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Cuando falla la exigencia: contratistas y subcontratistas

Pocas empresas tienen un equipo especializado en administración de riesgos y piden seguros de modo general con criterios uniformes.

Si bien hay multiplicidad de seguros, son pocas las firmas que cuentan con un equipo especializado en el análisis y administración de riesgo, ya que consideran al seguro como un gasto y no como una inversión. “Es habitual que falten coberturas fundamentales. En la mayoría de los casos, con exclusiones peligrosas -para el asegurado- y con sumas aseguradas insuficientes”, explicó Adriel Gava, socio de la consultora en seguros de empresas, Waldo Sobrino y Asociados, en el curso “Seguros para Contratistas y Subcontratistas”.
El especialista aclaró que “las empresas deben tener cobertura amplia para los daños que pueden producirse sobre sus activos fijos. El seguro de Todo Operativo, incluyendo Rotura de Maquinarias, debe formar parte de su proceso productivo. También, incluir una amplia lista de extensiones de coberturas y cláusulas adicionales que posibiliten un mayor amparo”.
El seguro de responsabilidad civil general o comprensiva, por caso, ampara los daños generados a terceros con motivo de la actividad de la empresa, producto de su operación o comercialización de productos. “Este tipo de seguro de responsabilidad civil excluye de cobertura aquellos daños que puedan generarse por incumplimientos contractuales, contingencia que deberá cubrirse, en principio, a través de un seguro específico de Errores & Omisiones (E&O) o Mala Praxis Profesional”.
Gava hizo referencia al seguro para directores y gerentes (conocido como seguro de Directors & Officers o D&O). “No es la caución de directores exigida por la IGJ, sino una verdadera cobertura ante reclamos financieros de una multiplicidad de actores cuando estos actúen con culpa. Es el seguro de ‘carne y hueso’ que ampara el patrimonio personal de los directores, funcionarios y toda persona con atribuciones para tomar decisiones en nombre de la empresa”.
Es obligatorio que toda persona física o jurídica, pública o privada, que realice actividades riesgosas para el ambiente, los ecosistemas y sus elementos constitutivos contrate una cobertura con entidad suficiente para garantizar el financiamiento de la recomposición del daño que en su tipo pudiere producir.
Una de las novedades en responsabilidad civil que contiene el nuevo Código Civil y Comercial es no conformarse con la idea de que un daño sea reparado, de esa búsqueda incesante de "volver las cosas al estado anterior" del fenómeno nocivo, sino también en propiciar la prevención. “La óptica ya no se centra exclusivamente en la reparación del daño que haya sido generado injustamente, penando a su responsable. A partir del nuevo código, cada persona tendrá el deber, en cuanto de ella dependa y constituya una medida razonable, de evitar la generación o propagación de un daño, aclaró Gava.

Tipos de pólizas

Las empresas contratantes deben analizar y definir los diferentes tipos de riesgos que surgen a partir de la contratación de un nuevo servicio, en cuestiones de índole laboral, seguridad social, comercial, incumplimientos contractuales, relaciones de consumo, responsabilidad civil frente a terceros, e incluso el incremento de la exposición por daños y/o pérdida a los propios bienes de la empresa contratante.
Para Gava, “es clave distinguir si el prestador será una empresa con provisión de empleados o personas físicas sin relación de dependencia, el tipo de actividad contratada, la experiencia en el sector, el tipo de bienes utilizados, lugar de prestación del servicio, como así también el patrimonio e historial siniestral del propio contratista”. También, es conveniente el involucramiento activo y buena comunicación de distintos sectores o responsables de áreas de la empresa, como finanzas, ingeniería, seguridad e higiene, RR.HH., legales, entre otros.
Gava comprobó que “la mayoría de las empresas fallan en las exigencias de seguros de sus contratistas y/o subcontratistas por una deficiencia de conocimiento y especialidad en la materia. Por eso, se utilizan exigencias de seguros de manera general con criterios uniformes sin distinguir el caso concreto, se copian requerimientos definidos por otras empresas que no les resulta aplicable para su actividad, se arrastran errores y, en casi todos los casos, se utilizan requerimientos excesivos, deficientes o de imposible cumplimiento”.

Administración de riesgos

Para la administración de riesgos, los pasos son: eliminarlo (prohibir el ingreso de determinada maquinaria, uso de productos peligrosos, reemplazo de tecnología, cláusulas contractuales de eximición total de responsabilidad); disminuirlo (implementando auditorías, controles frecuentes, medidas de seguridad ); transferirlo a manos de un tercero (la constitución de un contrato de seguro es la herramienta más utilizada); o asumirlo, hacerse cargo con el propio patrimonio por los eventos dañosos que puedan generarse.
“Al profundizar el tema de los seguros de los contratistas, las empresas no deberían obviar hacer una mira introspectiva en su propio programa de seguros, de los textos de las pólizas que lo componen, de manera tal que se incluyan -según el caso- cada uno de los adicionales de cobertura que existen hoy en nuestro mercado asegurador, contemplando la potencialidad de daños a terceros; a contratistas (empresas o personas físicas bajo contrato); de contratistas a la empresa contratante y bienes de incidencia colectiva”.
Sofía Wachler