La Argentina, lejos del top ten entre las economías globales

Mientras Brasil ya se posiciona como la sexta economía mundial, la Argentina está lejos de alcanzar un lugar dentro del codiciado podio. Según los economistas, los problemas institucionales, la falta de reglas de juego y un crecimiento a tasas chinas con inflación dejaron al país rezagado respecto de sus pares. El desarrollo de la industria en el largo plazo: la clave del cambio.

La noticia se anticipó durante todo 2011, pero no se confirmaba. Finalmente, fue una consultora británica la que esta semana dio el sí definitivo: Brasil se ubica como sexta economía mundial. Así, el país latinoamericano pasó al Reino Unido en el ranking y hoy se codea con los grandes, ubicándose debajo de los Estados Unidos, China, Japón, Alemania y Francia, según el Centro de Investigaciones para la Economía y los Negocios del Reino Unido (CEBR, por sus siglas en inglés).
Hay más; el ministro de Hacienda, Guido Mantega anunció que "el Fondo Monetario Internacional prevé que Brasil será la quinta economía en 2015, pero creo que será antes". Cauteloso, el gobierno brasileño también admitió que ese país aún tiene un largo camino para equipararse con las sociedades europeas y que le tomará entre 10 y 20 años alcanzar el PBI per cápita de naciones desarrolladas.
El ranking de economías mundiales del último informe se completa con Italia, Rusia e India, mientras que la Argentina no logra aproximarse al top ten. En la actualidad, el país se ubica entre el puesto 21 y 24 en el globo, según el prisma con el que se mire, teniendo en cuenta los informes del Banco Mundial, el FMI y The CIA Factbook.
Luego de años de crecimiento a tasas chinas al 8%, la Argentina no logró saltar posiciones mundiales. ¿Por qué el país no encontró su lugar en el mundo? ¿Cuestión de escala o desarrollo? ¿Responsabilidades políticas o económicas? Para los economistas consultados por WE, el país tiene potencial para ubicarse más arriba en el ranking, pero deberá apostar a políticas de largo plazo, abrir su economía y replantear las reglas de juego con las que se maneja. Desafíos que, claro, no parecen menores.

Posiciones en baja
"En el caso de la Argentina, todo parece indicar que lo que faltó fue desarrollo. Al ver las condiciones globales y locales imperantes luego del colapso de la convertibilidad, uno se ve tentado a afirmar que no hicimos la tarea", dice Eduardo Fracchia, director del área económica del IAE. Para el economista, si bien no hay mediciones exactas del PBI a nivel internacional antes de la década del 50, la Argentina era la 15° economía más importante del mundo, apenas dos puestos por debajo de Australia y cinco debajo de Brasil.
"En 1950, el PBI de la Argentina representaba el 32% del producto bruto de toda la región. A partir de ese momento, América Latina crece, y la Argentina también, pero lo hace menos que el resto de los países", sostiene Jorge Colina, director del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa). El panorama que tiñe a la región ahora es distinto. "Representamos sólo el 12% del PBI de la región. Nos pasó Brasil, México y próximamente lo hará Chile", arriesga.
"La economía brasileña era sólo el doble de la argentina en los '80, con una población de tres a cuatro veces más. Hoy, Brasil es seis veces la Argentina en términos económicos, y el tamaño de la población es cinco veces mayor", compara Gustavo Segré, CEO de la consultora Center Group. En este sentido, Segré asegura que son las políticas económicas las que separaron a ambos países en los últimos 20 años. "Desde el Plan Real que la política monetaria brasileña no cambia: el objetivo es el control de la inflación y crecimiento moderado". En cambio, el analista observa que la Argentina "prioriza el crecimiento explosivo sin control de la inflación, lo que conlleva a crisis económicas".
Para Fracchia, el principal problema se ubica en el orden institucional. "Con el fin del uno a uno existió un fenómeno generalizado de rescisión de contratos de todo tipo, un verdadero colapso en las reglas de juego. Pero no se aprovechó ese colapso para construir bases sólidas y emprender un proyecto de desarrollo sostenible en el tiempo", analiza. Y agrega: "La coyuntura y la discrecionalidad parecen haber predominado por sobre el fortalecimiento de las instituciones".
Sin embargo, Fracchia aclara que los rankings de producto aportan un solo elemento de los múltiples que requiere la diagnosis económica concisa. "Ni el desarrollo ni la escala son suficientes para explicar por sí solo cada puesto".
En esta línea se ubica también el historiador económico de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Mario Rapoport, quien define como "relativas" a las estadísticas de PBI per cápita. "Delante de la Argentina hay países petroleros, paraísos fiscales, naciones con escasa población y países europeos que hoy están en crisis", afirma.
Según los últimos datos de The CIA Factbook para 2010, la Argentina se ubica en el puesto 23 en términos de PBI, y en el número 77 cuando se considera el producto bruto per cápita. En este último ranking, Brasil se encuentra 25 puestos por debajo de la Argentina. Por su parte, el Banco Mundial y el FMI ubican a la economía argentina en el número 21 y 22, respectivamente.

