

El Instituto Nacional de Estadística (INE) informó que la pobreza multidimensional en Uruguay retrocedió del 19,9% de la población en 2024 al 18,7% en 2025. El avance se concentra principalmente en ámbitos vinculados a la vivienda y los servicios básicos, mientras que algunos indicadores laborales y de protección social registraron empeoramientos.
En materia habitacional, la proporción de población en condiciones de hacinamiento descendió del 12,7% al 11,5%; la ocupación en viviendas con tenencia insegura se redujo del 7,9% al 7,5%; y las viviendas con problemas materiales importantes cayeron del 17,4% al 16,7%. En servicios, el acceso a Internet mejoró: la población en hogares sin conexión bajó del 16,9% al 14,3%, y quienes residen en hogares sin calefacción disminuyeron del 9,2% al 8,4%.
No obstante, el mercado laboral mostró señales adversas. Subió ligeramente la proporción de personas que viven en hogares donde al menos un integrante trabaja en la informalidad, de 29,2% a 29,4%, y creció con más intensidad la población en hogares con al menos un integrante subempleado, de 14,1% a 14,9%. Estos retrocesos laborales podrían limitar la sostenibilidad de las mejoras observadas en condiciones de vida.
La evolución territorial presenta disparidades: en Montevideo la pobreza multidimensional se mantuvo estable en 16,4%, mientras que en el resto del país se registró una caída más marcada, pasando de 22,5% a 20,2%. Esto sugiere que las políticas y dinámicas locales jugaron un papel relevante en la mejora general.


