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Desarrollo con logísticaen el centro de la escena

A pesar del complicado escenario internacional y regional, hay expectativas auspiciosas sobre el crecimiento de la Argentina.

La competitividad argentina depende en gran medida de un aceitado sistema portuario. En un mano a mano con Transport & Cargo, Ricardo J. Sánchez, Oficial a Cargo de la División de Recursos Naturales e Infraestructura de la Cepal, brindó un claro panorama al respeto.

-¿Cómo observa el proceso de cambio y de apertura que se vive en Argentina?
-El mundo está viviendo un periodo muy complicado en lo económico. El entorno global es difícil: bajo crecimiento de los países desarrollados, desaceleración en las economías emergentes, en particular China, creciente volatilidad y costos en los mercados financieros, y bajos precios de las materias primas. Y para peor, también el entorno regional es débil, con una mayor debilidad en el consumo interno y la inversión doméstica. Esto hace que después de un 2015 con una contracción del PBI regional (-0.5%), se espera para el 2016 otra reducción (-0,6%). Esta situación general de la región, es especialmente difícil para los países de la costa este de A. del Sur, adonde se prevén variaciones negativas en Argentina (-0.8%) y Brasil (-3.5%), lo que afecta el intercambio comercial bilateral.

A pesar de este escenario complejo, las expectativas sobre el futuro, el progreso y el potencial de desarrollo de la Argentina es auspiciosa. En la medida que la situación general comience a revertirse, la apertura que se está vislumbrando, de la que es un ejemplo la anulación de la disposición1108, están ayudando a consolidar una imagen positiva de la economía argentina que podrá servir para la atracción de inversiones y un mayor intercambio comercial. Para ello, además, es preciso que se dinamice la inversión y se mejore la productividad interna, con lo que se podrá consolidar el camino hacia un crecimiento sostenido.

-¿Cómo se aplican los conceptos de gobernanza portuaria elaborados desde la Cepal a esta nueva etapa de la Argentina?
-De la misma manera que en otros países de la región, también en Argentina la gobernanza (que lleva más de un cuarto de siglo) está limitada para afrontar los desafíos futuros debido a que sus objetivos y mecanismos de acción estaban ligados a una realidad que después cambió radicalmente. Mientras la realidad ha cambiado, los puertos siguen siendo los mismos.

Para enfrentar los desafíos que encara la industria portuaria se debe redefinir el puerto y su rol en la actividad económica final, ya que un puerto combina aspectos referidos a las infraestructuras, a los equipamientos, a los servicios avanzados y a la logística. Es por ello que los puertos requieren un cambio desde una visión unimodal a una integrada y sistémica, que incluya la integración con el hinterland, la logística, la producción, y los demás modos de transporte. Para poder hacerlo, las reglas de juego deben prístinas y estables.

Está listo

Estoy convencido que el país está listo para una nueva era portuaria. Hay un gran profesionalismo y experiencia tanto en los operadores, como en los trabajadores y las autoridades. Es preciso ponerse de acuerdo en cómo comprender la nueva realidad del mundo de la navegación comercial, los puertos y principalmente la logística.

-¿Cuáles son las perspectivas a futuro para el sistema portuario argentino?
-Es el momento de grandes decisiones, históricas, para mejorar las condiciones de canales, puertos y de la infraestructura logística del país. Tengo la sensación de que es el momento de pensar y hacer, y preparar los próximos 50 años de la logística nacional. Las hidrovías, las conexiones ferroviarias y viales, los centros logísticos interiores y, en consecuencia, los puertos, necesitan una revisión profunda y una acción pronta.

La mayoría de las personas con las que he hablado en Argentina me han dejado con la impresión de que no hay problemas por no saber qué es lo que hay que hacer, por el contrario: se sabe muy bien lo que hay que hacer. Con la consciencia de que deben ser considerados conjuntamente todos los aspectos ligados a la logística, como el desarrollo productivo, el financiamiento, el desarrollo social y la integración territorial y transfronteriza, junto a la superación de las precariedades institucionales.

Es decir, reconsiderando la gobernanza portuaria, en un contexto de cambio en la gobernanza de la infraestructura y la logística: potenciando la eficiencia, fomentando las asociaciones público-privadas y las inversiones, y preservando los derechos de los trabajadores y los otros actores de la cadena. Se necesita también revitalizar el sentido federal para todos los puertos nacionales y consensuar una mirada estratégica y una acción concreta para el puerto de Buenos Aires.