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“Los Kirchner le regalaron a Lázaro Báez 11.000 m2 de tierras fiscales a $7,5 el m2”

En El dueño, el periodista Luis Majul desnudó los vínculos entre Lázaro Báez y el expresidente Néstor Kirchner. Los secretos del empresario K investigado por asociación ilícita y encubrimiento.

“Los Kirchner le regalaron a Lázaro Báez 11.000 m2 de tierras fiscales a $7,5 el m2”

z Tengo información que te puede servir- susurró Lázaro.
z Dejame verla y después hablamos -lo midió Kirchner.

Así, con estas líneas, arranca uno de los dos capítulos de El dueño (2009, Planeta, 13 ediciones, más de 200.000 ejemplares vendidos) que vinculan al empresario Lázaro Báez, hoy investigado por asociación ilícita y encubrimiento, con el expresidente Néstor Carlos Kirchner. Allí, a través de 29 páginas, Luis Majul describe el perfil del hombre que, desde que Jorge Lanata, el domingo pasado, presentó su informe La ruta del dinero K, está en boca de todos. Su labor en el Banco de Santa Cruz, la expansión de sus empresas, la adquisición de bienes y la supuesta sociedad con el exprimer mandatorio. Cómo pasó de ser un simple cajero del Banco de Santa Cruz, a transformarse en uno de los hombres de negocios más ricos, con inversiones en petróleo, ganadería, hotelería, medios de comunicación y emprendimientos inmobiliarios son algunos de los temas en los que indaga Majul.
“Es dueño de 10 estancias por un valor de superior a u$s 27 millones; de una lujosa chacra en las afueras de Río Gallegos donde Néstor se quedó a dormir más de una vez mientras era jefe de Estado; de un avión y de una flota de camionetas y de autos. Báez mantuvo, hasta 2007, un sueldo ñoqui de la Secretaría General de la Gobernación, algo que no solo muestra la promiscuidad entre lo público y lo privado sino también la impunidad con la que violó la ley”, sostenía Majul desde su investigación ya en 2009.
Luego del explosivo impacto que tuvo el informe de Lanata en Periodismo Para Todos, le siguieron escenas casi tragicómicas que buscaron dar cuenta de un verdadero circo mediático, con condimentos propios de un culebrón latino así como de una novela de Mario Puzo. Leonardo Fariña y la supuesta ficción que Lanata quería escuchar; Federico Elaskar y su “arrepentimiento” sumado a los vaivenes conyugales de Calabró y Jelinek parecen sólo una parte de un complejo entramado político. Así lo entiende, Majul, quien prefiere poner la lupa sobre la red que se teje detrás del escándalo. “La autoincriminación de Fariña, de cómo armaba sociedades para que Báez sacara dinero en negro de la Argentina, es el último dato, no sé si el más importante, de lo que parece una película sobre la mafia. La única salvedad es que no es ficción. Para mí, es uno de los eslabones finos de una enorme y compleja cadena de hechos que demuestra el vínculo de Báez con Kirchner y, directa o indirectamente, con la Presidenta, haya estado o no ella al tanto de los detalles”, confirma Majul a este medio. Y amplía: “Por sentido común, uno puede no conocer detalles pero si vive con otra persona… si un día aparezco con un Porsche, seguramente, mi mujer me va a preguntar de dónde saqué la plata y cómo lo hice”.
En línea, el periodista adelanta que prepara, para su programa del domingo, otro informe vinculado a la ruta del dinero kirchnerista. “Voy a mostrar que existe otra ruta del dinero k, con testimonios, la que denuncian otros dirigentes políticos, otras personas que sostienen que el kircherismo manejaba mucho dinero en efectivo y que lo guardaba en cajas fuertes”.

