En la Argentina lo único que vuela es la incertidumbre

La aviación es planificación. Para la comercialización en la industria aérea, la falta de certezas es uno de los peores enemigos

Esta semana, con la confirmación de la salida de Emirates Airline y Qatar Airways – Air New Zealand lo hizo en abril pasado - del mercado aéreo argentino, las alarmas volvieron a encenderse en un sector que está al rojo vivo desde la salida de LATAM Argentina (y también desde antes de la pandemia). Para poner en contexto, en abril pasado el Gobierno prohibió, mediante la Resolución 144/2020  la comercialización de vuelos antes del 1° de septiembre. A unos días de alcanzar esa fecha, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) no brindó ninguna autorización y las compañías tuvieron que salir a cancelar “preventivamente sus operaciones y solicitar algunos vuelos “especiales . Lo único que se escuchó, parecido a una afirmación oficial, fueron las declaraciones del ministro de Transporte, Mario Meoni, quien aseguró que: “no esperamos que haya una vuelta en los próximos 60 días . Por su parte el ministro de Turismo de la Nación, Matías Lammens, declaró recientemente que “es difícil poner fecha. Si todo va bien, esperamos que para octubre o antes de fin de año se puedan hacer vuelos de cabotaje, sin demasiada certidumbre.

Así llegamos a septiembre, siendo la Argentina unos de los pocos países del mundo sin actividad aérea regular y con la paradoja que mediante vuelos especiales es posible viajar a Miami, New York, Madrid, París o Ámsterdam, pero no a Córdoba, La Rioja o San Luis.

La semana pasada, el vicepresidente para la región de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), Peter Cerdá, afirmó que “desde el Gobierno no ha habido una comunicación oficial, ni a la IATA ni a las compañías, respecto de una fecha en la que se reanudarán los vuelos regulares. No hemos tenido precisiones oficiales al respecto, por lo que sería muy bueno que el Gobierno indique, oficialmente cuanto antes, si hay una demora o postergación de la fecha de septiembre, para que la industria pueda hacer las previsiones correspondientes .

Mientras tanto, las compañías que operan cabotaje llevan seis meses sin funcionar y en algún momento deberán volver a hacer girar la rueda, lo cual no es tarea sencilla. Quien conoce la industria sabe lo que implica poner en marcha de forma coordinada todos los sectores que intervienen para poner un vuelo en el aire. Y para las Low Cost, se suma la incertidumbre sobre el futuro del aeropuerto de El Palomar, su principal base de operaciones, con el agravante que el aeroparque Jorge Newbery estará cerrado por obras hasta diciembre. 

Parece que los reclamos del sector llegaron. Tarde. Con líneas aéreas abandonando operaciones, aeronáuticos sin trabajo, ciudadanos argentinos sin poder regresar a sus hogares en otras provincias o seguir tratamientos médicos, y hasta padres impedidos de despedirse de sus hijos con enfermedades terminales, a alguien se le ocurrió que, después de casi seis meses prácticamente sin vuelos, era un buen momento para que los ministros de Transporte y de Salud se reúnan a analizar la situación y promover protocolos.

De dicha reunión, uno de los puntos – el más esperado por la industria - era consensuar una fecha para el reinicio de vuelos. Y si bien no se comunicó una posible fecha de despegue, lo que trascendió de la reunión es que se avanzó en los protocolos de inicio, y que aún quedan algunos puntos por resolver, pero que la reanudación será pronto y que las buenas noticias podrían llegar esta misma semana.  

Es probable, en este camino, que además de festejar el récord mundial por la cuarentena más larga del mundo tengamos chances también de batir el récord mundial del país con mayor tiempo sin aviación comercial. Hasta ahora todas las miradas apuntaban hacia el ministro de Salud, Ginés Gonzalez García, como quien tenía en su poder el botón que permitía abrir los cielos. Pero en las últimas semanas, las miradas comenzaron a posarse en el ministro de Economía o, eventualmente, el Presidente del Banco Central. Una de las teorías sobre la prolongada cuarentena aérea estaría enfocada en que las pérdidas de Aerolíneas Argentinas, gracias al parate, serían mucho menores que si se hubiera continuado volando. Confirmaría aquella premisa que “cuanto más vuela, más pierde . No obstante, el ahorro de estos cinco meses sin operaciones regulares no alcanzó para evitar que a esta altura la “empresa de bandera haya recibido del Tesoro transferencias superiores a los u$s 650 millones, lo que supone que para fin de año estarán en los mil millones, tal como estaba previsto. 

La otra teoría, que no necesariamente reemplaza la anterior, sino que hasta la complementa, es que con las fronteras cerradas lo que se busca, responsabilizando a la pandemia, es que los argentinos no puedan salir al exterior y gasten dólares, insumo que, según el propio Banco Central, escasea.

Pero oficialmente las certezas brillan por su ausencia. Y sin planificación, no hay aviación posible.

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