Venezuela en jaque: la Revolución Bolivariana, a prueba

Los pronósticos sobre la salud de Hugo Chávez no son alentadores. ¿Qué repercusiones puede tener esta situación para el futuro del país caribeño, en el marco del proyecto de integración que propone el ALBA y en el plano sudamericano? Las deudas pendientes del modelo y su relación con la Argentina de los Kirchner.

Con un PBI cercano a los u$s 345 millones, dependiente casi por completo de las exportaciones de petróleo (95% del total) y con la mayor tasa de inflación de la región (27,2% en 2010), acompañada por cifras alarmantes de inseguridad, Venezuela enfrenta momentos difíciles. Vulnerable ante la crisis de los mercados, a fines de junio se sumó la incertidumbre sobre la salud del presidente Hugo Chávez. La enfermedad, cáncer de colon, según trascendió, ha modificado sus modos y su apariencia. Pero, por ahora, Chávez batalla con su enfermedad y mantiene el control. Sin embargo, algunos interrogantes quedan pendientes. ¿Cuál es la relación entre el ejercicio de la autoridad y la presencia vital del líder? ¿Cuáles son sus repercusiones para el futuro del país en el marco de la integración sudamericana? ¿Cómo afecta a la relación con la Argentina?

Limando asperezas
Lo sucedido en Venezuela incita a reflexionar sobre el papel de los conductores mesiánicos y es una advertencia sobre los extremos del caudillismo. "Funciona como un aviso para toda América Latina sobre los riesgos del liderazgo carismático", enuncia Fabián Calle, analista internacional. "Cuando el movimiento de Chávez tiene características personalistas lo que sucede con el líder es decisivo. No es un movimiento institucionalizado por lo que existe un vínculo directo con la ciudadanía y un culto muy fuerte a la personalidad. Cualquier alteración tiene amplia repercusión", advierte Carlos Gervasoni, profesor del departamento de Ciencias Políticas y Estudios Internacionales de UTDT. "La situación muestra la incomodidad e inconveniencia de depositar todo en una sola persona", añade Calle.
En este sentido, se debe destacar que la política interna registra problemas. "Al girar todas las decisiones en torno a él, su enfermedad ha generado una crisis dentro del partido y sus aliados. Diversas fuerzas de izquierda se alejaron del movimiento. Con un 52% de votos en las últimas parlamentarias, cabe preguntar si la oposición será capaz de articular un proyecto alternativo llegado el caso", explica Andrés Serbin, presidente de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES) y profesor de la Universidad Central de Venezuela.
Al momento, el país bolivariano se encuentra atravesando una situación de completa expectativa. "Como con el cáncer nunca se sabe, hay un compás de espera que puede ser largo", opina Carlos Sabino, sociólogo e historiador residente en Venezuela por más de 30 años.
Desde que se hizo público el estado de salud del líder venezolano hasta la fecha, ya se registraron algunos cambios de táctica plasmados en el discurso del propio Chávez, quien no oculta referirse a su enfermedad. "Es un hombre supersticioso. No pronuncia la palabra 'muerte' como antes, elude el color rojo. Siente que ha perdido invulnerabilidad y habla en forma ambivalente; por momentos, dice querer retener el poder y luego afirma que la muerte lo acecha", repara Sabino. "Hace de la batalla por la vida una causa más en su revolución", complementa Federico Merke, profesor de relaciones internacionales en la Universidad de San Andrés.
En vistas a las elecciones de 2012, la enfermedad es una excusa que hace de táctica electoral. "Hay un desvío de la atención, un cambio en el discurso centrado en reducir las asperezas, de tono más medido", comenta Calle. También, es visible una modificación de su look, en la visión de una estrategia de marketing político que disimule los números negativos, que no se deben tanto a la enfermedad. Chávez parece tener la situación bajo control y pensar en una sucesión es remoto. "El chavismo es de creación reciente y, dentro de la sucesión, no hay figuras para reemplazarlo porque el líder obstruye esos caminos", acota Gervasoni.
En tanto, existe un cambio en la forma de enunciar sus discursos, aprovechando un momento en que las cosas no resultan sencillas. "Su propio discurso señala la preocupación por 2012, con llamados a la unidad del movimiento y a sectores hasta el momento ajenos, como las clases medias", observa Serbin. En este sentido, Chávez altera, en cierto modo, el socialismo, más bien en tono que de contenido. "Las últimas medidas de control de precios que se tratan de implementar muestran que el chavismo sigue aferrado a su mentalidad socialista, apegado a un intervencionismo estatal intransigente", expone Sabino.
Si bien el cambio de estética en este tipo de regímenes resulta casi imposible, Chávez se las ingenia para pasar de rojo a amarillo en el discurso. "Resulta irónico que ahora parezca más moderado que Correa o CFK", reflexiona Calle. Nadie quiere pelearse con un enfermo. La moderación provoca el relajamiento discursivo, necesario para no exasperar al líder, y hacer frente a números electorales que se muestran cerrados. "Para dar un cambio rotundo, estos sistemas deben morder el polvo en forma contundente, algo que en Venezuela todavía no pasa", agrega el analista internacional. "Chávez aprovecha para moderar el grado de conflicto en vista de su propia debilidad", concluye Gervasoni.

