Investigadores o ñoquis, es la cuestión

Hace un tiempo debatimos en mi grupo de Wup del secundario, uno de mis compañeros mando la foto de un doble doctor (investigador con dos doctorados) que mostraba un cartel mal escrito en cartón señalando que lo habían despedido del Conicet cuando estaba investigando una enfermedad. Más allá que el supuesto investigador resultó trucho y usaba políticamente el tema, terminó generando mi reflexión de hoy.

En general coincidimos que la investigación es muy importante para un país, sus empresas y sus habitantes; sin embargo, el dinero es escaso y pertenece a los argentinos que pagan impuestos, no se puede financiar cualquier investigación y a cualquier investigador, sería injusto que el dinero se use para investigaciones sociales como por ejemplo de que color era la bandera de Belgrano en lugar de usarlo para el mal de Chagas o cualquier otra cosa grave y/o urgente.

Puede ser que el Estado destine poco a investigar, pero somos un país con escasos recursos. Da lástima que gente supuestamente tan capacitada esté esperando que el Estado le pague sus investigaciones.

Los científicos no pueden pretender que por el sólo hecho de haber estudiado y querer dedicarse a investigar, otros le aseguren su porvenir; tienen una ventaja inmensa que no usan, si tienen buenas ideas busquen inversores privados que los financien.

Necesitamos personas como Tesla, Ericsson, Ford, Biro, Gates, que desde un garaje arriesgaron su pellejo sin ayuda del Estado convirtiendo una idea en algo exitoso, cada hombre es libre de crecer tanto como pueda. El ser humano que produce una idea, que descubre, es un benefactor de la humanidad y del país; pero convertir una idea en algo productivo no es fácil y menos aún ponerlo en marcha.

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