

Una nueva demanda laboral en Estados Unidos puso en el centro de la escena a Chick-fil-A, una de las cadenas de comida rápida más reconocidas del país. El caso involucra a un restaurante franquiciado en Texas, acusado de haber vulnerado los derechos de una trabajadora que pidió no cumplir tareas los sábados por razones vinculadas a su fe.
La presentación judicial fue impulsada por la Equal Employment Opportunity Commission (EEOC), el organismo federal encargado de investigar y sancionar casos de discriminación laboral en el país.
La denuncia: qué ocurrió con la empleada de Chick-fil-A
De acuerdo con la demanda, la trabajadora había dejado en claro durante su entrevista laboral, en agosto de 2023, que necesitaba tener los sábados libres debido a sus creencias religiosas.
La empleada pertenece a la United Church of God, comunidad religiosa que considera el sábado como un día sagrado de descanso y adoración.

Según el expediente, durante varios meses el pedido fue respetado. Sin embargo, la empresa franquiciada Hatch Trick Inc. habría cambiado su postura y exigido que la trabajadora comenzara a cumplir turnos los sábados desde febrero de 2024.
Ante su negativa, la compañía le habría ofrecido una alternativa que implicaba:
- una reducción salarial,
- menos horas de trabajo,
- pérdida de beneficios laborales,
- y un cambio de puesto dentro del restaurante.
La EEOC sostiene que, tras rechazar esa propuesta, la empleada fue finalmente despedida.
Por qué el caso podría impactar a otras empresas de Estados Unidos
Desde el organismo federal remarcaron que la legislación estadounidense obliga a los empleadores a ofrecer “adaptaciones razonables” cuando un trabajador solicita cambios laborales por motivos religiosos genuinos.
Este caso vuelve a poner sobre la mesa un debate cada vez más frecuente en Estados Unidos: hasta dónde deben llegar las empresas para garantizar la libertad religiosa en el trabajo.
Aunque Chick-fil-A aclaró que las decisiones laborales corresponden exclusivamente a cada franquiciado, la repercusión del caso podría extenderse a toda la marca, especialmente porque la cadena históricamente ha promovido una identidad vinculada a valores cristianos, incluyendo el cierre de todos sus locales los domingos.
Ahora será la Justicia estadounidense la que determine si existió discriminación religiosa y si la trabajadora debe ser compensada por los daños sufridos.