El granero del mundo
Darle de comer al mundo fue una de las particularidades que caracterizó a la Argentina en los inicios del siglo XX y la ubicó entre las primeras economías mundiales. A partir de 1910, el país sería conocido como el "granero del mundo". Sin embargo, Rapoport asevera que "la Argentina nunca fue una potencia mundial, fue una potencia agrícola. Ninguna potencia mundial es exportadora de alimentos".
Así es que los especialistas concuerdan en que la Argentina no dio el salto cualitativo para pasar a ser un país industrial. "La mayoría de los países despegaron al basarse en aquello en lo que eran competitivos, generando a su alrededor la industria que fuera necesaria. Estamos perdiendo en desarrollo, y todavía no pasamos de ser peones a maestro mayor de obra", ejemplifica Aldo Abram, director de la Fundación Libertad y Progreso. "Canadá sólo fue reconocido como potencia mundial cuando se industrializó y pasó a integrar el G-7, antes era agrícola como la Argentina", adhiere Rapoport.
Por características compartidas, otra de las naciones que suele compararse con la Argentina es Australia, que se ubica en el puesto 17 según The CIA Factbook. "Australia recorrió un camino sumamente diferente al argentino en muchos aspectos: retomar el paralelismo agroexportador de principios de siglo XX es desacertado. Dicho paralelismo se debilita después de la crisis del 30 y deja de tener sentido luego de las reformas económicas de los 70", diferencia Fracchia. "Es lamentable que desde esa época hayamos perdido terreno, pero no es algo que no se pueda revertir", estima Abram.
Junto con la falta de reglas de juego y un crecimiento con niveles de inflación de dos dígitos, la falta de apertura de la economía argentina es otro de los factores que preocupa a los economistas. En días en que los roces con Brasil aumentan por las trabas a las importaciones, el Gobierno las defiende como la fórmula para proteger la industria nacional y generar empleo. "Si es por la Argentina, vamos a seguir siendo duros. Si eso es ser duro, si es para lograr más trabajo, más producción, más piezas que se hagan en la Argentina, tenemos la obligación de hacerlo por los 40 millones de argentinos", dijo la presidenta Cristina Kirchner en septiembre de este año, en el 60°aniversario de la automotriz Mercedes-Benz en el país.
No sólo es la Argentina la que toca una sintonía proteccionista, sino que la crisis mundial llevó a los países a proteger mucho más sus respectivas industrias. Durante 2012, la Argentina tendrá que manejar sus relaciones económicas en un mundo aún más proteccionista, según indica un informe de la consultora Ecolatina. A su vez, se estima que los desequilibrios globales no se han modificado y al país le resultará más complicado colocar sus productos en el mercado. De esta forma, las posibilidades de conflicto comercial con Brasil, China y Europa son más fuertes.
"Para que se beneficien los trabajadores tiene que aumentar el salario eal, y para que eso suceda, cierran la economía a las importaciones. Ahí me parece que se produce la tensión de los modelos, porque hoy el país necesita una dinámica de economía abierta", dice Jorge Colina. Las retenciones a las exportaciones son, para el director de Idesa, otra de las características del modelo para generar empleo interno. "Pero la economía ya llegó al tope de su productividad. Necesita articular la explotación de sus recursos con la posibilidad de generar empleo de alta calidad para su población", sintetiza.
En los próximos años, los de-safíos de la Argentina para posicionarse como una potencia mundial se presentan tanto en el campo político como en el económico. Más allá de los retos a los que tenga que enfrentarse el país, Abram se muestra optimista: "La Argentina tiene una posibilidad mucho mayor que Brasil si quiere aprovecharla. Si bien ellos son más grandes, tenemos recursos naturales y humanos para ser líderes en la región". Y para Fracchia, "la potencialidad para que nuestro país compita en primera existe. Será nuestra responsabilidad capear la crisis que viene de afuera y fortalecer las instituciones que allanen el camino al desarrollo". z we