

La balanza de servicios de Brasil con el exterior acompaña el aumento de participación de ese sector en la economía doméstica. El año pasado, mientras las importaciones brasileñas de bienes cayeron 1,6%, el gasto con servicios en el exterior que incluye viajes, alquiler de equipamientos y uso de transporte, entre otros creció 6,8%, lo que elevó el déficit externo a u$s 41.000 millones.
El saldo negativo del año pasado fue el más alto de la medición histórica que registró el Banco Central (BC) y eclipsó como lo viene haciendo desde 2010 el superávit obtenido con la balanza de bienes. La diferencia entre las dos cuentas resultó un déficit de u$s 21.600 millones.
En los últimos 30 años, desde que Brasil comenzó a tener valores expresivos de exportación, el déficit en servicios solamente superó el superávit en bienes en cuatro oportunidades (la lista no considera los años de déficit comercial).
El rojo en servicios fue creciendo hace diez años era de u$s 5.000 millones y representó una parte más significativa del PBI. Los u$s 41.000 millones del año pasado significaron 1,8% del PBI, de acuerdo con cálculos de LCA Consultores. El tamaño del saldo negativo en relación a la actividad económica es el más alto de los últimos años, según el economista jefe, Braulio Borges.
Entre 2005 y 2008, el saldo negativo se acercó a 1% del PBI. En los dos años siguientes, subió a 1,2%, y en 2011, a 1,5%. El aumento fue consecuencia principalmente del incremento en las importaciones de servicios, que pasaron de 2,8% del PBI en 2008 a 3,6% el año pasado. Las exportaciones de servicios crecieron, pero a un ritmo menor.
Para algunos analistas, los sectores que contribuyeron al aumento del déficit externo en el sector de servicios demostraron la dinámica de la economía interna, con los viajes al exterior ganando aliento.
Incluso con la devaluación del real el año pasado, los brasileños gastaron u$s 22.000 millones en el exterior, valor 4,5% más alto que en 2011. En contrapartida, los extranjeros desembolsaron en la economía nacional u$s 6.600 millones en 2012, según datos del Banco Central (BC).
El aumento en los gastos de los brasileños con los viajes al exterior tiene lugar en paralelo con una desaceleración de la demanda por bienes de consumo, dijo Silvio de Campos Neto, economista de Tendencias Consultora.
Según Campos Neto, una familia, una vez que cambia el auto y la heladera, se propone viajar al exterior. Ese movimiento impacta el nivel de la corriente de comercio exterior de bienes (por la menor importación proporcional de bienes de consumo) y aumenta los gastos en servicios.
Para Borges, el saldo negativo en el segmento de turismo puede caer este año.
El principal vector de ese crecimiento fueron los viajes internacionales, que se estancarán. En términos reales, el cambio se devaluó 15% en el último año, además de que el gobierno colocó el IOF (Impuesto sobre Operaciones Financieras) para quienes utilizan la tarjeta del crédito en el exterior. Esas medidas contendrían el aumento y facilitarían los viajes domésticos, en lugar de los internacionales, afirmó.
Otra área de servicios con gran peso en las importaciones fue el alquiler de máquinas y equipamientos, vinculados principalmente a proyectos de infraestructura y de explotación en el pre-sal, con Petrobras contratando el uso de equipo en el exterior. El año pasado, el gasto del país con alquiler aumentó 12,2%, y alcanzó los u$s 18.800 millones. El segmento de transportes también contribuyó de manera significativa al déficit, con un saldo negativo de u$s 8.800 millones. En ese grupo, pesó el uso de navíos de bandera extranjera para el comercio exterior.










