Graves retrasos en obras tecnológicas para el Mundial

La infraestructura de telecomunicaciones y de tecnología que el gobierno de Brasil pretende levantar para apoyar los grandes eventos deportivos que tendrán lugar en el país a partir de este año tiene su cronograma en jaque.
Hasta noviembre del año pasado, no se había concluido ninguna licitación para la adquisición de equipamientos programada por la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel). La misma situación ocurría en la Secretaría Extraordinaria de Seguridad para Grandes Eventos (Sesge), que creó el ministerio de Justicia en agosto de 2011 para armar una red integrada de seguridad e inteligencia en las doce ciudades sedes del Mundial de Fútbol-2014. Todos los proyectos atravesaban la etapa de elaboración del término de referencia o del pliego, según una auditoría realizada por el Tribunal de Cuentas del Estado (TCU).
La responsabilidad de comunicación y seguridad que esas instituciones tienen en sus manos no es pequeña. Sesgue, que nació para organizar los eventos internacionales y se extinguirá en julio de 2017, tiene un presupuesto de R$ 810,6 millones para ejecutar. Ese dinero se utilizará para la compra de una serie de equipos especiales como, por ejemplo, decenas de vehículos equipados con tecnología capaces de realizar actividades de comando integrado en diversas áreas, o unidades como una caja de camión, sin cabina, con cámaras localizadas en mástiles telescópicos.
La parafernalia que adquirirá Sesgue incluye el armado de salas-cofre, estructuras de seguridad que se utilizarán para la protección de informaciones y sistemas críticos de tecnología que almacenan y procesan datos sigilosos de fuerzas de seguridad públicas como las Fuerzas Armadas, la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) y policía federal, vial, militar y civil. No se trata de una estructura simple ni fácil de operar.
En el caso de Anatel, se destinaron R$ 47,3 millones para proyectos de fiscalización y seguimiento de equipamientos y radiofrecuencia, gestión del uso del espectro de telecomunicaciones y seguridad de la red.
Buena parte de esas estructuras entrarían en operación hasta mayo de este año, para que puedan utilizarse y probarse durante la Copa de Confederaciones, que tiene lugar en junio. El TCU consideró que hay una gran dificultad para poder cumplir el cronograma.
A raíz de la situación constatada, preocupa el plazo para implementar los proyectos, porque una buena parte de los sistemas y equipamientos tendrán que estar funcionando a pleno no hasta el Mundial 2014 sino antes de realizarse la Copa de las Confederaciones, que tendrá lugar entre el 15 y el 30 de junio de 2013 en seis ciudades brasileñas, indicó la auditoría del tribunal, que concluyó su relevamiento sobre las contrataciones de Anatel y Sesge en noviembre.
El plazo exiguo para la ejecución de los proyectos exigirá un acompañamiento minucioso de cada adquisición, porque están sujetas a problemas de todo tipo, como impugnaciones y recursos, representaciones de licitantes y atraso en las entregas después de la firma de los contratos, advirtió en el proceso el ministro del TCU Valmir Campelo.