

Las canillas y los grifos del baño pueden perder rápidamente su brillo debido a la acumulación de restos de jabón, pasta dental, suciedad y minerales presentes en el agua. Sin embargo, existe un ingrediente económico que puede ayudar a recuperar su aspecto sin necesidad de recurrir a productos de limpieza específicos: el bicarbonato de sodio.
Este producto, habitual en muchas cocinas, funciona como un abrasivo suave que permite remover parte de la suciedad y los residuos acumulados sobre determinadas superficies. Según expertos, puede utilizarse especialmente para limpiar grifos de cromo y acero inoxidable, siempre que se aplique correctamente.
¿Para qué sirve el bicarbonato en las canillas?
El principal beneficio es ayudar a eliminar la suciedad superficial y las manchas que aparecen con el uso cotidiano.
Los grifos están constantemente en contacto con agua, jabón y las manos, por lo que pueden acumular residuos alrededor de la base, las manijas y la salida de agua. En zonas donde el agua es dura, además, pueden aparecer depósitos minerales blancos y difíciles de quitar.
El bicarbonato puede ayudar a remover estos residuos gracias a su textura ligeramente abrasiva, mientras que una limpieza frecuente evita que la suciedad y los minerales se acumulen demasiado.
El resultado buscado no es solamente una superficie más limpia, sino también recuperar parte del brillo original del grifo.
Cómo limpiar las canillas con bicarbonato
El procedimiento es sencillo y requiere pocos elementos: bicarbonato de sodio, agua, un recipiente pequeño, un cepillo de dientes o un cepillo de cerdas suaves y un paño de microfibra.
Para preparar la mezcla, hay que colocar tres partes de bicarbonato y una parte de agua en un recipiente y revolver hasta obtener una pasta espesa.

Luego, se aplica la preparación sobre la canilla y sus manijas utilizando un paño de microfibra. Para llegar a las zonas más pequeñas y a las uniones donde suele acumularse suciedad, puede utilizarse un cepillo de dientes de cerdas suaves.
La recomendación es dejar actuar la pasta durante aproximadamente 10 minutos. Después, se frota suavemente la superficie, se enjuaga con agua limpia y se seca con un paño de microfibra limpio y seco. Este último paso ayuda a evitar nuevas marcas de agua y permite recuperar el brillo.
¿Qué ocurre con las manchas más difíciles?
Cuando el problema principal son las manchas provocadas por el agua dura, los depósitos minerales pueden ser más resistentes.
Varios expertos propone potenciar la limpieza agregando vinagre a la pasta de bicarbonato. La mezcla genera burbujas y puede ayudar a trabajar sobre determinadas manchas minerales.
En el caso del aireador, que es la pequeña pieza ubicada en la salida del grifo, también puede acumularse sedimento. La recomendación consiste en retirarlo y dejarlo en un recipiente con vinagre durante 30 a 60 minutos. Después se puede aplicar la pasta de bicarbonato y frotar suavemente antes de enjuagarlo y volver a colocarlo.
No todos los grifos pueden limpiarse con bicarbonato
Aunque el bicarbonato es útil para determinadas superficies, no significa que pueda aplicarse indiscriminadamente sobre cualquier canilla.
La fuente advierte que su acción abrasiva puede rayar o quitar brillo de algunos acabados más delicados, como el negro mate, el latón chapado o pulido y el bronce aceitado.
También hay que tener cuidado con las superficies de piedra natural que rodean los grifos. Tanto el bicarbonato como el vinagre pueden afectar los acabados protectores o los selladores de materiales como el granito.
Por este motivo, antes de utilizar el método es conveniente comprobar qué material y acabado tiene la canilla y, si existen dudas, consultar las indicaciones del fabricante.
Cada cuánto conviene limpiar las canillas
Una limpieza semanal puede ayudar a evitar que los restos de jabón, suciedad y depósitos minerales se acumulen. En los baños que tienen un uso intenso, también puede ser útil pasar diariamente un paño limpio por las superficies para evitar las manchas provocadas por las gotas de agua.
Además, el aireador puede retirarse cada algunos meses para eliminar sedimentos y posibles acumulaciones que afecten el flujo del agua.




