En la posmodernidad, vamos hacia una androginia psicológica

El terapeuta y best seller italiano Walter Riso habla del cambio de roles del hombre y la mujer que caracteriza a la cultura actual y su impacto en las decisiones de empresa y en el mundo laboral.

Hijo de Venus y Marte, según lee la mitología romana, Cupido tiene en sus manos nada menos que la misión de encontrar el balance entre el amor y la tragedia. A veces insensato, entre furioso e impávido, jala hacia atrás su arco y dispara, celosamente, esa flecha lapidaria que no tarda en clavar directo al centro del corazón. Y así, sin más, el desvelo, las pulsaciones, el sonrojamiento y el dolor en el estómago. El amor, y lo que éste genera, es inherente a la historia de la humanidad. Por eso, cada una de las grandes civilizaciones, como la griega (encarnado en su dios Eros), la egipcia (a través de Hathor, mujer de Horus), la hindú (con Kamadeva) y la celta (con Angus Og) intentaron, quizá en vano, descifrar los secretos y misterios del corazón.
El psicólogo italiano Walter Riso, quien reside en España, ha dedicado los últimos años de su carrera a investigar y tratar, justamente, las dolencias -y desafíos- amorosos. Con más de dos millones de ejemplares vendidos sólo en idioma hispano y títulos traducidos al italiano, alemán, griego, holandés, chino, portugués, catalán y eslovenio, vuelve a la carga con Manual para no morir de amor (Emecé), un volumen en el que repasa algunos de los problemas que enfrentan las parejas en el siglo XXI y donde propone un decálogo para mejorar las relaciones. El 40% de las consultas psicológicas tiene que ver con el amor. Desde mi consultorio, en Barcelona, tengo la oportunidad de atender a personas de muchas culturas: pakistaní, hindú, musulmana, holandesa. Pero encuentro un punto en común: cuando hablamos de amor, existe algo muy arquetípico y profundo que hace que uno no sepa gestionarlo de una manera adecuada. Es transcultural, comenta a We.
Después de 30 años dedicado al tema, Riso se embarcó en el desafío de encontrar la clave para generar cierta inmunidad al sufrimiento inútil o enfermizo que, en ocasiones, se postula en nombre del amor. Apunta a cualquier persona que quiera tener una relación de pareja, un amor realista. Confundimos amor universal con el amor de pareja. El universal es el de Teresa de Calcuta, el de Buda, el de Krishnamurti. Pero en una relación de pareja no puedes ir con esos conceptos porque, para empezar, es algo recíproco.
Asimismo, Riso reconoce que, con la evolución de los tiempos, también los cambios llegaron al modo de vincularse sentimentalmente. Existía cierta resignación. Las abuelitas decían que el matrimonio era una cruz y los hijos, crucecitas. Vivían en un cementerio afectivo con un abuelo que era lo más parecido a un picaflor. Esos valores mutaron. Lo que en el pasado era una simbiosis, el ser uno mismo, cambió. Estamos sindicalizados en el amor. Hoy, vamos por un proyecto de vida común, pero no somos uno. Te quiero y me quiero.

Mundo laboral
Si bien Riso considera que cierto romanticismo sobrevive a la nueva era, también apunta al peligro de confundir enamoramiento, que dura unos seis meses, con amor. Cuando la literatura abarca el amor, lo hace desde tratar de explicar con palabras algo que no se puede explicar, que es el enamoramiento, que es ese estado de atracción, de sudor frío, que baja el cociente intelectual. Tenés un sentido de simbiosis, de ser uno con el otro. ¿Quién puede explicar eso? Los poetas. El romanticismo implica la conquista, el mercadeo afectivo. Implica la capacidad de yo proponerme, que tú te prepongas. Pero también necesitamos de la razón porque lo que mantiene la relación no es el sexo sino la amistad, la semejanza y los proyectos de vida.
Cuanto más nos aproximamos a la postmodernirdad vamos rumbo a una androginia psicológica, los dos sexos en uno. Y no me refiero a ser bisexual sino a tomar los dos roles. Entonces, fijate que caminas por la calle en cualquier ciudad del mundo importante y ves mujeres que parecen muy masculinas u hombres que parecen muy femeninos. Eso lo adoptan en posturas que pueden ser o muy femeninas o muy masculinas. Hoy puedes ser un Mel Gibson en Corazón Valiente o puedes ser un papá canguro.
¿Qué impacto tienen estos cambios en el mundo laboral? Los hombres nos moríamos 10 años antes que las mujeres debido, en gran parte, al estrés laboral y a la competencia que teníamos para ver quién marcaba el territorio. No obstante, la estadística está bajando.
Las mujeres, al ocupar puestos de poder, entran en competencias muy parecidas a las nuestras. Por otro lado, por mi consultorio pasan feministas de primera, segunda y tercera generación. Pero cuando tocan el tema afectivo, parece que todos los avances políticos y sociales no han llegado a ese punto. Los puestos de poder no han cambiado la vulnerabilidad afectiva de algunas mujeres. Sí han empeorado un poco su probabilidad de manejar el estrés y de competir por el poder, por el prestigio, por la profesión, que muchas mujeres no lo tenían. La mujer es mucho más inteligente que el hombre. Pero a ella aún le falta esa revolución de independizarse afectivamente más, afirma.

Nueva era
No obstante, en esta ola de posmodernidad líquida, al decir del sociólogo polaco Zygmunt Bauman, algunos cambios son latentes.
Hacemos muchos desastres en nombre del amor y hay mucho sufrimiento. Pero el amor quizá entró, también, un poco en la cultura consumista, de lo desechable. Si no funciona, chau. Antes hacíamos un poco más de esfuerzo. Eso lleva a que los divorcios lleguen antes de los cuatro años, cuando en el pasado sucedían a los 10, según estudios sobre más de 50 culturas. En el primer año de matrimonio, por caso, la satisfacción disminuye un tercio. Tener un hijo solía unir a los matrimonios pero, en el presente, muchas veces, tiende a traer más problemas, afirma.
En este sentido, Riso deja ver que la gente joven, sobre todo, no estaría dispuesta a sufrir por amor. Cada uno tiene sus amigos, sus silencios. Vivimos a una velocidad impresionante. Sufrimos de yaismo. Eso genera una baja tolerancia a la frustración, ansiedad y malestar. Y genera, también, un problema para vivir en pareja.
Ahora bien, cuestiones como la infidelidad parecen no haber cedido espacio. Sólo que antes se ocultaba más. Hoy se dejan más pistas. El 45 % de la gente en el mundo tiende a ser infiel.
Sin embargo, otro de los temas que más le preocupa a Riso es que, generalizando, el ser humano elige mal a sus parejas.
Lo hacemos con el corazón y no con la cabeza. Pero una relación necesita proyectos de vida y debe haber un acuerdo sobre lo fundamental en lo político y religioso. Hoy en día, se rescata ese valor multicultural y multiétnico. Pero, cuando hablamos de situaciones límites del amor, del dolor, del abandono, de la enfermedad, casi todos reaccionan de forma similar. No somos ni de Marte ni de Venus, sino terráqueos sufrientes.
Actualmente, Riso ya se encuentra trabajando en un próximo título, que rondará el tema de los apegos y las adicciones postmodernas, como la belleza. z weFichan Título: Manual para no morir de amor. Diez principios de supervivencia afectiva
n Autor: Walter Riso
n Editorial: Emecé
n Páginas: 248
n Primera edición: abril de 2011
Noticias de tu interés