Por primera vez desde 1998, la balanza comercial de frutas brasileña está en rojo. En los primeros ocho meses de este año, el sector acumula un déficit de u$s 43,8 millones, de acuerdo con datos de la Secretaría de Comercio Exterior (Secex) compilados por el Instituto Brasileño de Frutas (Ibraf).

Entre enero y agosto de 2011, las importaciones de frutas frescas del exterior alcanzaron u$s 300,8 millones, un incremento de 34,6% sobre el mismo lapso del año pasado. Las exportaciones sumaron u$s 257 millones hasta agosto, una caída de 3,3% ante los primeros ocho meses de 2010.

En volumen, las ventas externas retrocedieron 21,8% en la misma base de comparación, al pasar de 419.000 toneladas el año pasado a 328.000 toneladas este calendario.

El total de frutas importado alcanzó 292.800 toneladas hasta agosto de 2011, 26,8% más que las 223.500 toneladas contabilizadas en igual período del año anterior, entre las que se destacan las compras de manzanas, que crecieron 47,7% y alcanzaron 50.800 toneladas.

Sorprendido frente al saldo negativo, el gerente de la central de servicios de exportación del Ibraf, Mauricio de Sá Ferraz, dijo confiar en la reversión del escenario hasta final de año. Con la llegada del invierno en el Hemisferio Norte, la producción de frutas importadas cae bastante, explicó.

Las ventas nacionales al exterior, agregó, acostumbran aumentar en los últimos tres meses del año, con las exportaciones de uva, mamón y melón.

Aunque termine 2011 con saldo positivo, el resultado final será más débil en relación al año pasado, cuyo superávit fue de u$s 242 millones, reforzando la tendencia de empeoramiento de la balanza comercial de frutas en los últimos años, según Ferraz.

El saldo comercial del segmento viene cayendo desde 2009, cuando se redujo 43,2% en relación al pico histórico de 2008, que registró superávit record de u$s 451 millones. El período coincide con el inicio de la crisis financiera internacional, que derribó las encomiendas de frutas desde el mundo desarrollado, en especial en los países europeos, que son nuestros principales compradores, afirmó Ferraz.

Pero la crisis no es la única explicación para la debilidad de la balanza comercial de frutas, según el gerente del Ibraf. El ejecutivo atribuyó parte significativa de las pérdidas del sector a la combinación entre la valorización de la moneda brasileña y el calentamiento del mercado interno.

El real valorizado no consigue remunerar al exportador, que, con la suba del consumo en el país, prefiere vender parte de su producción en el mercado interno, donde los precios son más ventajosos, según Ferraz. La suba de la demanda también estimula las importaciones, reveló.

El ejecutivo considera que la desvalorización de la moneda brasileña en relación al dólar no compensará las pérdidas de este año, porque los productores de frutas trabajan con contratos anticipados. Si el cambio se mantiene en este nivel, cotizado a R$ 1,80, podemos mejorar en 2012, concluyó.