

SAN PABLO – La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, es la segunda mujer más poderosa del mundo en el raking de la revista estadounidense Forbes. Dilma subió una posición en relación a la lista del año pasado, después de que la entonces segunda colocada Hillary Clinton dejara el cargo de secretaria de Estado estadounidense.
Cotizada para ser candidata demócrata tras la presidencia de Barack Obama, Hillary se ubicó este año en el quinto lugar en el ranking de Forbes. La primera colocada es la primera ministra alemana Angela Merkel, que retuvo el liderazgo en siete de los últimos diez años.
Otra brasileña bien colocada es la presidenta de Petrobras, Maria das Gracas Foster, en el décimo octavo puesto. La tercera y última brasileña es la modelo Gisele Bündchen, en la posición 95. Entre las naciones vecinas, la presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, está en el vigésimo sexto lugar.
La medalla de bronce quedó en manos de Melinda Gates, una de las directoras de la Fundación Bill & Melinda Gates. El fundador de Microsoft y su esposa mantienen la ONG dedicada al trabajo filantrópico, que respalda la reducción de la pobreza y la educación.
En cuarto lugar, se ubica la primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama. Después de Hillary, el sexto lugar corresponde a Sheryl Sandberg, de Facebook, y en seguida está la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde.
Además de líderes políticas y empresariales, hay espacio razonable para celebridades en la lista de Forbes. La brasileña Graca Foster, por ejemplo, se ubicó detrás de la actriz y cantante Beyonce Knowles (19 lugar). La actriz Angelina Jolie, famosa también por su trabajo en causas humanitarias, se ubicó en el 37 puesto de las más poderosas, por delante de las cantantes Lady Gaga (45) y Shakira (52). La única escritora presente es J. K. Rowling, en el puesto 93.
Según la revista, la metodología utilizada para la elaboración del trabajo es partir de una lista de 250 nombres, a los que aplica una combinación de tres puntos: dinero, presencia en los medios de comunicación e impacto, adecuando esas variables a las diferentes áreas de acción de las mujeres, para llegar a las 100 más influyentes.










