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En el Indo-Pacífico, una de las regiones más observadas por las grandes potencias, el despliegue de tropas y buques dejó de ser una rutina para convertirse en un mensaje geopolítico. Allí, donde convergen rutas comerciales vitales y antiguas disputas territoriales, Estados Unidos refuerza su presencia junto a aliados estratégicos en una clara demostración de fuerza frente a China.

Durante 2025, Washington dio un paso más al ampliar el alcance y la visibilidad de las maniobras militares Kamandag, una serie de ejercicios conjuntos que se desarrollan en territorio de Filipinas y en zonas marítimas sensibles del Pacífico occidental, a escasa distancia de Taiwán. El movimiento no pasó desapercibido en Pekín.

Kamandag: una señal militar con alcance regional

El término Kamandag, que en idioma tagalo alude a la “cooperación entre guerreros marinos”, resume el espíritu de estas maniobras. Sin embargo, la edición 2025 superó ampliamente el concepto de entrenamiento bilateral. A lo largo de varias semanas, fuerzas militares se desplegaron en puntos estratégicos del archipiélago filipino como Luzón, Palawan y las islas Batanes, áreas clave para el control marítimo y aéreo del Pacífico.

Estados Unidos forja una nueva alianza con varias potencias y desafía a China por el control del Pacífico. Imagen: archivo.
Estados Unidos forja una nueva alianza con varias potencias y desafía a China por el control del Pacífico. Imagen: archivo.

La proximidad de estos ejercicios a los corredores que rodean Taiwán elevó su relevancia estratégica. Más que una coincidencia geográfica, se trató de una demostración coordinada de capacidad operativa en uno de los escenarios más sensibles del tablero global.

Estados Unidos y sus aliados refuerzan la interoperabilidad militar

Uno de los aspectos más destacados de Kamandag 2025 fue la ampliación del número de países participantes. Además de Estados Unidos y Filipinas, también tomaron parte fuerzas de Japón, Corea del Sur y el Reino Unido, consolidando un entramado de cooperación militar multinacional en Asia.

Las actividades incluyeron simulacros de defensa costera, operaciones anfibias, intercambio de inteligencia en tiempo real y entrenamiento conjunto con sistemas tecnológicos avanzados. El objetivo común fue mejorar la interoperabilidad entre fuerzas aliadas, un factor clave ante eventuales escenarios de crisis regional.

El trasfondo: China y la disputa por el control marítimo

La expansión de estas maniobras militares ocurre en un contexto marcado por las tensiones entre China y varios países de la región. Las disputas en el Mar de China Meridional, sumadas a la presión constante sobre Taiwán, han convertido al Indo-Pacífico en un espacio donde cada movimiento militar es analizado con lupa.

Aunque los ejercicios no están dirigidos oficialmente contra ningún país en particular, su escala, ubicación y composición envían un mensaje claro: Estados Unidos busca consolidar un frente común con sus socios asiáticos para preservar la libertad de navegación y el equilibrio estratégico.

Más que ejercicios, una demostración de poder

A diferencia de maniobras anteriores como Balikatan, Kamandag incorporó una cobertura geográfica más amplia y una participación internacional más diversa. Esto refuerza la idea de que Washington no actúa solo, sino como parte de una red de alianzas dispuestas a coordinarse ante escenarios de alta tensión.

En el complejo ajedrez del Indo-Pacífico, donde cada despliegue tiene un significado político, estas maniobras militares confirman que la competencia estratégica entre Estados Unidos y China ya no se libra únicamente en el terreno diplomático. El mar, una vez más, se convierte en el escenario donde se marcan las líneas de poder del siglo XXI.