AEnrique Meyer lo une con la Presidenta la devoción por El Calafate. Guía turístico en su juventud, recorría una y otra vez el circuito de los glaciares patagónicos paseando turistas extranjeros hasta que se topó con los Kirchner, a principios de los noventa. Siempre bajo el ala pingüina, fue Subsecretario de Turismo de Santa Cruz durante toda la gobernación de Néstor Kirchner y luego voló sin escalas a manejar la cartera nacional del área.

Desde hace 21 años, ocupa un asiento privilegiado en el entorno del poder K: a diferencia de muchos funcionarios que hacen malabares para no irritar con malas nuevas a la Presidenta, Meyer es el encargado de darle buenas noticias.

Impulsor de la política de feriados que alcanzó un récord de 17 asuetos y seis fines de semanas largos este año, su gestión brinda la oportunidad al gobierno nacional de lucir el boom del consumo -pretendido pilar del modelo- en las tapas de todos los diarios. Un ejemplo: dos millones de turistas viajaron por el país durante los feriados de Carnaval.

Sin embargo, el viento de cola que viene soplando para el sector parece estar llegando a su fin y, con ello, el perfil subterráneo del ministro Meyer. En una entrevista exclusiva con El Cronista WE, uno de los funcionarios de la pingüinera más conspicua rompe el silencio: hace un balance de su gestión, defiende los controles cambiarios del Gobierno que limitan la compra de dólares para viajar al exterior y ratifica los feriados nacionales en el nuevo contexto económico.

l Lleva más de nueve años en la cartera de Turismo, primero como secretario y luego como ministro. ¿Cuál es el balance?

- Cuando asumimos, notábamos que había muchas tareas para realizar que tenían que ver con un proyecto ambicioso que involucrara no sólo el accionar de lo que puede ser más fácil de hacer, como las tareas de promoción y demás, sino lo que teníamos por delante desde el punto de vista de la legislación, la inversión pública y la planificación turística de la Argentina que uno desea para el futuro. Hemos podido encarar un crédito del BID muy importante y uno quizás puede reflejar los cambios en los propios destinos. Al día de hoy, yo voy a la Isla Victoria en Bariloche y me encuentro con otra isla, totalmente distinta al estado de abandono que tenía en 2003. Pongo el ejemplo de la Isla Victoria como emblema de lo que uno quería que fuera mejorando.

l ¿Como impactó al sector el rango ministerial al que accedió el área de Turismo desde 2010?

- Fue un antes y un después. Logramos crear un ente semipúblico que nos permite una tarea de promoción inédita en la Argentina. Cuando en 2003 el país hacía unas 70 acciones de promoción por el mundo, terminamos 2011 con más de 800 acciones. También al pasar de Secretaría a Ministerio, en los hechos, hubo un posicionamiento y un reconocimiento muy importante para toda la actividad turística, tanto sea privada como pública. Y agilizó mucho la tarea también, al estar en un sitial a nivel nacional tan importante.

l La política de feriados fue uno de los puntos más resonantes de su gestión...

- Ya posicionado el ordenamiento de feriados que comenzó hace dos años, el público en general lo ha tomado con otra organicidad. Entonces los crecimientos del volumen de pasajeros en los feriados largos es mucho más importante. Pero la evaluación económica que hacemos de la situación de la Argentina nos hace pensar que, entre 2006 y 2010, se incorporaron a la clase media viajera más de cuatro millones de argentinos. Esto hace que se vaya incrementando el movimiento año tras año de la masa de turismo interno.

l Este año la economía argentina crecerá menos. Y ya hay indicadores que reflejan una caída en el consumo. ¿Considera que en este contexto el plan de feriados para 2012 puede ser excesivo?

- No. Los feriados son una media mundial. Nosotros sólo hemos agregado los feriados de Carnaval, que se retoman de antes de la dictadura. Luego se ordenan y se agregan los feriados puentes. Pero en la media mundial, la cantidad de feriados se ha incrementado con respecto a lo que tenía la Argentina históricamente. Hoy la gente puede saber con tres años de anticipación cuándo tiene sus feriados, no como en otras épocas en las que un día martes no sabíamos si el viernes siguiente iba a ser feriado o no. Esto no pasa más.

l Se lo pegunto de otro modo: ¿Cree que una política de feriados que depende fuertemente del turismo interno y de un consumo pujante es adecuada para tiempos de desaceleración económica?

- Estamos viendo algunos temas con la Cámara Argentina de Turismo para trabajar en planes de cuotas con tarjetas de crédito que vamos a anunciar próximamente. Van a ser interesantes y motivadores para el público. De cualquier manera, somos optimistas respecto a los movimientos que se vienen ahora para las vacaciones de invierno, que es lo más próximo que tenemos. En los feriados el volumen de turistas podrá bajar o subir en un pequeño porcentaje, pero en general han sido inmensamente mayores a los feriados de años anteriores.

l ¿Qué le responde a las críticas de comerciantes e industriales que relacionan en parte la caída del nivel de actividad con la cantidad de feriados?

- No he visto el índole de la crítica, pero en el proceso de derrame que la actividad turística produce hasta en el último rincón de la Argentina más profunda, a su vez genera una distribución que va a ser reconocida, porque reparte a lo largo y ancho del país. Pero es un tema menor si algún sector se vio afectado, porque prácticamente no he escuchado estos comentarios.

l Con el encarecimiento del dólar, en los últimos años hubo más argentinos que viajaron al exterior que extranjeros que visitaron el país. ¿Cómo analiza el fenómeno?

- Cuando antes mencionaba una nueva clase media incorporada al segmento de los viajes, me refiero también a un sector que además está pudiendo salir al exterior. Esto es un fenómeno que refleja la buena situación que atraviesa el nivel de ingresos de los argentinos. Respecto al dólar, realizamos una evaluación de la moneda argentina respecto a las demás monedas del mundo y estamos en una buena situación. Inclusive estudios privados como el de The Economist a nivel mundial, nos dan que Buenos Aires, como ciudad receptora del 80% de turismo exterior, está muy bien.

l Pero la ciudad se ha vuelto más cara en los últimos años para el turismo extranjero. Basta con hablar con los hoteleros o escuchar a los turistas. Salir a cenar, por ejemplo, ya no es barato para un extranjero

- Pero también tiene que analizar la situación en cualquier ciudad del mundo, que también se ha vuelvo más cara. Nueva York o Madrid no son lo mismo que hace cinco años. La inflación mundial existe.

l La inflación local es una razón por la que aumenta el turismo argentino al exterior

- Yo fundamentalmente digo que es porque la situación del argentino ha mejorado y eso le permite viajar.

l La contracara de esto es que están saliendo muchos dólares del país.

- A mí lógicamente me encantaría que todo eso se estuviera gastando en pesos en el país, pero el argentino es libre de tomar las decisiones que quiera. Por otra parte, nuestro nivel de servicios no es el mismo que en 2003.

l ¿Cómo ve el freno de Brasil?

- ¿Qué freno?

l El de la economía brasileña en general y el del ingreso de brasileños al país, siendo el grupo que más rédito da al sector

- No puedo medir en un mes la evolución de un país. Un semestre es muy poco para poder tomar una definición. A lo mejor por la crisis mundial el brasileño se haya retraído un poco de viajar y esté expectante a los sucesos que vayan a darse. z we