Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Industriales navales ven el futuro con optimismo

Tras la botadura del pesquero Franco José, los directivos del Astillero Contessi auguran una etapa de estabilidad, crecimiento y desarrollo.

El Astillero Federico Contessi celebró la botadura 125 con la entrega del pesquero tangonero "Franco José" para la firma "Pesquera Gianfranco SA", con asiento en la ciudad chubutense de Rawson.
Si bien se trata de un prototipo similar a los últimos tres botados, tiene algunas características especiales ya que tanto la cabina como todas las zonas que están en contacto con las capturas fueron realizadas en acero inoxidable para lograr una mejor calidad y menor mantenimiento.
Es la segunda nave que adquiere la familia Vestuti. La primera fue el "Don Giuliano", botada en agosto del 2001 y la cual dio inicio a un proceso de renovación de la flota costera de Rawson.
En su mensaje, el Directorio del Astillero se mostró optimista de cara al futuro.
"Atrás ha quedado una década donde la industria naval supo estar en los primeros planos discursivos. Se anunciaron planes de leasing, leyes para incentivar al sector, construcciones para Venezuela, cooperación naval con Brasil, pensamos que los astilleros desbordarían de trabajo, pero casi nada se concretó. Irónicamente hasta los buques que el propio Estado incorporó fueron importados usados del extranjero. Hoy miramos el futuro con una ilusión renovada, aunque estemos viviendo un presente que es muy duro para todos, especialmente para los trabajadores que mañana estarán celebrando su día con preocupaciones y privaciones. Pero la Argentina no podía seguir adelante con una economía enferma y ficticia. Por ello confiamos que después de estos meses de ajuste, vendrá una etapa de estabilidad, de crecimiento, de desarrollo", señalaron desde la directiva del Astillero Contessi.
Al mismo tiempo, se destacó que "la actual política económica augura buenas perspectivas para la pesca que es un sector netamente exportador. Si la inflación se estabiliza y se recuperan los precios internacionales de algunos commodities, volverá la rentabilidad y será el momento de renovar barcos, puesto que la flota nacional tiene una muy elevada antigüedad que la hace obsoleta e ineficiente.
Cuando eso suceda la industria naval no quiere volver a ser un mero espectador de la importación de barcos del extranjero. No queremos que parte de la renta pesquera quede en manos de astilleros foráneos o peor aún de un broker de barcos usados. Queremos y podemos participar de la renovación de todo tipo de barcos y no solo costeros. Por ello hemos planteado a las nuevas autoridades que como primera medida apliquen una política de incentivos a los armadores que opten por la industria nacional y que como contrapartida se desaliente la importación de buques. No necesitamos grandes anuncios, sino pequeños hechos concretos. Es responsabilidad de todos apoyar al país en los momentos difíciles. Desde el rol empresario debemos atender las crecientes necesidades de nuestros empleados y principalmente garantizarles continuidad laboral. Por eso hemos dado comienzo a la construcción de un nuevo barco, que no tiene dueño, pero que permite seguir trabajando a todos los rubros del Astillero sin tener que suspender o despedir personal".

Pujante

A juicio de los directivos del Astillero Contessi, "el puerto de Rawson se ha convertido en una pujante estación marítima, que alberga una flota de pesca costera moderna y eficiente, la cual abastece a numerosos establecimientos industriales dedicados a procesar langostino. En ese ámbito tan competitivo tienen cada vez menos preponderancia los volúmenes de captura y por el contrario se valora más a quien mejor trata al preciado marisco. Entendiendo esa realidad los Vestuti solicitaron algunos detalles que no tiene ningún otro barco de la flota costera argentina. Por ejemplo la obra muerta, superestructura, cabina, pórticos y demás elementos de cubierta que están en contacto con la captura fueron realizados íntegramente en acero inoxidable. Asimismo la embarcación contará con un sistema de agua refrigerada de mayor capacidad para darle un shock térmico al langostino antes de bajarlo a bodega. Todo apunta a la máxima calidad. Es cierto que la abundancia del marisco fue una bendición de la naturaleza, pero también es cierto que para aprovechar esa riqueza hacía falta de personas con la visión de Francisco Vestuti. Una visión que compartimos plenamente, ya que nuestro propio grupo empresario opera en Rawson una moderna planta industrial, dotada de la más alta tecnología y que abastece con productos elaborados en tierra a los mercados más exigentes del mundo.
La pesquería de langostino fresco de Rawson, con sus falencias y virtudes, ha sido un ejemplo de cómo aprovechar la potencialidad de un recurso natural, industrializándolo, generando empleos genuinos en tierra, renovando la flota con buques construidos en el país, en definitiva haciendo participar de la renta pesquera a la mayor cantidad de argentinos".