

El clima político es tenso en Brasil, a la espera del juzgamiento que hará hoy el Supremo Tribunal Federal (STF) de un pedido de la defensa del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, condenado en segunda instancia por corrupción pasiva y lavado de dinero, para que siga en libertad hasta agotar todas las instancias judiciales. Si el recurso es aceptado, el caso podría extenderse por años y habilitaría a Lula a seguir haciendo campaña electoral para octubre, en la que se perfila como favorito.
Pero si es rechazado, a sus 72 años el líder del Partido de los Trabajadores podría ir 12 años preso. Cualquiera sea la decisión, repercutirá mucho sobre los comicios.
Ayer, partidarios y adversarios de Lula se movilizaron y en todos los casos, las presiones son para el tribunal. La organización Vem Pra Rua (Sal a la calle), que promovió el impeachment de 2016 contra Dilma Rousseff, declamó que "vamos a presionar al STF" y realizó manifestaciones en 100 ciudades, apuntando al encarcelamiento de Lula.
Desde el Club Militar, el general retirado Luiz Gonzaga Schroeder Lessa opinó que si el STF habilita a Lula a seguir en libertad durante la campaña presidencial, el mismo tribunal sería "inductor" de la violencia entre los brasileños, "propagando una lucha fraticida". No desechó que el último recurso pudiera ser una intervención militar, la que por la Constitución requeriría la autorización del presidente Michel Temer.
La sesión en el STF en Brasilia comenzará a las 17 GMT, con un esquema de seguridad reforzado.








