y con calidad”.
El documento también destaca la importancia de ajustar la oferta a las nuevas dinámicas demográficas y epidemiológicas del país, y propone el análisis de las PQRS como insumo clave para orientar la toma de decisiones y la asignación de recursos en el sistema.




