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“Es falso que las tecnologías en sí mismas vayan a producir un cambio”

Así lo expresa el especialista mexicano en política estadounidense y nuevos medios, Diego Beas. Twitter, Facebook y YouTube en las campañas electorales. Barack Obama y el cambio de paradigma. Los desafíos para la región.

Era el 26 de septiembre de 1960. El por entonces vicepresidente estadounidense Richard Nixon y el senador demócrata John Fitzerald Kennedy aún no sospechaban que estaban por protagonizar un hecho histórico que seguiría siendo recordado 50 años después. Ambos candidatos a la Presidencia asistieron al primer debate político televisado, organizado por las cadenas NBC, ABC y CBS, seguido en directo por casi 80 millones de televidentes. Un joven JFK, aunque seguro y elegante, allanaba su camino a la Casa Blanca. Y la televisión, en tanto, empezaba a construir su imperio mediático. Cinco décadas más tarde, parece estar perdiendo su hegemonía como principal fuente de información. La era de las comunicaciones peer to peer llegó para quedarse. Y, con ella, la forma de hacer política también parece estar dando un giro. “Hoy en día existen estructuras y medios que hacen posible que las personas con buenas ideas puedan dar a conocer un mensaje y ponerse en contacto con gente que piensa de manera similar”, comenta Diego Beas, experto en política estadounidense y autor La reinvención de la política (Planeta).
Los Estados Unidos fue el primer lugar donde se empezó a ver un uso de las tecnologías de la información (IT) para la participación política, tanto en la organización ciudadana como por parte de los propios candidatos. “Lo usaron para hacer más eficaces diferentes partes del proceso político, desde la financiación hasta la organización de bases, hasta su forma de hacer comunicación política”, agrega Beas.
Este nuevo proceso comenzó a gestarse en tiempos del Y2K, cuando el candidato republicano George W. Bush se enfrentaba a todo o nada con el demócrata Al Gore para llegar a la Casa Blanca. “En ese tiempo, sobre todo, se utilizó para conseguir más recursos. John Mc Cain comienza a usar las IT y es el candidato que más recursos consigue vía la red, algo que cambió por completo ocho años después”, agrega. El salto cualitativo, no obstante, se vio claramente con la campaña de Barack Obama, en 2008. “Hay una división muy clara entre usar las IT para hacer una campaña política, que hasta cierto punto es una extensión del marketing político, y utilizarlas para hacer más efectiva la comunicación pública. Pero es a lo que vamos. Es el camino que está siguiendo el uso de estas herramientas”, completa.

Cambio de paradigma

Beas es categórico: Internet permite bajar los barriers of entry, es decir, el nivel que exige un sistema para entrar. “Simplemente, puedes tener una buena idea y lanzar un movimiento a través de la red o hacer una propuesta”. Sin embargo, sostiene que en aquellos países o regiones donde es alto el grado de desconfianza hacia el sistema político, el resultado puede no ser el esperado. En este sentido, advierte sobre usos equivocados. “Las IT también permiten que los regímenes autoritarios o gobiernos corruptos las utilicen para sus ventajas. En algunos países se está viendo una lucha entre ambos bandos: gobiernos que quieren utilizarlas para reforzar su posición, para controlar más la información, y la ciudadanía, como iniciativas ciudadanas que están comenzando a intentar hacer acciones desde estas plataformas”, comenta.
En este marco, Beas establece una diferencia entre el uso dado a estas tecnologías en América Latina y en los Estados Unidos. “En este último, las IT se han implementado desde las instituciones. En la región, en cambio, se ve una lucha entre los poderes fácticos y la ciudadanía que la quiere utilizar para otras cosas”.
El presidente venezolano Hugo Chávez es uno de los líderes regionales que más uso hace de las redes sociales, por caso. “Él entiende bien cuáles son sus funciones. En un primer momento, rechazó las herramientas y le pareció que eran perniciosas. Después, se dio cuenta de su valor. Es un ejemplo de cómo se usa un régimen para difundir su mensaje”.
Para Beas, una luz amarilla en esta tendencia es creer que usar la tecnología en sí misma va a tener cambios importantes. “En estos momentos, en América Latina y en algunos sectores de los Estados Unidos y España veo una falsa moción de que es la tecnología la que cambia. No se trata sólo de abrir perfiles en Facebook o subir videos a YouTube. El gran cambio y la razón por la que Obama se hizo famoso con este elemento es porque fue el primero que lo llevó hasta sus últimas consecuencias. Pero pensar que las tecnologías en símismas van a traer el cambio es falso y van a retrasar más el proceso”, comenta.
Para ilustrar este concepto, Beas rememora el caso chileno. “El nuevo gobierno presumía que cada ministro estaba obligado a tener una descripción personal en la página de la Presidencia junto con un perfil de Twitter. Eso en símismo no es participativo de ninguna manera”. Y agrega: “Una de las razones por las que América Latina se puede rezagar más es por la falta de inversión en investigación y desarrollo. Es un déficit muy importante en América Latina”. z we

Ficha

n Título: La reinvención de la política. Internet y la nueva esfera pública
n Autor: Diego Beas
n Editorial: Planeta
n Páginas: 216
n Primera edición: 2011