Dime con quién andas...
"En materia de relaciones exteriores, al no darse un caso extremo, no se supone que existan cambios profundos", indica Calle. "El ALBA es más una creación propagandística que una institución efectiva", observa Sabino. Si Venezuela aparece como un factor de peso en América Latina es a causa del petróleo y de la ambición del líder, una situación que puede durar poco. "En efecto, la crisis financiera mundial está haciendo disminuir su precio", apunta Gervasoni.
Sobresalen los vínculos con Cuba, país al que Venezuela exporta petróleo. La nación bolivariana aparece como un líder circunstancial y pasajero; la isla de los Castro no depende de ella. "Lo que pase con Chávez no le afecta tanto; si pudo superar la caída del bloque soviético en 1991, podrá con aquello", indica el profesor de la UTDT.
Otro posicionamiento estratégico se da en relación con UNASUR, el principal mecanismo de integración regional, y el viraje en las relaciones desde los países de la región andina a los del Cono Sur. No existe mucho cambio de situación. "Respecto del Mercosur, además de la oposición paraguaya, Dilma Rousseff tiene una mirada menos condescendiente hacia Chávez que la de su antecesor", estima Merke. "Venezuela mantiene un liderazgo excepcional que se puede esperar que no dure para siempre y que tal vez la enfermedad de su líder se lo quite", acota Gervasoni.
En todo caso, el país ha quedado debilitado en su influencia internacional, si bien aspira a competir con Brasil en el liderazgo regional. "Se da la competencia entre dos liderazgos definidos al interior de Unasur, uno estridente ideológicamente pero con poca acción efectiva, y el otro más pragmático y eficaz, con una diplomacia más capacitada del Itamaraty", advierte el presidente de CRIES. "Brasil seguirá siendo potencia", predice Gervasoni.
Respecto de la relación argentino-venezolana, hay que esperar. "Todo está en suspenso, por lo menos hasta octubre", concluye Sabino. Las relaciones entre ambos países pasan más por intereses concretos que por cuestiones ideológicas. "No creo que la enfermedad de Chávez traiga un cambio en una relación que se mantiene estable", opina Merke.
Se observa cierto relajamiento en la actitud frente a los Estados Unidos. En un momento fue la provocación innecesaria de Venezuela al entablar relaciones con países como Irán y Cuba. "Ahora, con sus dificultades internas, es probable que Chávez modere sus dichos frente a la gran potencia del Norte. De todos modos, los norteamericanos están más preocupados por sus problemas internos", sentencia Gervasoni. "Y siguen siendo el principal importador de petróleo de Venezuela", remata Serbin.
La nación caribeña abre un interrogante a partir de sus problemas internos y un líder cuyo vigor está en duda. "Si bien no debe perderse de vista la estética del discurso, porque allí hay cambio, lo fundamental es centrarse en el análisis de hechos", concluye Calle. z we