

¿Qué importancia tiene para Uruguay este acuerdo, Marcosur-Unión Europea?
-Estamos hablando de una población superior a los 700 millones de personas, un producto bruto interno combinado de 22 mil millones de dólares, grandes países productores y consumidores (…) o sea, es una combinación que fue la que se construyó en demasiados años. Ahora entramos a la nueva fase. Cuando firmamos sentimos que algo demasiado importante estaba aconteciendo, como lo señaló el presidente Orsi. Y ahora empieza la fase de la ejecución de un documento muy complejo. En un momento extremadamente difícil en el ámbito de la transformación de los escenarios económicos y comerciales.
La primera etapa es lograr la ratificación parlamentaria, tanto por parte de la Unión Europea como de los cuatro países del Marco sur.
En Europa no todos estaban de acuerdo, ¿no?
No, hay varios países que están en desacuerdo, entonces la pregunta es cuál va a ser la actitud de los países que siguen sin comprender que esto va a ser positivo para ellos.
En el ámbito agroparlamentario, nosotros seguimos teniendo la confianza de que los votos van a estar como para poder ratificar este acuerdo, estamos muy confiados.
¿Cuánto tiempo puede demorar esto?
No, nadie sabe. Si nos limitamos a la bilateral que tuvimos con el presidente Orsi y con las autoridades de la Unión Europea en Asunción, ellos dicen que a mediados de año podría ser. Hay demasiados factores externos que pueden llevar en otras direcciones, por lo tanto, podríamos estar hablando de unos meses más adelante.
Yo creo que la clave es llevar la ratificación parlamentaria nuestra lo más rápido que se pueda. Porque teniendo la ratificación de Uruguay, nosotros tenemos más respeto en el contexto de todo este movimiento para interactuar con otros actores.
El primer paso es que nosotros no podemos activar el mecanismo hasta que nos llegue de Paraguay el documento, porque todos los documentos se depositan en Paraguay desde que nació el Mercosur. Este documento tiene miles de páginas.
Luego de que todo este tema burocrático y acuerdo parlamentario en ambos bloques esté saldado, cuando se efectivice, ¿como le puede explicar a los Uruguayos los beneficios y ventajas que le traerá?
Yo te diría que primero muchísimos productos nuestros van a entrar con impuesto cero o impuestos muy bajo al exterior, lo que determina que tengamos una accesibilidad mayor de los productos nuestros. Tener accesibilidad mayor de nuestros productos significa crecimiento del país. Hay un estudio que indica de que si todo va en cierta dirección puede haber un crecimiento del 1 % al 4 % del Producto Bruto Interno en ciertas áreas de exportación. Significa más mano de obra. Hay estudios que indican un crecimiento de la mano de obra del 0.5%. O sea, miles de puestos de trabajo.
Que eso determine la apertura de fuentes de trabajo en función de un crecimiento de las inversiones externas (…) y finalmente que permita una forma de repensamiento de este país que estaba muy focalizado en tres o cuatro ventas grandes.
¿Y con China ahora qué cree que va a pasar, qué expectativa tiene?
Tenemos todo este gran capítulo que se llama China. Es extraordinariamente importante. Nunca en la historia del Uruguay, hubo un grupo tan grande de empresarios acompañando a un presidente. Y nunca en la historia del Uruguay se van a firmar tantos acuerdos para los temas de desarrollo económico, científico, cultural. Veremos que sucede. Hay que esperar.
Le cambio los temas comerciales, y hablemos de temas político regionales. ¿Cómo ve usted, siendo ministro de Relaciones Exteriores, la realidad regional?
Yo digo de que primero hay un proceso de transformación de signo político importante en la región, sin duda. Fruto, quizás, de un nivel de cansancio del elector que está buscando nuevas alternativas. Y en eso estamos todos metidos de una forma u otra.
Por eso para nosotros es fundamental que cualquier tipo de proceso de cambio que tenga la región nos encuentre bien para poder establecer muy buenas relaciones con quien esté. Eso para nosotros es fundamental.
