

El café es una de las bebidas más elegidas en el mundo de acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que explica que durante la última década el consumo por persona creció un 1.2% anual.
Además de ser desde hace años una de las favoritas, también es una de las más polémicas en el ámbito de la salud, con opiniones controversiales sobre sus efectos.
En ese sentido, un nuevo estudio de APC Microbiome Ireland, un centro de investigación en University College Cork, arroja luz sobre los efectos del café -tanto con cómo sin cafeína- sobre el microbioma intestinal, el estrés y el estado de ánimo.
El trabajo se publicó en Nature Communications y fue patrocinado por el Instituto de Información Científica sobre el Café (ISIC).
Cómo se realizó este estudio de los efectos del café
El trabajo analizó el comportamiento de 31 consumidores de café (que tomaban entre 3 y 5 tazas al día) y 31 no consumidores mediante pruebas psicológicas, pruebas de orina, muestras de heces y diarios de sus consumos.
Para poder evaluar los efectos, los consumidores de café estuvieron dos semanas sin tomar café, realizando de forma continua todas las evaluaciones antes mencionadas.
Luego se volvió a incorporar esta bebida en su dieta, pero sin especificar quienes tomaban descafeinado y quienes tenían cafeína.

Qué observaron los expertos con este estudio del café
Los especialistas explican que durante el período en el que los consumidores de café no tomaron la bebida, se produjeron cambios importantes en las sustancias asociadas con la actividad de los microorganismos en el intestino.
Uno de los datos más llamativos es que en el momento en el que el café volvió al día a día de los participantes, tanto quienes tomaban con cafeína como descafeinado reportaron menores niveles de estrés y de síntomas de depresión autoinformados.
“La reintroducción del café con cafeína o descafeinado reduce significativamente la impulsividad, mientras que el café descafeinado por sí solo reduce la reactividad emocional. El café con cafeína mejoró la ansiedad y algunos aspectos del rendimiento cognitivo, mientras que el café descafeinado mejoró la memoria, la calidad del sueño y la actividad física, lo que sugiere beneficios distintos según el tipo de café”, asegura el trabajo.
En el estudio, se enfatiza en la importancia de que el café con y sin cafeína se haya asociado a diferentes factores positivos, dado que esto puede tener implicaciones en las recomendaciones para la salud.
En cuanto a sus efectos sobre el microbiota, las bacterias asociadas a la secreción de ácidos gástricos intestinales y de síntesis de ácidos biliares aumentaron en quienes consumían café en comparación con quienes no lo hacían.
Expertos explican que también incrementaron las bacterias “Firmicutes”, asociadas con emociones positivas en mujeres.
“A medida que el público sigue reflexionando sobre cambios en la dieta para lograr el equilibrio digestivo adecuado, el café también tiene el potencial de aprovecharse como una intervención adicional dentro de una dieta saludable y equilibrada”, asegura John Cyran autor del estudio e investigador en APC Microbiome Ireland.
No todo el café es igual
Una publicación de la Facultad de Salud Pública de Harvard explica que para aprovechar los beneficios del café deben considerarse otros factores, como
- El azúcar
- Las calorías extra
- Las grasas saturadas
Todos estos aditivos “pueden compensar cualquier beneficio para la salud que se pueda encontrar en un café negro básico”, explican los expertos.