Buenos muchachos
Báez y Kirchner, en palabras de Majul, se conocieron en 1990, cuando el hoy empresario, entonces de 34 años, era cajero en el Banco de Santa Cruz y el expresidente, de 40, intendente de Río Gallegos “con aspiraciones a ser gobernador de la provincia”, en palabras de Majul.
“En ese primer encuentro, Báez le dio a Kirchner algo que valía oro: la lista de los principales deudores de la entidad bancaria. En esa lista figuraban empresarios grandes, medianos, pequeños, altos funcionarios públicos, políticos amigos, adversarios y parientes. Esa fue la primera gran caja que manejó Kirchner para presionar a los enemigos y favorecer a los amigos", explica Majul. El periodista accedió a esta información, sostiene, a través de Javier Bielle, exdiputado provincial por la UCR entre 1995 y 1999 que, en su momento, denunció tanto a Kirchner como a Báez por manejos indebidos en la provincia de Santa Cruz.
“Bielle me explicaba que, así como desde la financiera Finsud, Kirchner se valió de una lista de morosos para comprarles sus viviendas y propiedades a precios de remates, desde la intendencia, y desde la gobernación después, controló a empresarios, políticos, que estaban incluidos en la lista de deudores del banco de Santa Cruz", comenta.
De este modo, mientras Buenos Aires arrancaba su recorrido noventista entre las privatizaciones y las falsas promesas de sanear el Riachuelo, en el sur argentino comenzaba a extenderse la idea de que todo aquel que quisiera “obtener cualquier cosa del banco, tenía que arreglar con un hombre de Néstor, Lázaro Báez”, confirma Majul. “Cuando Kirchner decidió privatizar el banco, en 1997, para 'sanearlo', Báez y los que estaban al frente de la entidad ya habían distribuido entre u$s 150 y 200 millones que jamás pudieron ser recuperados”.
Por aquellos tiempos, era común que los bancos provinciales pasaran a manos privadas. Fue el turno del de Santa Fe, del de Tucumán, del de San Luis, del de Misiones, entre otros. “Pero el de Santa Cruz se empezó a sanear con un déficit de u$s 200 millones. Se empezó un juicio, que en realidad fue un simulacro, porque los jueces eran amigos”.
Majul refiere a una anécdota contada en boca de Eduardo Arnold, vicegobernador de Santa Cruz en 1991 y 1999. “Arnold compartió departamento con Juan Antonio Torresin, un empresario naviero. Un día, Arnold llegó a su casa y vio a su amigo, en ropa interior, llorando. Pensó que éste quería suicidarse. Le preguntó qué le pasaba y Torresín le confesó que estaba quebrado y que temía ir preso”. Y amplía: “Le contó que fue a pedirle un crédito a Kirchner, que éste lo mandó a hablar con Báez, que Báez le dijo que no se lo iba a dar, que cuando volvía al hotel, se le acercó un militante del Frente para la Victoria, Vicente Mayeste, para informarle que el crédito todavía estaba, si lo quería, pero que tenía que pagarle una comisión del 20%. Arnold me contó que Torresin le dijo que aceptó el trato pero que tenía dos grandes problemas: uno, la imprudencia de pagar la gestión de Mayeste con cheques de su cuenta personal. El otro, que Kirchner y Báez le cortaron el chorro y, de un día al otro, las cuotas del crédito dejaron de pagarse”. ¿A qué se debió? “Arnold me dijo que así hacía Kirchner todo el tiempo. Siendo vicegobernador, le preguntó una vez a Kirchner por qué lo había hecho. Y Kirchner le respondió: ‘No tenés pruebas, si querés, vamos a la justicia’. Arnold retrucó: ‘No me jodas, si en esta provincia la justicia no existe’”.

