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Colombia está a punto de coronar una de las obras de infraestructura más ambiciosas de su historia. Se trata del Túnel del Toyo, una megaobra que, al completarse, se convertirá en el túnel vehicular más largo de América Latina, con un tubo principal de casi 10 kilómetros excavado a través de la cordillera. La obra promete recortar horas de viaje, abrir un nuevo corredor hacia el mar Caribe y consolidarse como un hito de la ingeniería latinoamericana.

Construyen el túnel más largo de América Latina

El corazón del proyecto es su túnel principal, oficialmente denominado Túnel Guillermo Gaviria Echeverri, que tiene una longitud de 9,84 kilómetros (casi 10 km). Esa extensión lo convertirá en el túnel vehicular más largo de América Latina, superando a otros dos gigantes también colombianos: el Túnel de la Línea (8,58 km) y el Túnel de Oriente (8,2 km).

Pero el túnel principal es solo una parte de una obra mucho mayor. El complejo vial completo del Túnel del Toyo abarca una longitud total de unos 39,5 kilómetros, que incluyen dos tubos principales (de 9,84 y 9,4 kilómetros), además de 32 viaductos, una veintena de túneles cortos y tres intercambios viales. Es, en conjunto, uno de los proyectos de ingeniería más complejos de la región.

Colombia se prepara para la inauguración del Túnel del Toyo, el más largo de América Latina. (foto: El Cronista).
Colombia se prepara para la inauguración del Túnel del Toyo, el más largo de América Latina. (foto: El Cronista).

Invertirán más de 515 millones de dólares en la última tecnología

El Túnel del Toyo representa una inversión que supera los 2 billones de pesos colombianos (alrededor de 515 millones de dólares al cambio actual), y es impulsado de manera conjunta por el Gobierno Nacional, la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín.

Reducirá hasta tres horas los tiempos de viaje

La obra atraviesa parte de la cordillera Occidental y busca conectar el Valle de Aburrá (donde se ubica Medellín) con el Urabá antioqueño, la zona que da salida al mar Caribe.

El trayecto entre Medellín y el Urabá, que hoy puede tomar alrededor de siete horas, se reducirá a unas cuatro. Esto no solo beneficiará a los viajeros, sino que abrirá un corredor estratégico para el transporte de carga y el comercio exterior, al acercar el centro del país a los puertos que se construyen en la región del Urabá.