

Hasta el desembarco de Miguel Galuccio al frente de YPF, que produce un 32% del crudo y un 23% del gas del país, la representación de los empresarios petroleros argentinos corría por cuenta de los hermanos Carlos y Alejandro Bulgheroni, dueños del 50% de Bridas, que a su vez es accionista minoritario de Pan American Energy (PAE), la segunda productora de crudo del país. Los Bulgheroni son sobrevivientes de la vieja guardia de empresarios petroleros, un grupo que integraban Gregorio Perez Companc (que vendió su petrolera, PeCom, a Petrobras en 2002) y las familias Ostry y Priú, que en 1999 vendieron la petrolera San Jorge a la norteamericana Chevron. También permanecen en el tiempo Paolo Rocca, timonel de Techint, que controla los destinos de Tecpetrol, la sexta productora de crudo, y las familias Rey y Poli, accionistas de Pluspetrol, la cuarta compañía del upstream de hidrocarburos.Nuevos jugadoresEntre los emergentes de la última década se encuentran empresarios ligados al kirchnerismo como Cristóbal López, titular del grupo Indalo, que convirtió a la pequeña petrolera Oil M&S en uno de los cinco refinadores de petróleo, tras la compra de la refinería de San Lorenzo a Petrobras, y Lázaro Báez, dueño de la constructora Austral, que conformó la petrolera Epsur. Y otros con pasado político como José Luis Manzano, que se adjudicó varias áreas de exploración por medio de las firmas Ketsal, Kilwer, Clividen, hoy nucleadas en el holding Andes Energía. El ex ministro del Interior menemista, que está asociado junto a Daniel Vila, incluso controla algunos bloques petroleros junto a YPF en Mendoza.










