

Un gesto vale mil palabras pero las palabras pesan. Por eso muchas veces, aunque no todo sea competencia de la Casa Rosada, los dichos presidenciales pueden ayudar, o no, a cambiar una situación. O generar amplia repercusión o constituirse en un emblema o ser la "bajada de línea" a un gobernador como ha ocurrido con Daniel Scioli, a quien en público se le ha aconsejado ordenar las finanzas de la provincia que gobierna.
En esa línea, la represión en Chaco a la comunidad Qom, no le compete directamente a la Presidenta ni al kirchnerismo en su conjunto. Sin embargo, el gobernador Jorge Capitanich responde al Gobierno nacional e incluso representa a la Presidenta en el Consejo del PJ. De hecho, fue uno de los posibles candidatos a vicepresidente de la Nación, aunque se quedó en la antesala de los rumores. El miércoles murió otro integrante de la comunidad Qom, Florentín Díaz, en Juan José Castelli. Aunque al cierre de esta edición no está esclarecido el hecho y hay versiones varias, ocurrió en el marco de un corte de ruta y tras la represión policial a los manifestantes de 13 comunidades y hubo, por lo menos, 50 heridos y más de 100 detenidos.
Esa misma tarde Cristina hizo anuncios de aumento en las asignaciones sociales por cadena nacional, y se refirió a los temores periodísticos respecto de una posible intervención al grupo Clarín. "Hoy nadie puede desaparecer de ningún lado", dijo y luego tuiteó, en referencia seguramente a que no habría represalias de ese estilo en democracia. Pero la frase no cayó bien a los oídos del hijo de Jorge Julio López, Rubén, quien dijo ayer: "Es una situación rara, porque si bien hoy no hay una persecución como la que había en dictadura, desaparecidos en democracia hay: Miguel Bru, María Cash, Luciano Arruga, Iván Torres en el sur, Marita Verón, mi viejo... en distintos contextos, pero son desaparecidos en democracia", recordó. Tal vez sería necesario que CFK abra las puertas a los Qom o se refiera a cómo buscar y encontrar a todos los nuevos desaparecidos.










