Por impuesto, más de u$s 20.000 de diferencia entre versiones de nuevo modelo premium

En la Argentina, las opciones valen u$s 55.200 y u$s 79.500. La diferencia es por las escalas. En Brasil, donde también hay un arancel del 35% a los coches extra-zona, cuestan, por lo menos, un 50% menos y la diferencia entre uno y otro es casi 10 veces menos

Mercedes-Benz GLA, el primer lanzamiento de un auto de lujo después de la suba del impuesto

"Estamos ya en septiembre de un año que sabíamos que sería complicado y que se puso más difícil por el Covid”, describió Christian Kimelman, managing director de Mercedes-Benz Autos, la división de automóviles premium de la terminal alemana.

“Como marca, esperábamos un volumen similar al de 2019: 2100 unidades. Ojalá, podamos cerrar en 1800. Es el número al que apuntamos para que termine el año”, agregó, en videoconferencia con periodistas.

De ese número, apuesta a que 200 unidades correspondan al GLA, utilitario deportivo (SUV) importado de Alemania y fabricado sobre la plataforma del Clase A, que la marca de la estrella lanzó en el mercado local.

En el país, ofrece dos versiones. El GLA 200 Automático Progressive tiene una potencia de 163 caballos, 210 kilómetros por hora de velocidad máxima y aceleración de 0 a 100 km/h en 8,7 segundos. Costará u$s 55.200.

En tanto, el GLA 250 4Matic AMG Line está equipado con motor de 224 caballos y 240 km/h de velocidad. Acelera hasta los 100 en 6,7 segundos. Valdrá u$s 79.500.

La semana pasada, el Gobierno publicó en el Boletín Oficial la nueva base imponible sobre la que se aplicará el gravamen conocido popularmente como “impuesto a los autos de lujo”. Los vehículos con valor al público por encima de los $ 2 millones tributarán un arancel del 20%. La alícuota subirá al 35% para aquellos por encima de $ 3,77 millones. Vale recordar que muchos de esos modelos, por ser importados fuera del Mercosur, ya están cargados con una tasa extra-zona del 35 por ciento.

A tipo de cambio oficial, el nuevo esquema grava a los autos con precios por encima de u$s 27.400 y u$s 48.400, según la escala.

Los valores de referencia se ajustaron por el 6,42% en que varió el Sistema de Índices de Precios Mayoristas (SIPM) entre abril y junio, y que es el parámetro para actualizar trimestralmente el tributo hasta noviembre.

Seguimos pensando que es un impuesto que no debería estar. Pero vemos con buenos ojos que el Gobierno siga respetando una regla de juego, ya definida el año pasado, que es ese ajuste periódico de esa barrera nominal en pesos. Eso es positivo. Nos da previsibilidad”, analizó Kimelman. “La variable tipo de cambio es más difícil de prever”, comparó.

Sin embargo, la existencia del impuesto produce distorsiones. Por ejemplo, la diferencia de precio entre una y otra versión se explican por las escalas: al 200, lo alcanza el arancel del 20%; al 250, la alícuota del 35 por ciento.

El constraste con un mercado comparable como Brasil es fuerte. En ese país, los autos importados de Europa también tributan un 35% de arancel extra-zona. Pero, por el impuesto interno a los bienes suntuarios que tiene la Argentina, los precios base de las dos versiones que Mercedes-Benz comercializa localmente de la GLA ya son, respectivamente, 56% y 120% más altos de este lado de la frontera.

En Brasil, el GLA 200 se comercializa a 185.900 reales, unos u$s 35.200, al tipo de cambio actual. El GLA 250 cuesta 198.290 reales, cerca de u$s 37.500.

Pero esa no es la única distorsión. Por las escalas del impuesto, la brecha de precios entre versiones es de u$s 24.300. En Brasil, esa diferencia es de u$s 2300, menos del 10% de la grieta argentina.

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