Paro portuario: hay acuerdo y vuelven a operar los remolcadores

Tras arduas negociaciones, los gremios resolvieron levantar la medida de fuerza. Queda ahora resolver el descalabro logístico producido por la cancelación de escalas y desvío de buques durante el conflicto

Se firmó la paz en los dos conflictos aún pendientes y que afectaban la operatividad portuaria. Queda ahora la parte más difícil, cual es la de acomodar el descalabro logístico generado por la cancelación de escalas y desvío de buques durante el conflicto. Asimismo, se deberá generar nueva confianza en los armadores extranjeros ya saturados por tantas dificultades.

En el caso de los remolques, los gremios alcanzaron finalmente un acuerdo verbal con la Federación de Empresas Navieras Argentinas (FENA), por el que se ratificó el acta suscripta el 13 de noviembre de 2020. Quedó firme entonces el mecanismo de recomposición salarial previsto para el período 1/11/2020 al 31/3/2021 y la revisión automática establecida para abril de 2021.

Sin perjuicio de ello, se garantizan los siguientes porcentajes mínimos de incremento salarial:

diciembre de 2020, 6% sobre salarios vigentes a noviembre de 2020; enero de 2021, 4% sobre salarios vigentes a diciembre de 2020; febrero de 2021, 3,50% sobre salarios vigentes a enero de 2021; y marzo de 2021, 3,50% sobre salarios vigentes a febrero de 2022.

Asimismo, el retroactivo correspondiente al mes de diciembre de 2020 y el proporcional de la segunda cuota del S.A.C. de 2020, será abonado a más tardar el 15 de enero de 2021.

Las partes se comprometieron a reunirse a partir del 1 de abril para acordar la recomposición salarial correspondiente al período que se extiende hasta el 31 de marzo de 2022.

Otro conflicto que terminó tras 29 días de paro en todos los puertos del país, fue el que mantenía la Cámara de Puertos Privados Comerciales (CPPC) con la Unión Recibidores de Granos y Anexos de la República Argentina (URGARA). El acuerdo alcanzado para el período comprendido entre julio 2020 a junio 2021con un incremento pagadero de la siguiente manera: 10% no remunerativo y retroactivo a los meses de julio, agosto y septiembre de 2020; un 13% remunerativo y retroactivo al mes de octubre 2020; y un 13% remunerativo para el mes de enero 2021. Además, se acordó una gratificación como bono de fin de año de $76.000 pagaderos en dos cuotas (enero y febrero), y un bono de gratificación extraordinaria de $90.000 que pagaderos retroactivos desde julio de 2020 en 9 cuotas de $10.000.

Con estos dos acuerdos alcanzados, el desafío de las navieras es reencauzar la carga que fue derivada a otros puertos durante el conflicto. Por su costo diario, los buques no pueden darse el lujo de quedar detenidos a la espera de la resolución de una huelga de final incierto. En el caso de los contendores, muchas compañías marítimas eliminaron la escala de Buenos Aires y enfilaron sus buques a Montevideo o puertos brasileños. Esos contenedores ahora deberán moverse nuevamente para regresar al país en un tiempo en que faltan buques y es escasa la oferta de bodega. Por lo tanto, es de esperar un extra costo que deberán pagar los importadores y exportadores argentinos. Asimismo, mucha carga de importación que no pudo ingresar al país ya está afectando la cadena productiva. El 85%, de la carga que ingresa constituye insumos y capital de trabajo para las exportaciones, y un claro ejemplo de ello es la industria nacional automotriz. También debían llegar elementos esenciales para la salud y la lucha contra la pandemia.  

En el caso de las exportaciones, la carga detenida en los puertos deberá encontrar nueva bodega en próximos buques para poder salir. Este retraso mella la confianza del exportador argentino que no pudo cumplir con sus contratos al retrasar los plazos de entrega. El estado, por su parte, dejó de percibir los ingresos que genera esta actividad. Como señalara en una nota el Centro de Navegación, “más preocupante aún, resulta el efecto nocivo que esta situación produce para toda la economía del país, no sólo por las pérdidas millonarias que afectan al sector privado, sino también para las propias arcas del Estado Nacional, las cuales se ven privadas de recibir cuantiosos ingresos como consecuencia del cese de operaciones de comercio exterior .

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