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Tampa encuentra en Cuba un trampolín para crecer

El puerto de la Florida estrecha vínculos con la terminal caribeña de Mariel y proyecta convertirse en un hub regional.

Es inocultable el optimismo que se vive entre los operadores del puerto de Tampa ante la reciente apertura norteamericana sobre Cuba. Desde hace años, políticos y personalidades de Tampa han estado presionando para conseguir mayores flexibilizaciones que permitan un vínculo comercial con la isla caribeña. Varias misiones comerciales, muchas de ellas "disfrazadas" en tiempos de prohibición, vincularon a Cuba con Tampa, un pujante polo portuario e industrial del noroeste de la Florida.
La gran novedad es la anunciada derogación de la restricción que prohíbe dejar entrar a los buques extranjeros a un puerto de los Estados Unidos, para propósito de carga o descarga de mercancías, 180 días después de llamar a un puerto cubano para propósitos comerciales.
Hasta la fecha, cualquier buque que tocaba puerto cubano no podía descargar en Estados Unidos hasta 180 días después. La medida encarecía el flujo de mercancía a Cuba, pues ese costo debía que ser asumido por el gobierno cubano, lo que acaba subiendo salvajemente el costo de la mercancía importada.
Tanto trabajo por anticipado dio sus frutos. El Port Tampa Bay fue definido como "el socio favorito para el Puerto del Mariel de Cuba", según un comunicado emitido por TC Mariel, la empresa que gestiona la operación de contenedores.
Charles Baker, ejecutivo de PSA International, la empresa con sede en Singapur contratada por Cuba para administrar TC Mariel, explicó en mayo pasado ante una conferencia de ejecutivos navieros del Caribe cómo el tráfico allí había crecido un 35 % en 2015, alcanzando los 300.000 Teus, y que a fines de 2016 había tocado los 370.000 Teus.
"Port Tampa Bay está listo para trabajar con Cuba y estamos abiertos para cualquier oportunidad", dijo a Transport & Cargo Edward Miyagishima, vicepresidente de comunicaciones del puerto.
Las medidas del Tesoro norteamericano también autorizan la carga aérea. Un nuevo puente se abrirá entre los dos países y aquí el aeropuerto de Tampa también corre con ventaja porque al igual que el puerto, desde hace años prepara sus instalaciones para tal fin.
"Si permite el transbordo que tendrá lugar de Mariel a los puertos de Estados Unidos, podría abrirse un servicio a Tampa. Esto está en consonancia con los esfuerzos de este enclave para comercializar sus instalaciones como puerta de entrada a Florida. Incluso se acaban de adquirir dos grúas más para impulsar la operación de contenedores", resaltó Baker.

Punto prioritario

"Si Mariel acoge a Tampa Bay como su punto prioritario de entrada a los Estados Unidos, será transformador para nuestra región. Vamos a tener acceso a los mercados del mundo", aseguró Bill Carlson presidente de Tucker/Hall.
La representante demócrata por Tampa, Kathy Castor, quien ha patrocinado un proyecto de ley para poner fin al embargo a Cuba, también presiona para que esta realidad sea posible.
"Es hora de que el Congreso se mueva hacia adelante con una política moderna hacia un mayor compromiso con Cuba", dijo Castor, quien llamó terminar con las "restricciones obsoletas de los estadounidenses que paralizan la creación de empleo y el comercio".
La modernización del puerto de contenedores del Mariel es visto como clave para dar impulso a la economía cubana bajo el control del sistema socialista de Raúl Castro. Además de instalaciones para el almacenaje, cuenta con capacidad anual para unos 800.000 Teus. Es la mayor inversión ejecutada por el gobierno de Cuba en los últimos años a un costo de más de u$s 1.000 millones, en su mayor parte facilitados por el Banco de Desarrollo de Brasil (BANDES) bajo el gobierno de Dilma Rouseff.
La gran esperanza de La Habana con ese megaproyecto es que se convierta, gracias a su favorable posición geográfica, en un hub o centro regional de almacenamiento y transbordo de mercancías hacia las costas este y del Golfo de los Estados Unidos.
Tras una pobre performance en 2014 con solo 160.000 Teus movidos, la terminal se vio favorecida por un inesperado impulso, emanado del anuncio, en diciembre de 2014, del deshielo en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.