Esto se refleja desde el Mercosur, con lo cual tenemos relaciones extraordinarias con todos los países. Cuántas veces decía que por el cambio de signo de Argentina nosotros íbamos a tener conflictividad. No solo no tenemos conflictividad, sino que trabajamos estupendamente como lo hacíamos con Paraguay, como lo hacemos con Brasil.
Hay muchos cambios en la región y el presidente en primera persona está en un flujo de diálogo personal con los vencedores de las elecciones, pongo el caso del presidente de Bolivia. El presidente de Uruguay, fue a Bolivia para estar en el cambio de gobierno y a partir de ahí estableció una relación con el presidente de Bolivia del nuevo signo político. En un mes y medio está el cambio de gobierno en Chile; allí estaremos para saludar al nuevo presidente, para ponernos a disposición para todos los temas de cooperación.
Después están las elecciones de Brasil, están las elecciones de Colombia. El presidente le envió un saludo muy atento al nuevo presidente de Honduras. Él está muy atento al seguimiento de una región que se transforma, que tiene nuevas figuras.
Por ejemplo, miro a Argentina para dar un ejemplo. Su presidente no tiene ningún prurito en hablar de otro presidente y de romper relaciones, etc. en ese sentido, Uruguay se mantiene bastante más cauto, porque trabajamos mucho en esa dirección, trabajamos mucho, dedicamos mucho tiempo.
Hablando de cooperación, de unión, y de desarrollo regional, ¿de qué manera cree que Uruguay puede ayudar a la realidad venezolana?
Primero… es bastante compleja su realidad, sin duda. Nosotros vamos a ayudar si nos piden que ayudemos. A ver, si tú recuerdas otro de los elementos que nosotros nos planteamos en marzo del 2025, cuando asumimos, era tener otro rol en los temas de paz y estabilidad. Para eso hicimos un conjunto de acciones a lo largo del 2025. Fuimos a Noruega, que es uno de los países que juega a favor de los temas de la paz y estabilidad y ayudó a diferentes realidades. Fuimos a Qatar también con el mismo espíritu. Porque no se trata solamente de decir queremos ayudar, sino tener que formar a nuestros equipos para que entiendan, para que ayuden. Hay técnicas, hay desarrollo y en eso por ahora vamos a la parte conceptual.
Creo que tenemos un resultado importante que es las autoridades colombianas, nos pidieron que participemos en una de las mesas de negociación entre el gobierno y los grupos paramilitares. Es la primera señal que nos llega en esa dirección, y no me limito a América Latina, otras regiones conflictivas también han tenido diálogo con nosotros en este periodo para verificar estos cambios que se da en el mundo. Somos un país sereno, confiable, tranquilo, sin sorpresas, podemos dar una mano.
Desde ese punto de vista, y en ese cuadro se coloca Venezuela. Nosotros dialogamos con todos, porque siempre hemos dialogado con todos. Y depende del propio desarrollo de esa zona y si efectivamente para un perfil como el de Uruguay, de diálogo, de facilitador, sin conflicto, podemos dar una mano. Nosotros estamos a disposición de dar una mano y nos estamos preparando para estar en condición de dar una mano en las diferentes realidades.
¿Y cómo ve ahora este nuevo escenario que se está planteando a nivel regional a partir de lo que pasó con Venezuela?
Hay que observarlo. Hoy ser categórico en decir hacia dónde se va, es difícil. Lo que está claro es que ya no existe más el escenario que existía durante el período de Maduro, está claro de que lo que pasó el 3 de enero rompe reglas de juego que no son buenas, no son saludables para nada.
Hoy en el caso de Venezuela, por todo lo que está pasando día a día, lo estamos monitoreando muy de cerca, estamos dialogando con las diferentes realidades y naturalmente ellos saben que nosotros estamos a disposición de dar una mano.
¿Cooperaeración y cautela adjetiva bien la posición de Uruguay en este conflicto?
Voluntad de cooperación y cautela en función del propio desarrollo.