Los ejecutivos mexicanos conservan una tradición que otorga gran importancia a la confianza y a las relaciones personales en los negocios. Saber desenvolverse y prever los mejores métodos para desarrollar un proyecto incluye una diversidad de pautas que es conveniente conocer antes de un encuentro empresarial en el país azteca. Entre otros detalles a considerar, figuran los siguientes:

z Debido a que las relaciones estrechas y directas son claves, es conveniente desarrollar contactos al margen del trabajo para un diálogo fluido en las reuniones de negocios.

z La familia cumple un rol dominante en todos los niveles de la sociedad y suele influir en la toma de decisiones empresariales. Además, un gran número de compañías mexicanas posee sus más altos cargos ocupados por personas con lazos de parentesco.

z Aunque no lo demuestran, los mexicanos siempre están bien informados acerca de la empresa y los representantes con quienes negocian.

z Durante los debates, las nuevas ideas se reciben con los brazos abiertos. Sin embargo, en el resultado final, suelen lograrse muy escasos cambios de opinión.

z Otra costumbre usual es evitar la elaboración de programas o pautas fijas para resolver problemas. Por el contrario, los mexicanos analizan situaciones particulares y se dedican personalmente a encontrar soluciones.

z Los tiempos para las definiciones pueden aplazarse reiteradamente. En general, además, no se buscan acuerdos con resultados inmediatos.

z La educación y el prestigio personal son sumamente apreciados.

z Es imprescindible ser muy precavido en las formas. Por ejemplo, apoyar documentación con descuido en la mesa de negociaciones es considerado casi ofensivo.

z Un proyecto presentado con buenos audiovisuales logra importantes puntos a favor.

z Las citas deben realizarse con entre dos y cuatro semanas de anticipación. Pueden concretarse por mail, pero es oportuno confirmarlas telefónicamente.

z La puntualidad no es un requisito significativo en México, pero los horarios tienden a cumplirse con exactitud en las recepciones a negociadores extranjeros.

z Las reuniones pueden tener lugar durante desayunos, almuerzos o cenas. Lo mejor es dejar que el huésped tome la iniciativa para elegir hora y lugar.

z Mirar directamente a los ojos no es signo de sinceridad para los mexicanos, sino que puede interpretarse como una muestra provocativa o de suficiencia.

z Durante las conversaciones, es preferible evitar temas de política mexicana, inmigración ilegal o sobre deficiencias en la relación con los Estados Unidos. En cambio, son bien recibidos los comentarios sobre el fútbol local, los antiguos legados indígenas o la vida familiar. z we