

Son pocas las personas que pueden comprender a nivel técnico y detallado las implicancias del crecimiento y aplicación de una tecnología en desarrollo. Bill Gates, cofundador de Microsoft, posiblemente sea una de las más calificadas, con años de experiencia en el campo que lo convierten en una voz autorizada.
En marzo de 2023 y a través de su sitio web personal Gates Notes, el magnate lanzó al mundo un anuncio que no pasó desapercibido: “La era de la inteligencia artificial ha comenzado”. A más de tres años de ese momento no es difícil consensuar en que tenía razón. Hoy estos modelos se utilizan para trabajar, entretenerse e incluso existen quienes establecen vínculos emocionales profundos con los chatbots, disponibles para cualquiera que pueda proporcionar un correo de registro.
Desde el principio del auge de esta tecnología Gates fue uno de sus mayores defensores, asegurando que aplicada a campos como la salud y la educación podría reducir brechas y maximizar la productividad de los trabajadores. Aunque sus buenos usos siguen siendo considerados, hoy el magnate ya no vaticina sólo con efectos positivos: “La IA será o el mayor igualador jamás inventado, o la peor fuente de injusticia. El reto es monumental. Incluso en las mejores circunstancias, la transición a esta nueva era de la IA será uno de los momentos más turbulentos de la historia humana”, afirma en una reciente publicación dentro del mismo blog.
La “nueva era” de la IA: un crecimiento para el que no nos estamos preparando, según Bill Gates
El filántropo no pierde el optimismo. Aún sostiene que la llegada de la IA puede ser “una fuerza para el bien” si se tomarán las medidas necesarias.
No obstante, no cree que eso sea lo que esté pasando a nivel global en este momento. “No veo pruebas de que los líderes, expertos y comunidades estén afrontando adecuadamente los desafíos. No hay planes para facilitar la entrada en la era de la IA”.
El lado negativo, ese que no se usa para tareas inmediatas y que en manos incorrectas demostró su potencial para hacer estragos, es el punto que más lo alarma. En una reciente entrevista con NBC news, Gates aseguró que “la IA es, sin duda, lo suficientemente poderosa como para desencadenar hechos que causen mil millones de muertes”.
Los dichos de Gates se enmarcan en un contexto con grandes escándalos de seguridad relacionados con la IA -que bien recopila un artículo del Financial Times- como que Open AI hackeara el sitio web de un servicio de salud pública en Australia o que el modelo de Anthropic, Claude, intentara utilizarse por milicianos yemeníes para el control de mísiles balísticos.
Además, el 8 de septiembre Jacob Coxon, un investigador de inteligencia artificial que trabajó con Anthropic y OpenAI, anunció por X que renunció a su puesto en la primera compañía por considerar que “ninguna de las dos empresas actúa con responsabilidad”.
I resigned from Anthropic today. I spent the last three years doing pretraining research at both OpenAI and Anthropic. Neither company is acting responsibly. They are racing straight to self-improving superintelligence and gambling with our lives. More thoughts below.
— Jacob Coxon (@hilbertspaess) September 9, 2026
En declaraciones a la BBC los dichos del investigador fueron incluso más alarmistas: “Creo que, si no frenamos el ritmo actual de progreso, existe una gran probabilidad de que todos muramos en un futuro inmediato”.
Bill Gates dice que la IA tiene que ir en contramano
“Desde que tengo memoria, he deseado que la innovación pudiera ocurrir más rápido. Con la IA, mis sentimientos son más complicados”, afirma y enfatiza en que se necesita tiempo para prepararse para las repercusiones que puede tener a nivel social, político y económico.
Gates no siempre habla de la gravedad de la IA en casos extremos, sino que explica que sus efectos podrán verse, por ejemplo, en la falta de empleo, en el poder que puede otorgar a ciertas personas u otras IA para causar daño y en el desarrollo de las relaciones humanas, si no se toman las políticas correctas.
De hecho, dice que apoyaría a quienquiera que tuviera un plan global para frenar su avance y enfatiza en la necesidad de crear un marco nacional e internacional para tratar la IA.
“Esta tecnología sin precedentes exige una respuesta global sin precedentes. Si lo hacemos bien, la recompensa para la humanidad será fenomenal y el mundo será un lugar más equitativo”, asegura.





