Dilma invita al titular de Bradesco para asumir en Economía

Luiz Carlos Trabuco irá en reemplazo de Guido Mantega. Además, la presidenta de Brasil invitó a Alexandre Tombini a permanecer al frente del BC.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, invitó al titular de Bradesco, Luiz Carlos Trabuco, para asumir el ministerio de Economía en su segundo mandato, en sustitución de Guido Mantega. Y, a su vez, le pidió a Alexandre Tombino que permanezca al fente del BC.

La mandataria mantuvo un encuentro el martes en Brasilia con Lázaro Brandao, presidente del Consejo de Administración del segundo banco privado del país, que tiene el poder de alejar obstáculos en la carrera de Trabuco en Bradesco, en caso de que acepte la invitación y después decida regresar a su puesto en esa entidad.

Dilma propuso a Alexandre Tombini permanecer en la presidencia del Banco Central (BC) con una misión clara: llevar la inflación a la meta de 4,5% hasta 2016.

El Palacio do Planato no hizo aun un anuncio formal en relación al nuevo equipo económico, que asumirá el 1 de enero.

Autoridades del gobierno dijeron ayer que la presidenta pretende informar su decisión sobre el tema cuando defina a todos los miembros de confianza que integrarán el gabinete del nuevo ministro.

Aunque el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva incluyó a Trabuco en una lista de tres nombres que pasó a Dilma, fuentes bien informadas aseguran que es la mandataria quien conduce las negociaciones. La presidenta tiene simpatía por Trabuco, que, según afirman sus amigos, es una persona ejemplar como profesional del mercado financiero y de fácil trato. Queda pendiente, sin embargo, una charla personal.

Con una vida dedicada al Bradesco, Trabuco es el candidato natural a la presidencia del consejo de administración en sustitución de Brandao. Esa es una de las razones por las que amigos del presidente del Bradesco dudan sobre si aceptará la invitación de la mandataria. Aunque una fuente de alto nivel aseguró que hay un fuerte apelo patriótico en la propuesta de que asuma Economía.

Su designación tiene que llenar una condición. Convertirse en una señal inequívoca de Dilma hacia los mercados de que su nuevo gobierno dará pasos en dirección a la ortodoxia, abandonando de una vez los experimentos en la gestión macroeconómica y volviendo a  poner la política fiscal en sus carriles.

Trabuco sería para el gobierno de Rousseff lo que fue para el de Lula, Henrique Meirelles, que asumió el BC en 2003, en un momento de gran tensión y fue la garantía de racionalidad en las decisiones económicas y de convivencia más amigable con los mercados.

Dilma se reunió también el martes durante más de cuatro horas con Lula en la Granja do Torto, una de las residencias oficiales de la Presidencia. Fue el segundo encuentro entre ambos, después del que habían tenido tras la victoria de Dilma en octubre. Estuvieron el ministro jefe de la Casa Civil, Aloisio Mercadante, el presidente del Partido de los Trabajadores (PT), Rui Falcao, y el gobernador de Bahía, Jaques Wagner, un nombre estratégico para el nuevo gabinete.

Los temas analizados fueron el nuevo ministerio y los desdoblamientos de la Operación Lava Jato de la Policía Federal, que investiga sospechas de corrupción en Petrobras.

La presidenta divulgaría en bloque los nombres de su nuevo equipo económico hasta el final de semana, que además de Tombini en el BC tendrá los titulares del Tesoro, ministerio de Planificación y los presidentes de los bancos públicos.

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