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En Argentina, se estima - según la prevalencia internacional ajustada a población argentina- que entre 730 y 2.440 personas padecen de esta enfermedad. Aunque suena a una cifra pequeña, su impacto es enorme: esta patología avanza en silencio, con un desgaste al paciente física y emocionalmente, mientras desafía las capacidades diagnósticas del sistema de salud.
También, afecta de manera desproporcionada a las mujeres, quienes suelen manifestar los primeros síntomas entre los 30 y 60 años. Fatiga persistente, dolor en el pecho, dificultad para respirar al mínimo esfuerzo: señales que a menudo son confundidas con enfermedades respiratorias más comunes. No es casual entonces que el 57% de los pacientes reciba un diagnóstico erróneo inicial y que el tiempo promedio para un diagnóstico correcto sea de 16 meses.
Mientras tanto, los pacientes enfrentan un peregrinaje de consultas médicas, estudios y tratamientos inapropiados, que no solo retrasan la terapia adecuada, sino que también incrementan la carga económica y emocional sobre las familias y el sistema sanitario.
Qué es la hipertensión arterial pulmonar
La Hipertensión Arterial Pulmonar (HAP) es una enfermedad progresiva y poco frecuente que afecta los vasos sanguíneos de los pulmones. Se caracteriza por el engrosamiento y estrechamiento de las arterias pulmonares, lo que dificulta el flujo sanguíneo y eleva la presión arterial en esa región. Esta sobrecarga obliga al corazón, particularmente al ventrículo derecho, a trabajar con mayor esfuerzo, lo que puede derivar, a largo plazo, en insuficiencia cardíaca.
Aunque su causa puede ser desconocida (casos idiopáticos), también se asocia a otras enfermedades como el lupus y la esclerodermia.
HAP: cuáles son los síntomas
La HAP se manifiesta con síntomas que pueden pasar desapercibidos o confundirse con afecciones respiratorias comunes. Los principales signos de alarma incluyen:
- Dificultad para respirar incluso con actividades leves.
- Fatiga persistente.
- Dolor o presión en el pecho.
- Palpitaciones.
- Mareos o desmayos.
- Edema en pies y piernas.
- Labios y dedos azulados debido a la baja oxigenación.
La falta de especificidad en estos síntomas hace que el diagnóstico temprano sea un verdadero desafío, pero también una oportunidad clave para cambiar el pronóstico de la enfermedad.
El impacto de la HAP en Argentina
En nuestro país, se estima que entre 110 y 370 nuevos diagnósticos por año. Aunque su prevalencia es baja en términos poblacionales, su impacto es alto: deteriora la calidad de vida, limita la actividad física, afecta el bienestar emocional y puede llevar a una incapacidad laboral temprana
Además, afecta principalmente a las mujeres, quienes representan y suele aparecer entre los 30 y 60 años, en una etapa de la vida activa tanto a nivel personal como laboral.
HAP: por qué es tan difícil de diagnosticar
La dificultad en el diagnóstico de la HAP es su parecido sintomático con otras enfermedades mucho más comunes, como el asma o la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC). Esta similitud lleva a que el 57% de los pacientes reciba un diagnóstico erróneo en un primer momento.
El diagnóstico correcto requiere descartar otras patologías y realizar estudios específicos como ecocardiogramas, pruebas de caminata de seis minutos, medición de biomarcadores y cateterismo cardíacos derecho.
Además, suele necesitar la intervención conjunta de especialistas en neumonología y cardiología, lo que puede demorar la identificación precisa si no se sospecha la enfermedad desde el inicio.
HAP: cuál es el tratamiento
Aunque la HAP no tiene cura, los avances terapéuticos de los últimos años transformaron su pronóstico. Hoy existen medicamentos específicos que ayudan a dilatar los vasos pulmonares, disminuir la presión y mejorar los síntomas, así como estrategias combinadas que buscan detener o ralentizar el avance de la enfermedad.
Un diagnóstico precoz permite iniciar tratamientos más eficaces, reducir complicaciones y mejorar la supervivencia. De hecho, en países como Francia, Estados Unidos y Reino Unido, las tasas de supervivencia al primer año de tratamiento superan el 88%.
Además del tratamiento farmacológico, la rehabilitación pulmonar, el seguimiento multidisciplinario y, en casos avanzados, el trasplante pulmonar, forman parte de las alternativas terapéuticas que buscan mejorar la calidad de vida de quienes viven con HAP.
Referencias
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Valverde AB, Soares JM, Viana KP et al. Pulmonary arterial hypertension in Latin America: epidemiological data from local studies. BMC Pulm Med. 2018 Jun 26;18(1):106. doi: 10.1186/s12890-018-0667-8. PMID: A2i0re2s1;)8. 1(2):180-190. 29940945; PMCID: PMC6019295
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