

Vistas como un puerto seguro en momentos de turbulencia en los mercados, las inversiones en oro volvieron a ser buscadas después del aumento de las incertezas en el escenario internacional. El metal batió un nuevo record esta semana, cuando llegó a negociarse a u$s 1.631 la onza-troy (31,104 gramos).
Analistas del Credit Suisse proyectan que la cotización puede alcanzar u$s 1.700 la onza este año. El riesgo de suspensión de pagos de parte del gobierno estadounidense en caso que no se apruebe el aumento del techo de la deuda pública y los problemas con las deudas soberanas de los países en Europa, provocaron un aumento de la aversión a activos de mayor riesgo.
Sólo este año, el volumen de activos en fondos de índices negociados en bolsa (Exchange Traded Funds - ETFs) ajustados al oro aumentó 58,3% en el primer semestre de este año.
En Brasil, la demanda fue principalmente en la compra física del metal. En Reservas Metales, las ventas de oro crecieron 70% este año. La distribuidora comercializa barras, a partir de 5 gramos, que se negociaban a cerca de R$ 500, cuyo valor varía de acuerdo con la cotización del metal.
El ingeniero Alex Nawa, 43 años, comenzó a comprar barras de oro hace dos años, después de la crisis financiera mundial de 2008, para diversificar las colocaciones. El oro tiene valor en cualquier parte del mundo y es una inversión fuerte en momentos de crisis.
Hoy, la posición en oro representa 15% del patrimonio financiero de Nawa, que optó por la compra de barras de menos de 100 gramos. Todavía no vendí las barras y el objetivo es guardarlas para formar una reserva, dijo.
En Ouro Minas DTVM, la demanda también creció 20% este año, sumando un volumen de más de R$ 150 millones. El inversor puede comprar barras de 50 gramos a 1.000 gramos. Las barras que más salen son las de 50 gramos, afirmó Roselito Soares da Silva, operador de OM DTVM.
El perfil de los inversores es bastante diversificado, desde jóvenes que están buscando ahorrar a personas más grandes que tienen una cultura de inversión en el metal, como protección contra la inflación.
El producto puede adquirirse directamente en el comercio, o enviarse por correo. El inversor también puede guardar la barra bajo custodia de una institución financiera. El Banco de Brasil, por ejemplo, cobra una tasa de 0,02% sobre el valor del oro.
La mayoría de las instituciones también garantizan la recompra del oro si el inversor quisiera venderlo. Las ventas de tarjetas temáticas con oro insertado para presentes también aumentaron este año en OM DTVM, sumando cerca de R$ 20 millones. Se venden tarjetas de uno a 25 gramos de oro, 24 quilates, encontrando en ediciones conmemorativas como el Día del Padre, a equipos de fútbol.
Por comercializarse en menor cantidad, el precio del gramo en esos productos es más caro, y ronda los R$ 93,15, contra R$ 82,50 cobrado en las barras de oro. Las tarjetas que más salen son el Love, afirmó Soares da Silva.
En la BM&FBovespa, el número de contratos negociados en el mercado a vista también acompañó ese movimiento. El volumen financiero movido por el lote-modelo de 250 gramos, el más líquido, creció 311,3% en el primer semestre en relación al mismo período del año pasado, sumando u$s 136,7 millones, más que el total negociado el año pasado, de R$ 102,7 millones. Sin embargo, la liquidez en la bolsa es más baja que en el mercado comercial, porque el contrato más negociado en la BM&FBovespa, equivalente a 250 gramos, exige una inversión mínima superior a R$ 20.000, dado que cada gramo de oro vale R$ 82,5.










