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Buscan una mayor seguridad sin afectar la competitividad

Los puertos apuntan a fórmulas innovadoras y operaciones de logística seguras que permitan la facilitación del comercio.

Buscan una mayor seguridad sin afectar la competitividad

Mantener, y reforzar los niveles de seguridad sin obstruir el comercio, es el desafío que hoy enfrenta la comunidad portuaria. Para ello se requiere sintonía, trabajo en conjunto y consenso entre las autoridades y los privados.

Este caso se está dando en la Argentina y así fue expresado en la conferencia hemisférica sobre "Seguridad Portuaria y Competitividad: Encontrando el Equilibrio Adecuado", organizada por la Secretaría de la Comisión Interamericana de Puertos (CIP) de la Organización de Estados Americanos (OEA).

En el evento, que tuvo lugar en Centro de Educación e Investigación de Negocios Internacionales de la Universidad de Miami, disertaron Jorge Metz, subsecretario de Puertos y Vías Navegables de la Nación, y Horacio Artemio Prieto, Prefecto Mayor de la Prefectura Naval Argentina.

"Venimos de una etapa muy difícil con gobiernos populistas. Todo se basaba en un relato y finalmente el estado no se adecuó a las necesidades de nuestro comercio y la actividad portuaria. En los años 90 la Argentina exportaba combustibles, y ahora estamos ligados a los barcos que traen petróleo y gas. Toda esta ineficiencia se traduce en sobrecostos que termina pagando el productor o la gente. En esto nos encontramos ocupados y preocupados", destacó Metz.

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Desde 1980 hasta la actualidad, este sector estratégico de la economía perdió el 90% de su actividad y redujo ventas de u$s 400 millones a menos de u$s 38 millones y pasó de representar el 0,26% del PBI al 0,007% actual. Sin embargo, sus principales actores confían en que con políticas de Estado correctas se puede recrear un enorme potencial. Ahora, con un dólar más competitivo y el pujante sector pesquero, se abren nuevas perspectivas hacia un camino a la recuperación. Estudios indican que podría volver a tener 60.000 puestos de empleo directos e indirectos en toda la cadena industrial naval y superar los u$s 600 millones en ventas anuales. En los últimos 80 años, esta industria construyó 1.300 barcos. No son 1.300 promesas o proyectos. Son más de 1.300 hechos construidos en Argentina.

Ente las medidas adoptadas por el gobierno para facilitar el comercio, el subsecretario destacó la eliminación de la disposición 1108. "Un año atrás el gobierno se acercó sin agenda a resolver problemas con nuestros hermanos y vecinos, y se derogó esta norma contra natura que impedía el tráfico de contenedores con Uruguay", resaltó el funcionario.

Jorge Metz también destacó como en consonancia con la Prefectura se extendió a 290 metros el largo de los convoyes de barcazas para la hidrovía.

"Acortar su longitud no tenía sustento en la seguridad de la navegación. Analizamos, monitoreamos y comprobamos que era un invento y que perjudicaba a nuestra actividad, al Paraguay, y que generaba sobrecostos. Lo hicimos y nada cambió, no hay accidentes. Este trabajo conjunto arranca de la decisión política de querer mejorar la competitividad y cuenta con el sustento de Prefectura y el acompañamiento privado", manifestó Jorge Metz. Otro ejemplo fue el de la reducción de la cantidad de remolcadores para asistir a los buques regasificadores

De a cuatro

"Los servicios venían acompañados por cuatro remolcadores. Todos los del medio sabíamos que eso estaba mal. Fuimos a la moderación y demostramos que era posible y que ello traía además un beneficio económico sin descuidar la seguridad. La Prefectura es una de las autoridades que acompaña. Estamos muy conformes y creemos que está a la altura de la circunstancias", aseveró el subsecretario.

A su lado, el prefecto Prieto señaló que "además del trabajo de la terminal portuaria, el que puede ver la verdadera magnitud de la amenaza a la seguridad y no exagerarla es el Estado y sus agencias. Si nosotros agrandamos la amenaza los costos se van muy altos. Si achicamos la amenaza la consecuencia que podemos tener es impresionante. Esa comunión tiene que ser bien y desinteresadamente ejercida tanto por la actividad privada como por el estado. En su defecto, no va a haber un sistema que dé la verdadera magnitud de los costos para poder mantener una terminal portuaria con una protección ideal".

Tras resaltar las millonarias inversiones que se están volcando al rubro transporte de parte del estado y los privados, Metz adelantó que "tenemos en carpeta dos asuntos importantes: invitar al sector privado a establecer una sociedad anónima argentina con equipamiento de dragas, financiamiento y acompañamiento del estado en el cual entregamos equipamiento en desuso y varios millones de dólares para mantener el sistema. Y la frutilla del postre que es la concesión del puerto de Buenos Aires, que es una de las medidas más importantes. Se está llamando a licitación durante 2017 pensando en el puerto que la Argentina necesita para los próximos 30 años".

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