

Los aerosoles comerciales suelen tapar los malos olores con un perfume artificial que se disipa en minutos. Por eso ganó popularidad un truco casero, natural y muy económico: poner a hervir cáscaras de naranja con canela y clavos de olor en una olla con agua. El resultado es un aroma cítrico y especiado que se expande por toda la casa.
Para qué sirve hervir cáscaras de naranja con canela y clavos de olor
El objetivo de esta combinación es perfumar los ambientes de forma natural y ayudar a neutralizar los olores. Al hervir, el vapor se carga con los aromas de la cáscara y las especias, se dispersa por los distintos ambientes y ayuda a cubrir y disimular los olores fuertes, sobre todo en la cocina y en espacios cerrados. Funciona, en los hechos, como un ambientador natural de estufa, con un perfume que se asocia al otoño y a las fiestas.
La clave está en los aceites esenciales de cada ingrediente, que son volátiles: con el calor se liberan y pasan al vapor, que los reparte por el ambiente. La cáscara de naranja aporta limoneno, el compuesto responsable del típico aroma cítrico, fresco y potente para cubrir olores. La canela suma su olor cálido y dulzón, debido al cinamaldehído, su principal compuesto aromático.
Y el clavo de olor aporta ese perfume especiado e intenso gracias al eugenol, su componente mayoritario. La combinación de lo cítrico con lo dulce y lo especiado es la que da ese aroma envolvente y “cálido” tan característico.
Paso a paso: cómo hacer la mezcla en casa
La preparación es muy simple:
- Llenar una olla con agua y llevarla al fuego.
- Agregar las cáscaras de una o dos naranjas, previamente lavadas, una o dos ramas de canela y unos cuantos clavos de olor.
- Llevar a ebullición y luego bajar el fuego al mínimo, para que largue aroma de a poco.
- Dejar que el vapor se expanda por la casa, sin perder de vista la olla.

Por qué lo recomiendan
Más allá del resultado, el atractivo es que se trata de una alternativa natural, barata y a mano frente a los ambientadores comerciales. Usa ingredientes que suele haber en cualquier cocina, no deja el aire cargado de químicos de aerosol, aprovecha restos que normalmente se tiran, como la cáscara de naranja, y permite regular la intensidad del aroma a gusto, según cuánta cáscara y especias se usen. Además, al dispersarse con el vapor, el perfume llega a todo el ambiente, algo que un spray no logra.