De cajero a magnate
En El dueño, Luis Majul da cuenta del rotundo cambio en la vida del empresario correntino Lázaro Báez, cuyo primer trabajo fue como cadete en el Banco Nación, en 1980. “En 1984, se compró, a crédito, su primera y humilde casita en el 499, un barrio social”, señala. Su segundo trabajo fue como cajero en el Banco de Santa Cruz y, a fines de 1991, asumió como adscripto a la gerencia del banco.
“A pesar de que al principio fue muy cuidadoso, la ostentación de su mujer puso a toda la familia en evidencia. El infierno grande del pueblo chico hizo cada vez más ostensible que Lázaro no vivía de su sueldo de adscripto a la gerencia del Banco de Santa Cruz”, recuerda Majul.
Para entender quién es Báez, el periodista traza un paralelo temporal entre los nuevos negocios del empresario y la llegada al poder del matrimonio presidencial. “Austral, la empresa madre de Lázaro Báez, se fundó el 16 de mayo de 2003, nueve días antes de la asunción de Néstor. Desde ese momento, hasta ahora, dicen que se le adjudicaron obras por más de $ 5000 millones. A fines de 2005, cuando el Gobierno atravesaba, quizá, uno de los mejores momentos, Lázaro debutó en un negocio nuevo para él, la petrolera Misahar”.
Epsur y Misahar Argentina, relata Majul, ganaron seis de las 15 áreas petroleras que el gobierno de Santa Cruz licitó en 2006. Dejaron en el camino a poderosos competidores como YPF, Tecpetrol, Petrobras y, también, a la Unión Transitoria de Empresas (UTE) entre Sipetrol y la empresa presidida por Eduardo Costa, el dirigente radical que le ganó al Frente para la Victoria en las elecciones de 2009.
“El 23 de octubre 2007, tres días antes de la primera victoria de Cristina, sumó dos nuevas empresas dedicadas a la agricultura y la ganadería. Tampoco tenía experiencia previa en este rubro. Coincidencia lineal a los momentos kirchneristas. Cinco días después, Báez celebró la inscripción de dos nuevas compañías del rubro inmobiliario. Una se llama Austral Atlántica y otra, Austral Desarrollos Inmobiliarios. De una de ellas, fue socio con Kirchner. Meses después, contó con información privilegiada y tuvo la certeza de que Kirchner iba a impulsar la construcción de dos enormes represas eléctricas en El Calafate, en Santa Cruz”, observa.
“Tenían fecha original de inicio. Se iban a llamar Condor Cliff y La Barrancosa. Se deberían haber comenzado a construir a principios de 2009. Ahora, se llaman Néstor Kirchner y Jorge Cepernic y las obras todavía no se iniciaron. El lugar donde debían ser levantadas estaba predeterminado, es el mismo lugar que eligió Báez para comprar 180.000 hectáreas, divididas en 10 estancias, a la vera del Río Santa Cruz”.

Escándalo mediático
La periodista Silvia Mercado, a través de su cuenta de Twitter, publicó que Leonardo Fariña, el lunes, habría visitado la oficina de Carlos Zannini. El escándalo desatado a partir de la denuncia de Lanata ganó espacio en la esfera mediática.
Sobre ello, Majul hace dos lecturas en dos tiempos, que tiene que ver con el impacto de la noticia: “El impacto de la noticia es mayor y terminamos hablando todos en la mesa familiar, con nuestros hijos, sobre la clase ‘magistral’ que dio Fariña de cómo se lava el dinero y cuánto pesa un millón de dólares. Ese es un buen impacto porque hace que un tema complejo, intrincado, demasiado técnico, sea comprendido por la mayoría de los argentinos. Es una forma de mayor transparencia, aunque no sea tan lineal. Es más difícil de tapar. Si alguien pensaba que la complejidad del asunto lo hacía olvidable, el hecho de que estén Rossi, Jelinek y otros de la farándula, lo hace más masivo. Es un efecto positivo”.
Sin embargo, observa un segundo elemento, negativo, que es “que muchos se confundan y crean que el problema empieza y termina en Leo Fariña y en cuánto gastó en su casamiento. El eje es que mostró que hay una ruta del dinero”, concluye. z we

Comentarios4
21/04/2013 06:17:35

Votante, cuanto RESIVIS por estos comentarios...

21/04/2013 06:14:56

ENRIQUE R. NO SEAS IMBESIL.

21/04/2013 04:39:22

En varias partes del pais se pueden comprar tierras por ese precio

20/04/2013 08:41:38

MAJUL TAMBIEN DENUNCIO A LANATA POR RESIVIR GUITA DE SANTIBAÑES DEL GOBIERNO DE MENEM Y AHORA ESTA A LOS BESOS CON EL GORDO HIPOCRITA QUE SE COMIO EL SAPO 2 MENTIROSOS Y LAS PRUEBAS DONDE ESTAN